100% a policías, no despilfarro que servía para halagar al dictador

Dr. DAEN. Wenceslao Jáuregui

A nivel internacional existe corrientes adversas a la recuperación del sistema democrático por la valiente decisión de la juventud boliviana que la noche del 20 de octubre hasta los primeros días de noviembre, con coraje y decisión enfrentó y derrotó a la dictadura del e presidente Evo Morales Ayma.

El canal estatal («Patria Nueva») a través de elementos improvisados, como locutores, aleccionaba a las hordas masistas para defender el Proceso de Cambio, atentando contra las libertades democráticas, convirtiéndose en un canal disociador, servil a un partido político, al MAS, contrarío al pluralismo democrático.

Era un canal estatal al servicio del partidismo e ideologías de odio, resentimiento, no se respetaba principios ni valores universales.

Mediante sus emisiones durante 14 años se dedicó a defenestrar a los pocos medios de comunicación independientes, sobre todo impresos, que disentían de las acciones corruptas y políticas nefastas del gobierno, entre ellas la pérdida de la demanda marítima contra Chile ante la CIJ de La Haya.

El expresidente asilado en Argentina destinó un presupuesto multimillonario para medios oficialistas como eran «Patria Nueva-Canal 7», periódico «Cambio», y de publicidad para «La Razón», canales «Abya Yala, PAT, ATB», así dio a conocer la ministra de Comunicación del gobierno constitucional, Roxana Lizárraga.

Está demostrado que los medios creados para servir a un partido, a una sigla, no captan audiencia, lectores ni oyentes, la historia lo demuestra, el MNR tenía los periódicos «La Calle», «La Nación», el dictador Hugo Banzer Suárez adquirió periódicos, pero de qué sirvieron, llegado el momento de la insurrección popular desaparecieron los impostores del periodismo que fungían de conductores de los mismos, sea como analistas, directores, gerentes, entrevistadores.

El dictador Juan Evo Morales Ayma y su acólito Álvaro García Linera, creían que no había derecho a pensar diferente a sus maquiavélicas posiciones de avasallar a todos los Órganos del Estado, al extremo de no permitir a sus militantes ser «libre pensadores».

Desde esas «tenazas de opresión» se destilaba rencor contra las causas justas, razonables, contra la Ley de Imprenta y de los derechos fundamentales de las personas.

Esa clase de accionar de propagandistas de ideologías foráneas, colmó la paciencia de los bolivianos, fue otra principal causa de la reacción de la juventud boliviana que desafiando la represión logró que el dictador abandone el palacio de Gobierno y busque refugio, asilo, en el exterior.

La presidenta Jeanine Añez se comprometió pagar a los policías hasta un cien por ciento de su jubilación, por qué no entregar a los del verde olivo los multimillonarios dineros que se presupuestó a medios oficialistas que a la postre no sirvieron para nada ante el avance de las redes sociales, el internet y la perseverancia de medios independientes que con tesón, sacrificio y patriotismo informaron e informan correctamente a la población, pese a las limitaciones económicas.

¿Para qué gastar manteniendo lo que nació muerto, en ideas y lógicas racionales?

El ministro de Economía debe informar si es necesario seguir derrochando dineros del pueblo en esa clase de malgasto que no dio rédito de servicio a los bolivianos.

Es alentador que, en la actualidad, hace pocos días, el canal Bolivia Tv este bajo la dirección y gerencia de periodistas de trayectoria y de vocación de servicio a los supremos intereses de la patria. Ni duda quepa que el comunicador social Gonzalo Rivera D., ofrecerá a los televidentes programas de entretenimiento, análisis de situación política, económica, psicosocial, científica y tecnológica e información pluralista democrática.

Se recuperó el canal del Estado para que esté al servicio de los bolivianos.

¿Pero los demás qué? ¿Servirán para qué? ¿Para darle imagen a la que ya tiene popularidad como Presidenta Constitucional?

El pueblo espera se imponga el raciocinio en bien de Bolivia y no se acentué la crisis económica con despilfarros que solo hicieron nuevos ricos a quienes se fugaron, como Amanda Dávila, Gisela López, Manuel Canelas, (exministras y exministro de Comunicación del dictador) dejando a los medios oficialistas sin caparazón, llevándose millones de dólares.