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sábado, junio 22, 2024
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Alerta de posible récord de frío en este invierno

Los pronósticos prevén un enfriamiento a gran escala en la región, que afectará también a Bolivia. Tanto las previsiones nacionales como de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) coinciden en que el frío será intenso con probabilidad de que el fenómeno de la Niña se sume al crudo invierno. El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) de Bolivia pronosticó para julio un invierno más crudo que los registrados en los últimos dos años en el país y una fuerte radiación solar que afectará principalmente al altiplano y los valles. El director de esa entidad, Hugo Ticona, explicó a la prensa los alcances de las predicciones. El funcionario explicó que este fenómeno ocurrió también en 2022 y 2023 cuando en el país se registró el fenómeno de La Niña y las temperaturas estuvieron por debajo de los comportamientos regulares.

Para este año se tiene previsto el ingreso del mismo fenómeno meteorológico por lo que se prevé el descenso de temperaturas en julio y agosto. De hecho ya las temperaturas han bajado mucho y se han registrado. En los últimos días, las bajas temperaturas cobraron la vida de 4 personas que murieron por hipotermia, dos de ellas en la ciudad de La Paz y las otras dos en El Alto. Otro evento climático, según alertó Senamhi, será la radiación solar principalmente en la región del altiplano y los valles durante el mes de julio. Las autoridades recomiendan que en los departamentos del altiplano la gente debe protegerse para evitar afecciones como consecuencia de la exposición al sol.

Asimismo, según la Organización Meteorológica Mundial hay un 50% de probabilidades de que se instauren unas condiciones neutras respecto al fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) y 50% de probabilidades de que se produzca una transición hacia un episodio de La Niña entre junio y agosto de 2024. La probabilidad de que se den las condiciones típicas de La Niña aumenta hasta el 60 % para los meses de julio a septiembre, y hasta el 70 % para el período de agosto a noviembre. La Niña es un fenómeno que produce un enfriamiento a gran escala de las aguas superficiales de las partes central y oriental del Pacífico ecuatorial, además de otros cambios en la circulación atmosférica tropical, incluyendo los vientos, la presión y las precipitaciones.

Los efectos de cada episodio de La Niña varían en función de su intensidad y duración, así como de la época del año en que se desarrolla y de la interacción con otros modos de variabilidad climática. En muchos lugares, especialmente en los trópicos, La Niña produce en el clima efectos opuestos a los que provoca El Niño. Sin embargo, los fenómenos climáticos de origen natural, ahora tienen lugar en el contexto del cambio climático, que provoca un aumento de las temperaturas mundiales, exacerba los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos, y altera la configuración de las temperaturas y las precipitaciones estacionales, advirtió la OMM.

«Desde junio de 2023, en cada nuevo mes se ha batido el récord de temperatura, fue, de lejos, el año más cálido jamás registrado. El fin del episodio de El Niño no significa una pausa en el cambio climático a largo plazo, ya que nuestro planeta seguirá calentándose debido a los gases de efecto invernadero que retienen el calor en la atmósfera», señaló la secretaria general adjunta de la agencia Ko Barrett, quien añadió que las temperaturas excepcionalmente elevadas de la superficie del mar seguirán desempeñando «un papel importante» durante los próximos meses. Los últimos nueve años han sido los más cálidos de los que se tiene constancia, a pesar de que desde 2020 hasta principios de 2023 tuvo lugar un episodio de La Niña que ejerció un efecto de enfriamiento. El Niño alcanzó su apogeo en diciembre de 2023 como uno de los cinco episodios más intensos de este fenómeno jamás registrados. «Nuestro tiempo seguirá siendo más extremo debido al aumento del calor y de la humedad en la atmósfera.

Por ello, la iniciativa Alertas Tempranas para Todos sigue siendo la máxima prioridad de la OMM», declaró Barrett. También destacó que los pronósticos estacionales de El Niño y La Niña, y de sus efectos previstos en las características climáticas a escala mundial, son una herramienta importante para fundamentar las iniciativas relacionadas con las alertas tempranas y las medidas anticipatorias. «Por lo general, tras un episodio intenso de El Niño se dan las condiciones características de un episodio de La Niña, y las predicciones más recientes de los modelos son congruentes con esa secuencia, si bien persiste una marcada incertidumbre respecto a su intensidad o duración», añadió. De todas maneras, en esta época del año, el índice de acierto de los modelos de pronóstico estacional es relativamente bajo, lo que comúnmente se conoce como «barrera de predictibilidad de la primavera» del hemisferio norte, detalló la agencia.

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