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La Paz
sábado, junio 25, 2022

Alerta temprana

¿Se encuentra preparado nuestro país, para enfrentar una tragedia? La respuesta, lamentablemente es no, y los hechos lo demuestran con los desastres naturales que se llevan vidas y generan destrucción especialmente en la época de lluvia con inundaciones, deslizamientos; los incendios en los bosques, o la frecuencia con la que se construyen edificios y urbanizaciones riesgosas. Además, la pandemia de coronavirus ha establecido la realidad del sistema de salud en Bolivia, que es uno de los más precarios de la región. A ello se suma el bajo porcentaje de la gente que asegura sus bienes, su salud y su vida en un sistema confiable. En realidad, es un problema global. Los riesgos son cada vez mayores y las previsiones no son suficientes para más de 550 desastres que se producen anualmente en el mundo.

Se ha realizado una cumbre sobre reducción de riesgos de desastres que hizo un llamado a mejorar esos sistemas de alerta temprana, y pidió a todos los países esforzarse por tener una mayor resiliencia para disminuir el creciente número de catástrofes por eventos climáticos y de otro tipo. El Secretario General de la ONU, António Guterres recomienda que los sistemas de alerta temprana cubran a todos los habitantes del planeta en un plazo de cinco años. La reunión Cumbre, que concluyó el pasado fin de semana en Indonesia, denominada Plataforma Global para la Reducción del Riesgo de Desastres, hizo una exhortación a todos los gobiernos del mundo a adoptar y mejorar con urgencia los sistemas de alerta temprana y a invertir en la construcción de una mayor preparación para disminuir las cada vez más frecuentes calamidades.

La reunión contó con la participación de representantes de 184 países, organizaciones internacionales y otros actores interesados, que durante tres días evaluaron los avances para proteger a las comunidades de las amenazas climáticas y otras catástrofes. Por el momento, sólo 95 países informaron tener sistemas de alerta temprana de riesgos múltiples que notifican a los gobiernos, las agencias y el público en general sobre un desastre inminente. Se ha insistido en que los sistemas de alerta temprana constituyen una forma de protección vital contra desastres como inundaciones, sequías y erupciones volcánicas.

En este tenor, el titular de la ONU, António Guterres, ha emplazado al mundo a lograr que los sistemas de alerta temprana cubran a todos los habitantes del planeta en un plazo de cinco años. Teniendo en mente que las proyecciones apuntan a 560 desastres anuales, o 1,5 por día, para 2030, la cumbre decidió que los sistemas de alerta temprana «deben incluir a las comunidades en mayor riesgo con la capacidad institucional, financiera y humana adecuada para actuar en cuanto haya un aviso de este corte». Además de las alertas tempranas, la reunión enfatizó la importancia de dar un enfoque de resiliencia a todas las inversiones y la toma de decisiones, integrando la reducción del riesgo de desastres a todos los niveles del gobierno y la sociedad.

El cónclave de la Plataforma Global puso en marcha la Revisión de las actuales previsiones buscando disminuir sustancialmente el riesgo de calamidades y pérdidas en vidas, medios de subsistencia, salud y activos económicos, físicos, sociales, culturales y ambientales de personas, empresas, comunidades y países en los próximos 15 años. Para ello, el Marco aprobado aboga por la comprensión del riesgo de desastres, el fortalecimiento de la gobernanza y gestión de ese riesgo, la inversión para la resiliencia y la mejora de la preparación para una respuesta eficaz y una mejor reconstrucción.

Asimismo, se hizo referencia a la pandemia de coronavirus y se recomendó reevaluar la forma en que se gobierna el riesgo y se diseñan las políticas, así como los arreglos institucionales que deben implementarse a nivel mundial, regional y nacional. «Los enfoques actuales de recuperación y reconstrucción no son lo suficientemente efectivos para proteger los logros del desarrollo ni para reconstruir mejor, de manera más ecológica y equitativa», señala el documento aprobado por la Cumbre. Subraya también que las lecciones aprendidas de la pandemia de COVID-19 «deben aplicarse antes de que se cierre la ventana de oportunidad». Desde la reunión pasada de la Plataforma Global, en 2019, un 33% más de países desarrollaron estrategias de reducción del riesgo de desastres y presentaron informes sobre el progreso hacia los objetivos globales del Marco de Sendai. No obstante, la Agenda actual reconoce que pese a los avances en aspectos como el desarrollo de nuevos mecanismos de financiación y mejores vínculos con la acción climática, los datos todavía muestran una inversión y progreso insuficientes en la mayoría de los países, sobre todo en los presupuestos dedicados a la prevención. Menos de la mitad de los países reportaron tener información adecuada, accesible y procesable sobre riesgos de desastres, recalcó el texto.

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