Arce anuncia el hallazgo de un nuevo campo de gas en el sureste del país

Luis Arce
APG

El presidente Luis Arce anunció el descubrimiento de un campo de gas natural con una reserva de 1 trillón de pies cúbicos (TCF, en inglés) participado por la española Repsol, la también europea Shell, la argentina Pan American Energy (PAE) y la petrolera estatal YPFB.

Con este hallazgo, Bolivia cuenta con un «nuevo megacampo» que está ubicado en Boicobo Sur X1 del bloque Caipipendi, en el sureste del país, sostuvo Arce en una declaración a los medios en La Paz.

Este proyecto hidrocarburífero comenzó en 2015 y en octubre de 2019 se inició la perforación del pozo hasta que el hallazgo se concretó «con éxito» el pasado 2 de diciembre, mencionó Arce.

La inversión prevista para el hallazgo fue de unos 102 millones de dólares, de los que ya se ejecutaron 74 millones, mientras que se prevé que el inicio de producción del pozo se dé en diciembre de 2021, lo que será un «excelente aporte» para la economía de Bolivia, precisó el presidente.

«Nuestra ‘Pachamama’ (Madre Tierra) nos está haciendo a los bolivianos un lindo regalo de Navidad que es lo que queremos compartir», dijo Arce como preludio a su anuncio horas antes de la Nochebuena.

Este anuncio sucede a otro sobre el hallazgo de reservas de gas natural y de petróleo tras la perforación del pozo Yarará X-1, ubicado en la localidad de Yapacaní en el departamento de Santa Cruz, hecho público el pasado fin de semana, aunque la noticia la había dado en marzo pasado la expresidenta interina Jeanine Áñez, según recordó la prensa local.

El pozo Yarará X-1 tiene un potencial de 13,7 millones de barriles de petróleo y de 76,8 billones de pies cúbicos de gas natural, informó Arce en Twitter el pasado fin de semana.

Bolivia cuenta con 10,7 trillones de pies cúbicos (TCF) de reservas probadas de gas natural que se calcula tengan una duración de 14,7 años, según un informe de certificación de una firma canadiense en 2018.

La venta de gas natural es uno de los principales ingresos estatales en Bolivia, con Brasil y Argentina como sus principales clientes, pero sus precios dependen del petróleo, cuya cotización llegó a caer a negativo hace unos meses por la crisis del coronavirus.