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domingo, abril 18, 2021
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Arrebato estadounidense

Ronald Torres Armas (*)

Lo ocurrido en EE.UU. es un ejemplo claro que los populismos son también de derecha. Afectos a Trump asaltaron el Capitolio y si los legítimos representantes de la soberanía quieren reivindicar la democracia estadounidense deberán revertir la embestida trumpista. El daño causado es enorme. La labor de reconstrucción será ardua.

La pregunta es ¿Qué hacer con Trump y con el trumpismo? En principio, las acciones de Trump no pueden quedar impunes, debe rendir cuentas al pueblo norteamericano como vía para la reconstrucción. De probarse que indujo a la toma del Congreso e incitó a la violencia, resultaría responsable.

Según las Leyes norteamericanas, hay dos vías de acción en lo inmediato: primero, recurrir a la 25ª enmienda de la Constitución «para declarar a Trump incapaz de seguir gobernando por insania», al ser incapaz de procesar y aceptar los resultados de las elecciones de 2020. Este procedimiento podría iniciarse antes del traspaso de poderes previsto para el día 20.

En segundo lugar, al considerarse lo ocurrido «como un acto de sedición», se abre la posibilidad de procederse a un impeachment ultrarrápido. Esta opción, además del valor simbólico, le impediría volver a presentarse a elecciones presidenciales futuras. Trump está en situación difícil para seguir al frente de ese país y para pretender gobernar otra vez. Recordemos, un Presidente de EE.UU. tiene el control de los códigos nucleares que harían estallar la geopolítica mundial.

Estas dos opciones, urgentes y dramáticas, presentan el riesgo de polarizar aún más a los EE.UU. ya que alrededor de 74 millones de ciudadanos votaron a favor de Trump. No obstante, la fractura ya está abierta. La democracia en Estados Unidos no debe inhibirse por ello. Lo ocurrido es inaudito y resulta necesario activar alguna de esas vías, especialmente la segunda, ya que el control y la decisión de ambas Cámaras del Congreso está ahora en manos del partido demócrata.

Dentro de su defensa, Trump podría considerar otorgarse un indulto a sí mismo. Esta gracia, sería una decisión sin precedentes en la historia de Estados Unidos y la de muchos países. La Constitución estadounidense no tiene una respuesta definitiva sobre si un Presidente puede concederse un indulto a sí mismo de manera legal. Ningún Presidente lo ha utilizado antes, pero nada le impide intentarlo, recordemos que en el caso de la Constitución boliviana, esta autoriza todo lo que expresamente no prohíbe. Otros, sin embargo, podrían opinar que concederse un indulto a uno mismo resultaría inconstitucional, porque viola el principio de que nadie puede ser el juez de su propia causa. A Joe Biden, por su parte, le cabe apaciguar los ánimos y al Partido Republicano asumir una actitud constructiva y conciliatoria.

La fuerza de la democracia estadounidense siempre estuvo en su ejemplo y en su resultado, en esta ocasión podría demostrarlo una vez más.

(*) Abogado Constitucionalista

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