Bolivia teme menos ingresos pero también un ahorro por el precio del petróleo

APG

La caída del precio del petróleo puede conllevar a que Bolivia deje de ingresar unos 700 millones de dólares por la venta de gas, cuyos precios dependen de los del crudo, aunque por otro lado puede ahorrarse otros 550 millones en la importación de combustibles.

Estas cifras son las que maneja la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), según su presidente, Herland Soliz, que este martes se pronunció sobre la histórica caída del precio del petróleo en la víspera ante la crisis internacional generada por la pandemia del COVID-19.

Aunque el efecto en Bolivia puede diferirse hasta «el último trimestre del año», pues las variaciones de precios no se aplican de forma automática, ya se trabaja «para reducir el impacto en la renta petrolera», es decir, lo que ingresa el país por la venta de hidrocarburos, comentó Soliz en redes sociales.

«Los contratos de venta de gas natural que tenemos con Argentina y Brasil son sensibles a estos cambios debido a que están indexados al precio internacional del petróleo», explicó sobre los principales compradores que tiene Bolivia.

«Por otro lado, los precios de los combustibles y GLP -gas licuado del petróleo- seguirán siendo los mismos para el consumo interno», precisó sobre el costo de carburantes en el país, que está subvencionado.

«Los bolivianos nos basamos en el precio del WTI -West Texas Intermediate- de contrato de planta, no el WTI de plataforma marítima», agregó, por lo que el precio está en 22 dólares el barril para la referencia en la venta de gas.

El petróleo intermedio de Texas (WTI) cerró este martes con una caída del 43,37 por ciento en los futuros de junio, el nuevo mes de referencia, dejando el barril a 11,57 dólares, tras el desplome histórico del 305 por ciento del lunes, con lo que el crudo estadounidense cayó esa jornada hasta valores negativos por primera vez desde que hay estadísticas.

El WTI sirve de referencia para exportaciones de gas boliviano, pero el precio en los contratos de venta está establecido a una media ponderada a varios meses, no al día.

Bolivia teme que los ingresos por el gas se resientan al estar la actividad económica notablemente ralentizada tanto en el mercado interno como en los países a los que exporta, por medidas como la cuarentena para evitar contagios por el coronavirus.