Bono provida para todos, piden galenos

Mientras algunos desplazados del gobierno de transición piden se retorne a «una cuarentena rígida» sin tener en cuenta la situación de miles y miles que perdieron el trabajo o de empresas que cerraron por las medidas inconsultas restrictivas a todos los sectores, el Dr. Fernando Romero, del sindicato de trabajadores en salud, volvió a pedir al actual gobierno se conduela del dolor que embarga a las familias que no saben dónde internar a familiares que están contagiados de la Covid-19, al extremo que el Hospital de Clínicas está prácticamente colapsado y no se tiene fármacos ni suficientes respiradores para atender a los pacientes.

Los fármacos en las farmacias tienen un precio excesivo y los comerciantes inescrupulosos logran fortunas a costa del sacrificio de familiares de los internados en hospitales y clínicas.

Empresarios progresistas exigen que el gobierno implante restricciones y propicien el cumplimiento obligado de las medidas de bioseguridad y determine sanciones o arresto a quienes violen las disposiciones sanitarias.

Cabe recordar que se resolvió arrestar por 8 horas a quienes no porten barbijos o en su caso efectúan labores comunales como limpiar calles, avenidas y cooperar a que la basura este en los contenedores, pero la gendarmería, por ejemplo, de la ciudad de La Paz y de El Alto, no hacen cumplir esa determinación.

De otra parte, ante el colapso de los nosocomios, se podría habilitar los ambientes del Chuquiago Marka, para ello en una semana se adecuarían ambientes e instalación de quirófanos o lo que se requiera para atención oportuna por parte de médicos a pacientes.

Tener elefantes blancos como el Chuquiago Marka, en tiempos en que, en todo el mundo se construye o habilita ambientes de prestación de servicios de salud, es una ofensa a la inteligencia del pueblo.

En nuestro país los servidores públicos; ministros, viceministros, diputados, senadores, alcaldes, etc., se limitan a lamentar la situación y no se dan cuenta o no quieren adoptar decisiones para que predios grandes del Estado puedan servir para atención a quienes se contagiaron con el virus.

¿Por qué seguir esperando que la «segunda ola» de la pandemia siga segando vidas, generando desconcierto en la colectividad cuando se tiene a mano infraestructuras que pueden servir para situaciones de emergencia nacional?

Esos servidores públicos se aferran al cargo porque perciben sueldos de veinte a treinta mil bolivianos mensuales, amén de otras gabelas, y no tienen la capacidad de ser imaginarios y decidir lo bueno que pueda servir para atender a los necesitados.

La pandemia está azolando a Bolivia, los desastres naturales como el intenso granizo caído en Sucre, afectan a la economía nacional, pero a ello sumar «otra cuarentena rígida» sería la hecatombe y asfixia total a la economía que apenas sigue en pie, por tanto no se debe retornar a esa extrema y desahuciada medida y por el contrario se tiene que imponer drásticas sanciones a quienes violen las medidas de bioseguridad, suspendiendo lugares nocturnos y centros donde se concentran muchas personas, no basta predicamentos.

Cómo no haber múltiples contagios con un transporte público «abarrotado» de personas, que no tienen oxígeno en sus interiores, o locales de expendio de bebidas alcohólicas que hacen que los consumidores no acaten las normas y códigos, porque los servidores públicos no cumplen su deber de hacer el bien mayor en desmedro del mal menor.

Se debe descartar la cuarentena rígida, se puede aplicar medidas restrictivas que no afecten a la economía nacional, productiva y de servicios, sería el colmo salir por la tangente que motivaría que el pueblo, las organizaciones sociales y los que votaron por el actual gobierno, se sientan perjudicados y obligados a padecer hambre acosta de su propia vida. Esa en la cuestión.