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jueves, diciembre 1, 2022
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¿Cómo será la economía este 2022?

Las previsiones económicas para 2022 no son muy halagüeñas, pero tampoco catastróficas, disminuirá el crecimiento pero la recuperación continuará, dependiendo de algunos factores determinantes, como el curso de la pandemia, lo que hace suponer que por tercer año consecutivo el coronavirus y sus mutaciones influirán globalmente, además de las tensiones geopolíticas, la creciente incorporación de energía menos contaminante, a la vez que se mantendrán los altos costos debido al aumento de precios en los alimentos, energía, materias primas, el fantasma de la inflación y alzas en los intereses para el financiamiento, que este año saldrán de su política de apoyo y subvenciones. Los organismos internacionales ven que estos problemas repercutirán en la presente gestión.

El Fondo Monetario Internacional hizo un recorte en su proyección del Producto Interno Bruto global que para 2022 se prevé en el 5,8%, cuando en septiembre del año pasado estimaba un PIB de 6,4%. A su vez, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) estima que la recuperación global continuará dependiendo del control de la pandemia, de las políticas monetarias y fiscales y de la tensión política entre las grandes potencias. Para OCDE, después de un repunte del 5.6 por ciento en 2021, el crecimiento mundial avanzaría solamente a un ritmo del 4.5 por ciento en 2022 y se moderará a 3.2 por ciento en 2023, con el predominio de riesgos a la baja.

Un informe de El Financiero de México, basado en datos de OCDE señala que las proyecciones del organismo son ligeramente menores a las previstas en septiembre pasado, cuando estimó un crecimiento de 5.7 y 4.5 por ciento para 2021 y 2022, respectivamente, debido a que «han surgido grandes desequilibrios» que, a su parecer «crean incertidumbre y más riesgos a la baja que al alza». Entre los desequilibrios anota una recuperación a ritmo diferente entre países, la aparición de una «grave escasez» de mano de obra en algunos sectores; el empleo y las horas trabajadas aún no se han recuperado por completo y la persistente diferencia entre la oferta y la demanda en algunos bienes junto con el aumento de los costos de los alimentos y la energía, que ha provocado aumentos de precios más duraderos de lo esperado.

Por otra parte, el ritmo de la economía de los países más fuertes influye en los indicadores planetarios y regionales. La economía de Estados Unidos crecerá solamente un 3.7 en 2022 y 2.4 el próximo año según la OCDE. A su vez China crecerá a un ritmo de 5.1 por ciento en 2022 y 2023, Europa disminuirá su ritmo de crecimiento desde 5.2 por ciento en 2021 a 4.3 por ciento en 2022 y 2.5 por ciento en 2023. En América Latina, las economías más fuertes disminuirán su crecimiento, Brasil reducirá a 1.4 por ciento en 2022 de un 5.0 por ciento en 2021 pero se recuperará hasta 2.1 por ciento en 2023, en tanto que el PIB de México del 5.9 por ciento en 2021, bajará a 3.3 por ciento en 2022 y 2.5 por ciento en 2023.

La inflación es otro factor que puede distorsionar las previsiones y desestabilizar el ritmo de crecimiento. Según El Financiero, es el factor que más temen los expertos en 2022. El consenso de los analistas considera que las presiones continuarán, y no descartan que las previsiones de inflación haya que corregirlas al alza en función de cómo se desarrollen los acontecimientos. De los factores que están haciendo crecer los precios, el que es visto como más coyuntural es el relativo a las disfunciones en las cadenas de aprovisionamiento globales. «Los cuellos de botella deberían estar solucionados entre primavera y verano», señala Joaquín García Huerga, director de estrategia global de BBVA Asset Management. Otros factores negativos serán las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos y China, por un lado, y por otro la situación entre USA y Rusia debido a las amenazas contra Ucrania, así como, las observaciones sobre Irán y Corea del Norte que se mantienen pese a que la pandemia derivo en una pausa.

En el caso de Bolivia, el gobierno considera que en 2021 logró una tasa de crecimiento de 5%, disminución del déficit fiscal, y menor desempleo. Para los empresarios ese ritmo parece insuficiente porque durante el año pasado 426 empresas cerraron su matrícula de comercio. Las previsiones de crecimiento de nuestro país para este nuevo año son de 3.5% solamente y para 2023 bajaría a 3%.

Sin duda hay otros factores que, además, entorpecen el proceso de recuperación de Bolivia, y entre los más importantes debe tomarse en cuenta la situación política que vive el país. Hay una creciente reacción a la decisión del gobierno de recurrir a métodos alejados de los principios democráticos, generando la polarización que vive ahora el país. De mantenerse esta forma de gobernar es poco alentador el futuro inmediato, ya que para alcanzar una efectiva recuperación económica se requiere de muchas condiciones básicas, como la seguridad jurídica que permita garantizar inversiones, calma social y que se depongan las animosidades.

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