Confabulación e injerencia contra Bolivia

Dr. DAEN. Ronald Torres Armas

Cinco días antes de la agresión a nuestra soberanía, el canciller mexicano había anticipado que presentaría una denuncia ante la CIJ contra el gobierno de la Presidenta Añez por «hostigamiento» a su embajada acreditada en Bolivia con residencia en la ciudad de La Paz. Luego, el gobierno mexicano había denunciado la «presencia excesiva» de personal de seguridad boliviano ante su sede diplomática. A su vez el gobierno español hablo de «golpe de Estado» y reclamó el llamado «inmediato» a elecciones. No era casual, estaba en marcha la confabulación mexicana- española contra la soberanía de los bolivianos.

¿Visita de cortesía con capuchas y pistolas? Los 4 policías (GEOS) salieron de Madrid el día 21 y luego de cuatro días fueron a la residencia en La Paz para «recoger» a la encargada de Negocios española, para ir de «visita» a la zona Sur, la Rinconada, a la embajada mexicana, allí donde se refugian delincuentes con información sobre el dinero que Evo Morales entregó a Podemos, el partido izquierdista español de Iglesias. Este, según datos de medios de Madrid, presionó al presidente español para callar a Quintana, que habría amenazado con hacer publica las cuentas y montos de dinero entregados a dicho partido y organizan un operativo de extracción aprovechando la inmunidad del vehículo diplomático.

Los exministros Ramón Quintana y Héctor Arce Zaconeta, están vinculados con «Podemos». Entre sus fechorías destacan los pagos a la fundación CEPS y el caso Neurona, una trama de corrupción internacional del partido de Iglesias. Neurona, colaboró en la campaña electoral del MAS en 2014 y está vinculada al gobierno de Manuel López Obrador. Al frente de Neurona está el periodista mexicano César Hernández, compañero de luchas políticas de Juan Carlos Monedero e Iglesias

Lo que está claro es que España demuestra ser un país «injerencista» y quedó mal ante la UE, cuya política exterior común fue transgredida y no funcionó. En el trasfondo de la crisis diplomática entre España y Bolivia, el apoyo de Iglesias a Morales dispara las sospechas de que la intriga está vinculada al pacto con Sánchez y a la necesidad de «congraciarse». La intervención de «Podemos» en política exterior afecta a la imagen internacional de España.

Una prudencia diplomática elemental fue contravenida. La ministra de Asuntos Exteriores de España dijo que «desconocía lo sucedido» y, por tanto, desautoriza a los funcionarios que incurrieron a esta ilegalidad y ha abierto una investigación anunciando el envío de un funcionario del Ministerio a La Paz. La oposición española ha exigido su comparecencia en el Congreso. Es la comedia del día: los responsables del funesto como ridículo hecho, quieren investigarse a sí mismos. De nada servirá esta «comisión» que no investigará de forma imparcial y objetiva. Es decir, quién tramó, quién autorizó, quién lo financió.

De nada sirve reclamar el acatamiento de la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas, si fue vulnerada por personeros del gobierno de México y de España.

La política exterior mexicana-española en un demencial episodio que delata el esperpento de la política solidaria izquierdista, está en discusión.

¿Puede empeorar la crisis diplomática con el gobierno de transición? No, mientras no se rompan las relaciones, el enfriamiento permanecerá porque los gobiernos izquierdistas privilegian la ideología y sus intereses económicos sobre los intereses de sus países.