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lunes, noviembre 28, 2022
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Cuidar el uso del agua

El municipio paceño inició una campaña dirigida a motivar a la ciudadanía a cuidar el agua debido al riesgo que existe por la disminución de más de un 50% de los embalses que suministran agua a las ciudades de La Paz y El Alto. El alcalde de La Paz, Iván Arias, reveló que luego de una reunión con el interventor de la Empresa Pública y Social de Aguas y Saneamiento (Epsas), Bladimir Iraizos, se decidió «tomar medidas preventivas», que incluyen «restricciones en determinados horarios y controles más estrictos de las filtraciones». Las autoridades reconocieron que las filtraciones son causa de que se pierda el líquido, por lo cual es necesario realizar medidas urgentes. El burgomaestre anunció que el municipio paceño y Epsas solicitarán al Gobierno «un cambio de cañerías en la ciudad de La Paz» para evitar que el agua se filtre.

Según el alcalde, se hará mayor control a los lavaderos de autos, indicó que el 50% de estos negocios funcionan de forma ilegal, razón por la que no pagan el servicio de agua como deberían, sino con tarifa solidaria. Deberían cancelar cinco bolivianos por metro cúbico y pagan solamente 0,50 centavos, como uso doméstico. Exhortó a la población a reciclar el agua y adoptar medidas que permitan racionalizar su utilización.

El alcalde Iván Arias recordó que, hace cinco años, La Paz vivió una crisis de agua, por lo que ahora buscan evitar una nueva situación similar, con las buenas prácticas del uso racional del agua. «No quiero alarmar, pero estamos tomando medidas preventivas, lo haremos barrio por barrio, casa por casa. Dejaremos anuncios», dijo Arias, en el lanzamiento de la feria de concientización sobre el cuidado del agua que promueve el municipio paceño. Hay diez represas con capacidad para almacenar más de 60 millones de metros cúbicos de agua, pero ahora los niveles registran solamente 28 millones, según el interventor de Epsas. La época de lluvias generalmente se intensifica en diciembre, enero y febrero, por lo que se hace necesario cuidar el agua.

La Organización de Naciones Unidas alertó sobre los efectos del cambio climático que está distorsionando las respuestas de la naturaleza, y el agua dulce no es ajena a esta influencia. Las inundaciones, sequías y la contaminación del agua se agravan con la degradación de la cubierta vegetal, los suelos, los ríos y los lagos sufren contaminación por la sobre explotación. Los problemas medioambientales, junto con el cambio climático, provocan las crisis asociadas a los recursos hídricos que ocurren en todo el mundo.

Bolivia, debido a la deforestación perdió grandes extensiones de bosques que han distorsionado el medioambiente; las nieves que se consideraban eternas han reducido su manto en las cordilleras. La deforestación no ha parado, contrariamente, se ha intensificado con la incorporación a la agricultura de extensas áreas. Los cocaleros han invadido tierras fiscales y no se han salvado ni los parques nacionales ni las reservas naturales. Como consecuencia de esta situación, el cambio climático arreció sus efectos.

Por otra parte, fuentes naturales de agua han sido desviadas, como el caso de Chile que cambió el curso del río Lauca unilateralmente, afectando extensas tierras en Bolivia que eran alimentadas por ese río. Lo mismo ocurre con el Silala, del que se canalizan aguas para regar el norte chileno. Asimismo, en Bolivia se desperdicia mucha agua, y solamente después de la crisis de 2016 que afectó a las ciudades de La Paz y El Alto, se tomó conciencia de la gravedad de la situación. En ese momento se comenzaron a adoptar algunas previsiones, pero todavía queda pendiente la necesidad de ver que en algunas ciudades se tenga la necesidad de reciclar las aguas.

La ONU, sobre este tema, señala que mundialmente, más del 80% de las aguas residuales que generamos vuelve a los ecosistemas sin ser tratada ni reciclada. Mil 800 millones de personas usan una fuente de agua contaminada por material fecal, lo que las pone en riesgo de contraer el cólera, la disentería, el tifus o la polio. El agua no potable y unas pobres infraestructuras sanitarias, así como la falta de higiene, causa alrededor de 842 mil muertes al año. Además de cuidar los acuíferos y optimizar el uso del agua, es necesario explotar las aguas residuales. Tratada de una forma segura es una fuente sostenible y asequible de agua y energía, así como para obtener nutrientes y otros materiales recuperables.

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