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sábado, julio 24, 2021
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Del solsticio, al Año Nuevo Andino

El Gobierno organizó una serie de actividades para recibir el Año Nuevo Andino Amazónico y del Chaco 5529 con diversas ceremonias, junto a dirigentes de grupos indígenas. Los rituales comenzaron en inmediaciones de la plaza Murillo, así como en las ruinas de Tiahuanaco y otros centros ceremoniales del país. El gobierno decidió esta vez celebrar el acontecimiento, declarado como feriado nacional, con diversas actuaciones en lugares considerados de alta emanación de energías. Los actos principales fueron presididos por Luis Arce y el vicepresidente David Choquehuanca, comenzando anoche con rituales en la plaza Murillo, de la sede de gobierno, y trasladándose luego a Tiahuanaco donde se desarrolló la ceremonia central.

Como medidas de previsión por la pandemia se limitó la concurrencia, pese a los cual hubo mucha gente. Recordemos que luego de una resolución propuesta por Bolivia, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró el 21 de junio como el Día Internacional de la Celebración del Solsticio de Invierno en sus diferentes manifestaciones. La noche del domingo, y esta madrugada, en diferentes sitios arqueológicos y lugares que según la tradición generan energías vivificadoras, se celebraron ceremonias al alusivas al Willka Kuti (el regreso del sol) la Sara Raymi (Fiesta del Maíz), con rituales supuestamente ancestrales y otros de nueva data, que coinciden con el solsticio de invierno, de origen europeo. Se trata de una festividad pagano-religiosa, a la que se le da mucha importancia desde el año 2006. En el siglo pasado era una ceremonia que se centraba en el Cusco con fines exclusivamente turísticos y se la importó a Tiahuanaco. Luego se extendieron a algunas apachetas, en la que aimaras y quechuas, bajo sus propias costumbres, llamaban al retorno del sol, que en invierno se encuentra en su punto más distante de la Tierra, característica principal del invierno. Este año, se organizaron también en Oruro, en el Salar de Uyuni y en Cochabamba.

Un hecho es evidente. En los últimos años en nuestro país, estas costumbres han sido elevadas a categoría de liturgia, hasta el extremo de haberse organizado la coronación de Evo Morales, antes de su posesión como Presidente en 2006. Se han organizado matrimonios masivos bajo la bendición de supuestos rituales ancestrales, en un aparente intento por reemplazar a las religiones tradicionales, especialmente a la católica, que es la que profesa la mayoría del pueblo boliviano, y a la que desde que el MAS llegó al poder se la combate con una energía digna de mejores objetivos.

En este caso, como en muchos otros de las políticas de gobierno, se observa una contradicción de fondo. Ha sido el MAS el que ha impulsado le laicismo y de esta manera se eliminó de la Constitución Política del Estado el compromiso que existía con la Iglesia Católica. El Estado es independiente de la religión, señala la CPE. El laicismo es la doctrina que defiende la independencia del ciudadano, de la sociedad y del Estado de toda influencia eclesiástica o religiosa. El laicismo se entiende como la separación entre el Estado y la Iglesia o cualquier confesión religiosa, espiritual o cultural. Lamentablemente, en lugar de mantener independencia de los cultos, el gobierno optó por dos vías equivocadas y contradictorias con el principio de separación del Estado de las religiones. Se viró en contra de algunas religiones como la católica, atacando a sus autoridades y pretendiendo prohibir que opinen sobre temas de la sociedad, como la pobreza, la libertad, la justicia, el aborto, la eutanasia y otros como la justicia. El Estado debe garantizar a todos los ciudadanos el derecho a expresar su opinión en cualquier asunto, y esto incluye a los religiosos, cualquiera sea su fe.

Siguiendo con su contradicción, el gobierno decidió identificarse e impulsar una fe supuestamente ancestral, que tiene por divinidad al sol, la tierra, los achachilas y hasta algunos duendes, vulnerando la CPE, que dice que el Estado debe ser independiente de cualquier fe espiritual o religiosa. Asimismo, el hecho de que a esta festividad se le haya dado un rango de certeza, sin el respaldo de evidencias científicas o históricas, es otra muestra de la ligereza con la que se adoptan algunas decisiones. De todas maneras, quien desee festejar tiene todo el derecho a hacerlo, así como quienes ven en estas demostraciones simplemente otra muestra del folclor y un pretexto para aprovechar otro feriado de los muchos que ya rigen.

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