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domingo, octubre 17, 2021
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Deplorables intenciones

Nuevamente se ha planteado la creación de milicias armadas en el país, en una actitud irresponsable que persiste en algo que a todas luces busca la violencia y el amedrentamiento. Es la tercera o cuarta vez que desde sectores afines al Movimiento Al Socialismo (MAS), se lanzan estas iniciativas que se alejan del sentimiento democrático y pacifista del pueblo boliviano y van en contra de la Constitución Política del Estado y el ordenamiento legal. Evo Morales, cuando se encontraba en Argentina, dijo que al regresar organizaría milicias armadas. Luego, desde el Chapare también se tocaba el mismo tema.

Esta vez fueron grupos que se identificaron como miembros de la Coordinadora Nacional en Defensa de la Democracia, (afín al MAS) que llegaron hasta inmediaciones de plaza Murillo el pasado martes, exigiendo aprehensiones para los opositores y la creación de grupos irregulares. Planteamientos de esta naturaleza carecen de todo sustento y por su aislada iniciativa ni siquiera debían mencionarse, pero la forma recurrente con la que surgen hace que las autoridades competentes tomen en consideración la situación para fines legales.

Dos expresidentes y varios políticos y parlamentarios, incluyendo dirigentes del MAS, rechazaron el extremo planteado por ese grupo. Inclusive el diputado por el Movimiento al Socialismo, Héctor Arce, recordó que «la Constitución Política del Estado establece que la Policía y las Fuerzas Armadas son las instituciones legalmente constituidas para brindar seguridad interna y externa al país y garantizar una convivencia pacífica en el Estado boliviano». Señaló también que establecer grupos armados no es una posición de su partido. Evidentemente, las FF.AA. son la única entidad reconocida por la Constitución Política del Estado para «Defender y conservar la independencia, seguridad y estabilidad del Estado, su honor y la soberanía del País». La CPE señala además que las Fuerzas Armadas tienen por misión fundamental «asegurar el imperio de la Constitución, garantizar la estabilidad del gobierno legalmente constituido, y participar en el desarrollo integral del país». Es necesario comprender que la institución armada tiene una alta misión nacional que aglutina al pueblo boliviano sin distinciones de clases sociales ni regiones. Pertenece a todos y está al servicio de los bolivianos. Pretender crear paramilitares al servicio de una corriente política, significa provocar reacciones. El pueblo tiene a las FF.AA. como su brazo de defensa, forjado a través de la historia. Recordemos que nació como Ejército y se forjó en los campos de batalla durante la Guerra de la Independencia; se consolidó con la batalla de Aroma de 1810, e institucionalmente se creó junto a la Declaración de la Independencia de Bolivia, el 6 de agosto de 1825. Un año después, Simón Bolívar entregó la primera Constitución, que fue aprobada por el Congreso en Chuquisaca, en la que se da estructura al Ejército. Desde ese momento, el Ejército sufrió una serie de transformaciones hasta convertirse en las Fuerzas Armadas de la Nación, con el Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada. Su principal avance radica en el respeto al ordenamiento legal, su sometimiento al poder civil y haberse constituido en la institución garante del proceso de construcción de la democracia, después de una serie de aventuras en los siglos pasados en los que los militares tuvieron un protagonismo político que los alejó de su misión esencial, especialmente por la intromisión partidista. Las FF.AA., han participado en tres guerras y preservado el patrimonio nacional. En el pasado reciente se ha intentado politizar a los militares, y hasta se ha ofendido su dignidad.

Desgraciadamente, no es la primera vez que se plantea la creación de grupos armados paralelos. El año pasado un medio de comunicación reveló que entre 2011 y 2014, dirigentes del Movimiento Al Socialismo (MAS) pretendían modificar la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas (LOFA) para crear grupos paramilitares. La publicación reveló documentación con fuentes de información confiables. Inclusive hizo conocer parte de un documento en el que se proponía modificar varios artículos de la Ley Orgánica, entre ellos uno que señalaba lo siguiente: «II. Se crea la Guardia del Estado Plurinacional de Bolivia que estará conformada de manera voluntaria por las ciudadanas y ciudadanos del país. Las Fuerzas Armadas, por intermedio de sus tres fuerzas, estarán a cargo de la formación técnico militar de la Guardia del Estado Plurinacional de Bolivia». Felizmente los militares rechazaron semejante propuesta.

¿Cuál es el objetivo de esta agresiva intención? ¿Realmente quieren convertir a Bolivia en otra Venezuela? En lugar de promover la pacificación del país y buscar un entendimiento entre los bolivianos parece que se pretende generar mayor confrontación y beligerancia. Hay señales preocupantes en el ambiente político y social, que el nuevo gobierno actual debe encargarse de disipar, devolviendo la certidumbre al pueblo boliviano, reponiendo el estado de derecho y la seguridad jurídica, para que el país en su conjunto trabaje por la reconstrucción, y solidariamente, pueda dedicarse a objetivos nacionales, al margen de las consignas de odio. La persecución a opositores, militares y policías también son otra muestra de una actitud hostil que tiene que acabar. El país requiere que se respete el estado de derecho.

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