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miércoles, mayo 25, 2022
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Día de la Madre Tierra

Hoy, 22 de abril se recuera el Día de la Madre Tierra, proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el año 2009, invitando a todos los Estados Miembros, a las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas, a las organizaciones internacionales, regionales y subregionales, a la sociedad civil, a las organizaciones no gubernamentales y las partes interesadas a observar y crear conciencia sobre la defensa del planeta. El objetivo es ampliar y diversificar el movimiento ambiental en todo el mundo y movilizarlo eficazmente para construir un medio ambiente saludable y sostenible, hacer frente al cambio climático, y proteger la Tierra para las generaciones futuras. Bolivia se sumó a esta iniciativa y aprobó varias disposiciones destinadas a proteger a la naturaleza. Inclusive, propuso a la ONU los derechos de la Madre Tierra y aprobó una ley que determina el cumplimiento obligatorio de la defensa ambiental.

Lastimosamente, Bolivia es uno de los países que menos cumple la defensa ambiental ni respeta los derechos de la madre tierra, que quedaron simplemente como enunciados, mientras se queman bosques, se contaminan los ríos, se utiliza mercurio en la minería del oro; la labor extractiva no respeta el cuidado ambiental, y hasta se ataca a las zonas protegidas y a los territorios indígenas ofreciendo esas regiones a las transnacionales para buscar hidrocarburos. Inclusive se ataca a los defensores del medioambiente y hasta se deplora la actividad de las organizaciones internacionales que defienden el planeta, acusándolas de ser parte del imperialismo.

Pero en el mundo la conciencia de proteger al planeta y a la vida es cada vez más amplia. Este año la ONU escogió como Lema oficial para el día de la Tierra 2022, «Invertir en nuestro planeta». Recordemos que el término «Madre Tierra» es una expresión para referirse al planeta y es utilizado en diversos países y regiones, lo que demuestra la interdependencia existente entre los seres humanos, las demás especies vivas y el planeta que todos habitamos. Los conceptos respecto a la Madre Tierra son coincidentes en esencia entre las etnias del mundo. En 1992, más de 178 países firmaron el Programa 21, como parte de la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, y la Declaración de Principios para la Gestión Sostenible de los Bosques en la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (UNCED). El Programa es un plan de acción exhaustivo adoptado universal, nacional y localmente por organizaciones del Sistema de Naciones Unidas, Gobiernos y Grupos Principales de cada zona en la cual el ser humano influya en el medio ambiente.

Posteriormente con el objetivo de facilitar a la humanidad los instrumentos necesarios para el uso sostenible de los recursos naturales y para construir la infraestructura científica esencial para el desarrollo sostenible, en el año 2005, la Asamblea General declaró 2008 como el Año Internacional del Planeta Tierra para promover la enseñanza de las ciencias de la Tierra. Así mismo, el Acuerdo de París y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), fomentan la cooperación internacional entre las partes sobre educación, formación, concienciación pública, participación pública y acceso público a la información sobre el cambio climático. Es importante considerar que el cambio climático es uno de los desafíos principales que enfrenta la humanidad en este siglo XXI, debido a que sus principales manifestaciones tienen repercusiones en la biología, economía y en la sociedad. Inclusive la política está metida en el tema y se han distinguido por lo menos tres grupos: los ambientalistas que defienden la vida del planeta; los que dicen que protegen a la madre tierra y contribuyen a destruirla, y los indiferentes que todavía no se convencen de La gravedad de la situación que es la destrucción de la vida en el planeta, incluyendo la de los seres humanos.

Pero este año la ONU ha lanzado mensajes de alerta y de esperanza porque la humanidad comprenda que el riesgo es para todos. La ONU sostiene que pese a todas las dificultades, la buena noticia es que este cambio de mentalidad depende de nosotros. No tenemos que esperar cada “22 de abril” para hacer cosas en favor de nuestro planeta. Solo tenemos que cambiar nuestros malos hábitos. No hay que consumir los recursos en exceso, no derrochar energía ni generar desechos innecesarios. La mejor herencia que podemos dejar a nuestros hijos es amor, conocimiento y un planeta habitable.

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