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lunes, noviembre 29, 2021
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Diplomacia preventiva

La diplomacia es la ciencia de las relaciones entre los Estados, bien manejada es la mejor industria sin chimeneas, pero mal estructurada es suicida. Bolivia nunca ha tenido un servicio exterior ni una política exterior de los que el país se enorgullezca, pero eso no justifica que se siga improvisando. El tratamiento de la imagen de Bolivia en el contexto internacional es determinante para el presente y para el futuro del país. La diplomacia es la columna vertebral de la relación entre los Estados. Diferentes tratadistas coinciden en su importancia no solamente para mantener buenas relaciones, sino para alcanzar objetivos concretos de desarrollo, bienestar, consolidar la paz y la armonía, y lograr el aprovechamiento oportuno de cooperación, transferencia de tecnología, intercambio comercial, etc.

Bolivia necesita relacionarse con el mundo y aprovechar la cooperación internacional de manera más efectiva y soberana. Un servicio exterior eficiente puede lograr mucho más que todos los esfuerzos aislados, y atacar a los organismos internacionales, como ocurrió en la Asamblea de la ONU, y asociarse con los países menos democráticos, es un mal camino. Las pautas para comprender el significado de la diplomacia y un servicio exterior de calidad no son un secreto, y además, día a día en las relaciones de los estados se ven acuerdos para solucionar controversias, y también errores que se deben evitar.

Precisamente el Secretario General de la ONU Antonio Guterres se refirió en las últimas horas a la diplomacia preventiva, y defendió la eficacia de las estrategias de prevención de conflictos. Dijo que funcionan y que pueden servir tanto para impedir enfrentamientos como «para garantizar que ninguna madre tenga que saltarse una comida para alimentar a sus hijos». Sin embargo, se quejó de que la diplomacia preventiva no siempre recibe la atención que merece, pese a ser esencial y darnos muestras de que funciona. Las expresiones de Guterres se realizaron durante la sesión del Consejo de Seguridad sobre mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales. Para el máximo conductor de Naciones Unidas, esta falta de consideración posiblemente se deba a la dificultad que comporta determinar los resultados derivados de impedir un conflicto, prevenir una guerra o evitar el sufrimiento de personas con anticipación.

La prevención es absolutamente vital para una paz duradera. La prevención es el objetivo último de la labor del Consejo de Seguridad y de sus resoluciones para ayudar a los países a forjar la paz y la estabilidad, y resolver sus disputas antes de que se conviertan en conflictos armados. El Secretario de la ONU afirmó que la diplomacia ha de servir para «fomentar la tolerancia, la confianza, la igualdad y el respeto de los derechos humanos» y también para «cerrar las brechas de desarrollo que conducen al conflicto, y necesariamente deben contribuir a hacer realidad la promesa de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para todas las personas, por igual». «Sabemos que la diplomacia preventiva funciona», afirmó Guterres al señalar que continuamente usa sus buenos oficios para tratar de aplacar conflictos y fomentar la paz, ya sea de forma pública o entre bastidores. «Desde las disputas fronterizas hasta las crisis constitucionales y electorales, pasando por las frágiles conversaciones de paz, podemos señalar un ejemplo tras otro en el que nuestras oficinas regionales, enviados especiales, misiones políticas especiales y operaciones de mantenimiento de la paz trabajan sin descanso y en todo el mundo», detalló.

En nuestro país la improvisación en el servicio exterior se ha convertido en una constante, hecho que no solamente perjudica las potenciales oportunidades por lograr cooperación, atraer inversiones, lograr tecnología de punta y, fundamentalmente, lograr una verdadera integración. Para ello es necesario contar con diplomáticos de carrera, personal especializado que puede analizar y comprender las políticas internacionales y los intereses nacionales. Esto no se puede lograr improvisando diplomáticos ni nombrando funcionarios por afinidad política, amistad o parentesco. La diplomacia boliviana nunca se ha distinguido por la calidad de sus funcionarios, eficiencia e idoneidad, salvo honrosas excepciones de diplomáticos que merecen el mayor reconocimiento por su aporte al país. Pero actualmente, el servicio exterior pasa por su peor momento.

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