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miércoles, febrero 8, 2023
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Diseñadora abre su boutique a productos hechos por reclusas

Ponchos, mantas, suéteres, guantes, accesorios tejidos y una variedad de bollería son parte de la oferta de las mujeres de una cárcel que hallaron un «espacio solidario» para la venta de estos productos en la boutique de la diseñadora Glenda Yañez.

Situado en la zona noroeste de La Paz, el café-boutique «The Chola», perteneciente a Yañez, abrió sus puertas a la producción de las internas del Centro de Orientación Femenina (COF) de Obrajes, que compartirá vitrinas y mostradores con los diseños de esta aimara dedicados a las cholitas paceñas.

El inicio de la venta comenzó este viernes con un sencillo acto liderado por Yañez y la directora del COF Obrajes, la mayor Cheryl Sempértegui, en el que también participaron algunas mujeres policías y otras dedicadas al tejido y la costura.

Sempértegui agradeció a Yañez por haber abierto «un espacio solidario en su tienda» para mostrar las prendas y pastelillos elaborados por unas 40 privadas de libertad, muchas de ellas madres que buscan de esta forma seguir sosteniendo a sus familias.

«Esta es una innovación, es la primera vez que una diseñadora con la trayectoria de Glenda nos abre las puertas de su establecimiento y nos permite mostrar lo que las señoras hacen», explicó Sempértegui a EFE.

La oficial comentó que la venta será permanente y que a través de Yañez, la gente podrá acceder a los productos hechos por las mujeres del COF Obrajes e incluso encargar pedidos de algún diseño especial a gusto del cliente.

Sempértegui valoró que con esta iniciativa, las reclusas «reciben el mensaje de que la sociedad no las ha abandonado, que tienen una oportunidad para salir adelante».

«También significa el pan del día para muchos hogares, significa solidaridad, amor, todo lo bueno que en esta época deberíamos reivindicar», añadió.

La oferta incluye elegantes mantas tejidas a crochet, prendas de lana como suéteres, sacos, gorros, bufandas, guantes y chalecos de diversos colores, además de accesorios como carteras tejidas, manillas y llaveros.

También hay pequeñas frazadas y ropa para bebés, todo tejido por las hábiles mujeres que pueden tardar entre un día y dos semanas en elaborar estas prendas, según su complejidad y tamaño, explicó a EFE la teniente Judith Mamani.

En la parte de la cafetería se ofrecen galletas navideñas, queques o bizcochos, chocolates, empanadas y porciones de pastelillos de «muy buena» calidad, según Sempértegui.

Idea solidaria

La iniciativa surgió a partir de una llamada telefónica recibida por Yañez en la que una de las reclusas le invitó a visitar el COF Obrajes para ver el trabajo artesanal de las internas, según contó a EFE la diseñadora.

Al visitar el penal, Yañez pudo constatar «que hay buena mano de obra» allí y al margen de eso, «que las señoras realmente lo necesitan», pues al estar recluidas, algunas quedan en el abandono.

«Y la mayoría tiene hijos, tienen que mantenerlos y para subsistir realizan todas estas actividades. Y me he puesto a pensar que yo les puedo comprar una chompa (suéter) o dos, pero lo que ellas necesitan era un puesto de venta», dijo.

Así fue como decidió cederles un espacio en su café-boutique «que sea permanente» y convertirse en una especie de nexo entre la clientela y las artesanas, explicó.

Según Yañez, «no hay ningún porcentaje» de ganancia monetaria para ella misma, «simplemente lo que quiero es hacer un pequeño aporte como mujer».

Yañez lleva más de quince años en el campo del diseño de modas para cholitas, las emblemáticas aimaras bolivianas vestidas con amplias polleras, sombrero bombín, blusa, manta y con el largo cabello recogido en dos trenzas.

La diseñadora tuvo primero una tienda en la calle Max Paredes, en el populoso barrio El Rosario, y en marzo pasado se mudó a la zona vecina de El Tejar y abrió su café-boutique en la avenida Kollasuyo, caracterizada sobre todo por la venta de ropa para cholitas.

Yañez es parte de una asociación de tejedoras que sufrió varias bajas por la pandemia de la covid-19, ya que muchas de ellas cambiaron de rubro y no volvieron al tejido, por lo que destacó que ahora podrá acudir a las mujeres del COF Obrajes para la materialización de sus diseños de mantas y carteras para cholitas.

«Voy a poder hacer mis pedidos ahí y eso me favorece mucho, ayudarlas y poder trabajar juntas», resaltó.

La emprendedora reflexionó sobre la importancia de solidarizarse con las privadas de libertad que muchas veces son vistas con prejuicios y pidió ayudarlas a que «con su trabajo puedan mantener a sus hijos».

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