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lunes, enero 30, 2023
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Dos mil camiones bolivianos bloqueados en Perú

Son demasiados los perjuicios que sufre el país por bloqueos, paros, huelgas y otras contingencias que permanentemente frenan las actividades. Apenas se está saliendo del conflicto por el censo que paralizó gran parte de las labores productivas, y nuevamente se producen otros conflictos internos. Pero además, las tensiones en los países vecinos agravan la situación. Numerosas carreteras permanecen bloqueadas en 14 de las 24 regiones del Perú, perjudicando las exportaciones e importaciones de nuestro país. Desde que estallaron los conflictos sociales en Perú, por la destitución del expresidente Pedro Castillo, al menos 2.000 camiones bolivianos con mercadería diversa y soya se encuentran bloqueados en las diferentes carreteras.

El secretario ejecutivo del Sindicato de Choferes Asalariados de Transporte Nacional e Internacional, Pedro Quispe, informó que son al menos nueve días que los choferes bolivianos no pueden llegar a sus destinos o salir del vecino país. Las carreteras de Ica, Nasca, Camaná, Puerto Matarani, Puerto de Ilo, Santa Rosa, Puno, Arequipa, Juliaca, entre otros, son los lugares donde se encuentran frenados los transportistas. «Todos los túneles que existen en Perú están bloqueados, hay quema de vehículos en el vecino país y «nosotros tememos el riesgo de ser afectados y saqueados. Pedimos garantías», afirmó Quispe a ERBOL.

En Cusco, la policía dispersó ayer con gases lacrimógenos a cientos de manifestantes cerca de la terminal aérea, que sigue cerrada. Centenares de pasajeros quedaron sin posibilidad de continuar sus viajes. En Machu Picchu, unos 780 turistas de diferentes nacionalidades se encuentran también atascados por la suspensión del servicio de trenes. Según AFP, en Arequipa, segunda ciudad del país, los militares custodiaban locales públicos y el aeropuerto internacional -que los manifestantes intentaron tomar el lunes- para evitar actos de vandalismo. En Puno, en la región aimara fronteriza con Bolivia, las autoridades cerraron el aeropuerto y el gremio de transporte se sumó a las protestas y paralizó sus actividades.

Internamente volvieron también los conflictos. En Cochabamba, la carretera al occidente amaneció nuevamente bloqueada. Esta vez por pobladores de Confital a la altura del kilómetro 115 en la carretera que une Cochabamba con los departamentos de Oruro y La Paz. Los movilizados demandan la ejecución de proyectos de agua, además de servicios odontológicos. Se trata de los pobladores de Sayari y Arque también bloquearon la carretera hacia el occidente del país a la altura del kilómetro 85, en el sector de Bombeo y Pongo. Los viajeros se vieron sorprendidos con la medida. Muchos tuvieron que caminar varios kilómetros hasta lograr un transbordo, en medio de condiciones climáticas marcadas por el descenso de temperaturas.

Para agravar la situación, un problema sin solución desde hace 20 años, reflotó con un bloqueo. Esta vez, los pobladores de K’ara K’ara, cerraron el ingreso al botadero en demanda de la adquisición del derecho propietario de los predios de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), propietaria del ex fundo Tamborada. Quince organizaciones sociales quieren conciliar cuentas con la Universidad pero se niegan a pagar un valor comercial. Ya anteriormente, el 8 de diciembre, una multitudinaria marcha de los pobladores del Distrito 15 que habitan en la zona de K’ara K’ara y Pampa San Miguel cercaron el rectorado de la casa superior de estudios en demanda del derecho propietario de las viviendas que habitan hace más de dos décadas. La UMSS anunció que presentaría las conclusiones del análisis técnico, económico y los posibles precios de adjudicación, en base al marco normativo. Hoy los vecinos exigen el respeto del avalúo de 2004. Alegan que estos fueron aprobados por el concejo universitario y materializados en la Ley 2247. Denuncian que los precios fijados por la universidad son abismalmente superiores superando, en algunos casos, el 100% de los fijados en 2004.

Realmente el país se ha acostumbrado a lidiar con este tipo de situaciones, y aunque periódicamente se hacen cálculos -más políticos que objetivos- sobre los perjuicios, sin duda son muy grandes. Por ejemplo, según el Gobierno, por día de paralización de actividades, Santa Cruz perdía 36 millones de dólares. El paro se prolongó por un mes, por lo que se habían perdido más de mil millones de dólares. Pero los paros, huelgas, bloqueos, enfrentamientos, y permanente tensión política y social, ocasionan daños no solamente económicos sino al funcionamiento integral del país. Sin duda una cuantificación espantaría a propios y extraños.

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