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viernes, septiembre 17, 2021
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Dramático informe ambiental

El cambio climático se ensañará con América Latina, donde se batirán récord de huracanes, se sufrían sequías severas, y habrá más incendios forestales. Bolivia es uno de los países más vulnerables por la falta de prevención y acciones que frenen el daño ambiental. Nada se hace por preservar el medioambiente ni proteger a la naturaleza. Se olvidó defender los derechos de la madre tierra y se siguen quemando bosques, las minas contaminan lo mismo que los motorizados y la industria. Las previsiones de la Constitución Política del Estado para preservar la naturaleza quedaron solamente como un enunciado.

«El futuro ya está aquí»: las peores sequías en 50 años se producen en el sur de la Amazonia, dice un nuevo Reporte del Estado del Clima de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). La investigación señala que América Latina y el Caribe son las regiones del mundo más afectadas por el Cambio Climático y los fenómenos meteorológicos externos que están causando graves daños a la salud, a la vida, a la comida, al agua, a la energía y al desarrollo socioeconómico de la región.

En el caso de Bolivia, otro informe de la Fundación para la Conservación del Bosque Seco Chiquitano (FCBC) afirma que 366.654 hectáreas se quemaron de forma recurrente, tanto en 2019 como en 2020. La unidad de bomberos de la Gobernación de Santa Cruz informó que el Sistema de Alerta Temprana de Incendios Forestales (Satif), detectó nuevos focos de quemas en los municipios de San Ignacio de Velasco, San Matías, San Miguel y Concepción. En el presente mes se registraron 2.642 focos de quema, y en lo que va del año 17.366. La actual época de vientos hace que los incendios se propaguen rápidamente, y alguna gente desoye las recomendaciones de evitar las quemas.

El informe de la OMM detalla que el 2020 superó a 2019 y se convirtió en el año de incendios más activo en el sur de la Amazonia. La sequía fue un factor determinante. La cuenca del río Amazonas, que se extiende a lo largo de nueve países de América del Sur y almacena el 10% del carbono global, ha experimentado una mayor deforestación en los últimos cuatro años debido a la tala para crear pastizales para el ganado y la degradación producida por los incendios. Si bien todavía es un sumidero neto de carbono, el Amazonas se tambalea y podría convertirse en una fuente de emisión de carbono si la pérdida de bosques continúa al ritmo actual. El reporte señala que los eventos relacionados con el clima y sus impactos cobraron más de 312.000 vidas en América Latina y el Caribe y afectaron a más de 277 millones de personas entre 1998 y 2020.

¿Cómo será el futuro en la región? El informe dice que América Latina se proyecta como una de las regiones del mundo donde los efectos e impactos del cambio climático, como las olas de calor, la disminución del rendimiento de los cultivos, los incendios forestales, el agotamiento de los arrecifes de coral y los eventos extremos del nivel del mar, serán más intensos. Afirma que hay fuertes efectos relacionados al aumento de temperaturas, cambios en los patrones de precipitación y tormentas, así como un marcado retroceso de los glaciares. Destaca que 2020 fue uno de los tres años más cálidos de América Central y el Caribe, y el segundo año más cálido de América del Sur, con 1,0 grados centígrados, 0,8 y 0,6 por encima del período 1981-2010, respectivamente. La sequía generalizada tuvo un impacto significativo en las rutas de navegación, el rendimiento de los cultivos y la producción de alimentos, lo que provocó un empeoramiento de la seguridad alimentaria en muchas áreas.

En América del Sur los impactos fueron extremos. La intensa sequía en el sur de la Amazonia y la región del Pantanal fue la peor de los últimos 50 años. En la codillera de los Andes los glaciares han ido retrocediendo durante las últimas décadas. La pérdida de masa de hielo se ha acelerado desde 2010, junto a un aumento de las temperaturas estacionales y anuales y una reducción significativa de las precipitaciones en la región. El informe plantea que el cambio climático debe entenderse en conjunto con el nivel de intervención humana en el entorno, como la urbanización descontrolada, destrucción de ecosistemas, así como su relación con otros factores de riesgo asociados como la pobreza, la desigualdad y la corrupción, entre otros.

El organismo climático dependiente de la ONU señala en su informe que la región requiere reforzar el monitoreo de las amenazas climáticas, fortalecer sus sistemas de alerta temprana, y planes de acción temprana para reducir el riesgo de desastres y sus impactos. Sin embargo, agrega que la evidencia muestra que los sistemas de alerta temprana están subdesarrollados en la región, particularmente en América Central y del Sur. También mencionó que los sistemas de monitoreo de riesgos específicos, como el Índice de Estrés Agrícola (ASIS) es un ejemplo de una herramienta útil que permite a los gobiernos emitir alertas tempranas para sectores específicos como la agricultura. El informe sugiere además promover la protección de los manglares como un recurso excepcional para la adaptación y la mitigación al cambio climático, ya que este ecosistema presenta la capacidad de almacenar de tres a cuatro veces más carbono que la mayoría de los bosques del planeta, y brinda otros servicios como estabilización de costas, conservación de la biodiversidad, entre otros. Sin embargo y a pesar de estos beneficios, las zonas de manglar se redujeron en cerca de un 20% en las primeras dos décadas del siglo XXI.

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