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lunes, julio 15, 2024
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Dudas sobre el futuro de la economía nacional

Uno de los pilares para alcanzar estabilidad en la económica es la credibilidad. Cuando la información que llega a la población y a las instituciones comerciales, productivas y financieras genera dudas por la falta de transparencia, por las inexactitudes y contradicciones, sin duda la desconfianza crece y los ciudadanos en general comienzan a tomar previsiones para defender sus recursos. Muchos de estos extremos se dan en la coyuntura actual en la que hay bancos en evidente crisis y el gobierno lo niega; desaparecieron los dólares en la circulación monetaria, pero las autoridades dicen que es coyuntural. Las Reservas Internacionales Netas cayeron a su nivel más bajo de los últimos 30 años, pero el Banco Central dice que esa situación no es preocupante.

Hay muchos otros indicadores económicos que son preocupantes como las excesivas deudas externa e interna que son las más altas de la historia económica nacional. Los informes de organismos internacionales consideran que la economía boliviana no está en un buen nivel, pero el gobierno desprecia sus argumentos y recomendaciones. El propio presidente Luis Arce Catacora, pronosticó que el país va a «decepcionar» las proyecciones económicas de organizaciones internacionales que estiman una tasa baja de crecimiento para Bolivia. El primer mandatario sostuvo que como se hizo en el pasado, cuando era ministro de Economía, se revertirán las estimaciones negativas. Aseguró que no habrá devaluación de la moneda nacional, y se mantendrá la subvención a los combustibles.

Contradictoriamente, el ministro de Economía, Marcelo Montenegro reconoció en una conferencia de prensa, que la economía boliviana está sorteando una serie de dificultades. El gobierno insistió en varias oportunidades que la economía estaba estable pese a la crisis internacional. Pero ahora el ministro Montenegro afirma que las dificultades se generaron desde la pandemia de coronavirus. También dijo que el 2020 el déficit fiscal en Bolivia estaba cerca al 13% y que las cifras fueron mejorando el 2021; sin embargo, la guerra entre Rusia y Ucrania afectó la dinámica que asumía la economía de Bolivia.

Asimismo, el ministro reconoció que la crisis económica que atraviesa el país se debe, en parte, a las disputas internas del Movimiento Al Socialismo (MAS) porque la Asamblea Legislativa no aprueba préstamos de organismos internacionales ya aceptados, pero que falta el beneplácito del Órgano Legislativo. En su criterio, las fricciones políticas que se generan en la Asamblea Legislativa están imposibilitando hacer más rápida la reconstrucción de la economía.

Pero hay más hechos que evidencian las contradicciones. La dirección nacional del MAS-IPSP, que es el partido que llevó al gobierno a Luis Arce, emitió un comunicado en el que se desliga de los anteproyectos de ley, calificados como «paquete de leyes malditas», que desencadenaron movilizaciones sociales. Según el MAS, esas normas propuestas desde el Ejecutivo atentan contra la independencia legislativa. También acusó al gobierno de culpar a legisladores de la bancada del MAS-IPSP «por los graves problemas de especulación e inestabilidad financiera provocados por quienes eran falsamente presentados como ‘ideólogos’ del Modelo Económico Comunitario Productivo Social», según el comunicado.

En ese ambiente, un nuevo análisis internacional, considera que la situación económica de Bolivia es muy delicada. La revista The Economist, alertó que el modelo económico impulsado en los últimos 17 años por el MAS está al borde del colapso. Sostiene que «Aunque la escasez de dólares del país se vio exacerbada por problemas a corto plazo, se ha estado gestando durante mucho tiempo. El modelo económico de Bolivia está en quiebra», señala. The Economist sostiene que los históricos ingresos recibidos por Bolivia desde el 2006 cuando llegó al poder Evo Morales se han dilapidado en subsidios al combustible, en empresas estatales en su mayoría ineficientes y en apuntalar el tipo de cambio, que está emparejado con el dólar desde fines del 2011 a Bs 6,96. También dice que otro factor en contra ha sido la desconfianza de los inversores. En 1999 la Inversión Extranjera Directa (IED) equivalía al 12% del Producto Interno Bruto (PIB) y hoy apenas representa el 0,7%. Entre otras consideraciones sobre la deuda externa y la caída de la RIN. Un párrafo del análisis indica que el gobierno tendrá cierto respiro debido a que los compromisos con la deuda externa tienen vencimiento a largo plazo, y además la gigantesca economía informal servirá de colchón para evitar el colapso.

De todas maneras, existen salidas que pueden amortiguar la crisis, si el gobierno asume los hechos como son en lugar de adoptar una pose alejada de las evidencias, y en lugar de entrar en negación, decida enfrentar con responsabilidad la situación. Los organismos internacionales han anunciado una serie de medidas para apoyar a los países que sufre los efectos de la crisis internacional. Naturalmente que, para alcanzar esa cooperación, es necesario cumplir los compromisos internacionales asumidos, tanto en las previsiones ambientales, como en el respeto a los derechos humanos y la independencia judicial, entre otras condiciones.

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