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viernes, septiembre 17, 2021
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Duro golpe a la unidad

Guido Pizarroso Durán

Un sacudón de imprevisibles consecuencias dejó cimbrando el escenario político al concluir el plazo para inscribir a las alianzas políticas y definirse las candidaturas para las elecciones del próximo 3 de mayo, con el anuncio de la presidente Jeanine Áñez de postular a la Presidencia, generando una serie de reacciones tanto de apoyo como de críticas a esa decisión, que es considera como patear el tablero en el que se jugaba la suerte del proceso democrático en el país, proceso que unió al pueblo en una corriente renovadora para recuperar estado de derecho y perfilar un horizonte que aleje al país de los riesgos de volver a caer en el incierto destino al que se llevó a Venezuela y otros países.

Se pensaba que las vicisitudes de los políticos y del pueblo en general vividas durante casi catorce años, serviría de experiencia a los políticos para evitar la división y perder poder con el fraccionamiento de opciones. Parece que poco duró la motivación que simbólicamente unió con «pititas» a la ciudadanía en un movimiento sin precedentes logrando que en todo el territorio se vibre bajo un manto de esperanza en cambiar el destino y hacer frente a un avasallador esquema que, pese a sus problemas de liderazgo, todavía es fuerte porque se nutre del populismo y la demagogia. También se está escurriendo la esperanza de un gobierno transitorio que recupere para los bolivianos la igualdad de derechos y oportunidades, perdida durante más de una década trágica en la que «el caballo del corregidor» siempre salía con ventajas de tiempo y espacio utilizando a discreción los recursos del Estado tanto para favorecerse como para destruir al adversario.

Pero sorpresivamente, la señora Áñez anunció su candidatura al frente de la alianza «Juntos» conformada por su partido «Demócratas», y «Unir» de Tarija. Asimismo «Sol Bo.» del alcalde paceño Luis Revilla y la agrupación «Todos» se sumaron a la candidatura de Áñez dejando a Carlos Mesa. Hubo reacciones duras en las redes sociales lamentando la decisión de la presidente Áñez señalando que se ha dañado sin retorno la credibilidad y el sentir de gran parte de los bolivianos. Otros dirigentes calificaron como una traición y un regalo para el retorno del pasado inmediato. El hecho es que lejos de buscar la unificación de fuerzas en torno a consolidar la democracia, se ha dividido al pueblo en por lo menos cuatro opciones que pelearán ya no por la consolidación democrática, sino simplemente por alcanzar a ser primeros o segundos y optar por una segunda vuelta.

En consecuencia, serán seis los frentes que participarán en los comicios, se tratan del Movimiento Al Socialismo (MAS); la agrupación Juntos que postula a Jeanine Áñez, Comunidad Ciudadana (CC) de Carlos Mesa. Creemos de Camacho y Pumari, apoyados por el PDC y UCS. La alianza «Libre 21», postula a la Presidencia a Jorge Tuto Quiroga y es apoyada por el MNR y el Movimiento Por la Soberanía (MPS). La alianza Pueblo Unido, con el Movimiento Ciudadano San Felipe de Austria postula a Norma Piérola.

Para algunos analistas y políticos se está perdiendo la oportunidad de recuperar la plenitud de la democracia en Bolivia, ya que el panorama que se presenta, en el mejor de los casos, permite solamente divisar un futuro gobierno débil, un parlamento fraccionado, y un escenario político, económico y social complicado e insostenible que podría abrir el camino al retorno de la demagogia. El MAS que conserva su estructura, probablemente pierda mucho respaldo, pero es el que menos impacto sufrirá por la dispersión. Sin duda se ha debilitado la posibilidad de que el país consolide el proceso democrático mediante un cambio que evite la prepotencia que caracterizo al poder en los últimos años. La dispersión de voto abre el camino al retorno del régimen anterior.

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