Economía mundial inmovilizada

El pánico se apoderó de los inversionistas mientras caen las cotizaciones de las empresas, bajan los precios de materias primas y los mercados financieros se inmovilizan.

El peor impacto es para el sector energético con la caída de la cotización del petróleo a valores negativos, mientras el mundo se mueve lentamente aprisionado por el coronavirus.

Los centros de análisis del mundo financiero ven con escepticismo el futuro, y naturalmente sus efectos alcanzan a todos. Los países productores de materias primas son los más afectados.

Bolivia sufrirá las consecuencias, tanto por los efectos globales como por la crítica situación interna complicada por las rencillas políticas.

La crisis económica nacional fue heredada del anterior gobierno que administro en forma pésima los recursos de la venta de gas, créditos internacionales, cooperación de la Comunidad Europea, despilfarrando millones de dólares en canchitas y en la construcción de elefantes blancos, colocando en situación deficitaria a las empresas del Estado. Se suma a ello la paralización obligada de todas las empresas para protegerse de la pandemia del coronavirus y por las consecuencias directas en los precios del gas natural y los minerales, que son las principales fuentes de ingresos de divisas para el país.

A esta complicada situación contribuye toda una gama de factores, especialmente de los grandes productores de petróleo que no pudieron encontrar acuerdos para limitar la producción de crudo. El desacuerdo de Rusia y Arabia Saudí agravó la situación, que hoy se hace insostenible, al haber concluido los contratos petroleros WTI ayer, martes, con cotizaciones por debajo del costo de producción, debido a que los productores de crudo están subvencionando el precio para que los consumidores se lleven este producto -llamado «oro negro»- para evitar un alto costo de almacenamiento.

Actualmente existe un stock por encima de las previsiones del mercado mundial. El petróleo Brent también ha caído a niveles históricos. Los nuevos contratos para junio tienden hacia abajo y se prevé unos 11 dólares por barril.

El portal Investing.com. ActivTrades y el Analista de Mercados Alexander Londoño, consideran que el coronavirus ha ocasionado que la economía mundial prácticamente se frene, con muy pocos sectores al alza, como el sector de biotecnología y farmacéutico. La desaceleración económica a nivel global ocasiona que el precio del cobre también baje. Las aerolíneas han sido golpeadas a medida que los vuelos son suspendidos tanto a nivel local como internacional. El oro y la plata se desploman porque el dólar vuelve a ser el refugio preferido por los inversores.

Al subir el dólar, las divisas de mercados emergentes se ven presionadas a la baja, especialmente las que están correlacionadas al petróleo.

La mayoría de las empresas han tenido que suspender el pago de dividendos y no publican sus proyecciones a futuro en medio de la incertidumbre, porque la situación del coronavirus no puede ser predecible con exactitud, los inversores son conscientes que cualquier imponderable puede acaecer, especialmente después que las economías abran de nuevo. Los precios de la mayoría de los minerales disminuyeron.

En el caso de Bolivia, diferentes analistas y autoridades consideran que nuestro país se verá afectado directamente por la baja del precio del petróleo, pero que existen factores que «pueden mitigar sus efectos», según personeros del ministerio de Planificación.

El analista del sector energético de la Fundación Jubileo, Raúl Velásquez, afirma que los efectos de las bajas cotizaciones no se sentirán en forma inmediata, por contratos suscritos a finales del siglo pasado con Brasil.

El experto en hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, en su Twitter, señala que dicho contrato «de compra venta de gas natural entre Bolivia y Brasil…» en la cláusula 11.5, indica que «a partir del segundo trimestre de entrega y recepción de gas y para cada trimestre posterior, el precio del gas (PG), calculado de acuerdo con la subcláusula 11.2 será ajustado aplicándose una nueva fórmula, la que toma referencia los precios del gas del trimestre pertinente y del anterior, para el nuevo valor».

La aplicación de este principio permite que los precios, por lo menos hasta junio, no sean magros, pero para el segundo semestre se sentirá con mayor fuerza la falta de recursos, de manera que es necesario se adopten medidas de previsión.