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viernes, enero 21, 2022
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Educación para el desarrollo

La educación en Bolivia ha sufrido un duro golpe afectando su calidad y progreso. Hoy se abre el horizonte para recuperar el tiempo perdido y reconducir la instrucción pública por senderos superiores. La administración provisional seguramente dejará que sea el gobierno que surja de las urnas el que diseñe las nuevas políticas educativas, esta vez con la participación efectiva de maestros, universidades y la comunidad.

Es necesario asimilar que el progreso de la humanidad y el desarrollo de los países que alcanzaron altos rangos de industrialización, aplicación de tecnología de punta, y por consiguiente altos niveles de vida de sus ciudadanos, tienen algunos factores en común, que se los puede resumir en educación, trabajo y esfuerzo. La ciencia y la tecnología son elementos imprescindibles de este proceso. Sus resultados no pueden negarse y se los puede ver en los medicamentos y técnicas para controlar enfermedades, o realizar trasplantes de órganos vitales; está en la revolución de las comunicaciones integrales que permiten viajar en cuestión de horas de un continente a otro, llegar al espacio exterior, o comunicarse en forma inmediata aun entre los países más alejados.

Está en los inventos y descubrimientos, en el arte y la cultura que son la máxima expresión del talento y la inteligencia. Pero en la base de todo este desarrollo, está la educación. Lo demuestran hechos concretos, como aquellos países que logran patentar la mayor cantidad de inventos e innovaciones o desarrollan tecnologías, son a su vez los que tienen las universidades más prestigiosas. Los países que más crecieron, en los últimos dos siglos lo hicieron, entre otras cosas, porque comprendieron que debían invertir en educación ciencia, tecnología y en la preparación permanente de sus recursos humanos. En América Latina y África existe un rezago impresionante, al extremo que, en el ranking de las 200 mejores universidades del mundo, según el libro de Andrés Oppenheimer, solamente aparece una universidad latinoamericana. Se trata de la UNAM de México que se ubica en el puesto 190. Antes figuran varias universidades de China, India, Corea del Sur e Israel, incluso una de una ciudad estado como Singapur. El ranking de las 500 mejores universidades, elaborado por la Universidad Jiao Tong de Sanghai, también es encabezado por Harvard, en este estudio aparecen universidades de Brasil, Buenos Aires y la UNAM.

Desde luego, las universidades bolivianas no aparecen para nada, y esto tiene que ver con una deficiencia estructural que se origina el sistema educativo, que nunca ha logrado salir del pozo en el que se debate. Hasta ahora han fracasado todas las reformas educativas, porque no se han tomado en cuenta los factores esenciales ni se ha comprendido y sincerado las causas de atraso. Para colmo de males, nunca en la historia nacional los gobiernos de derecha o de izquierda que se han sucedido, han dado prioridad a la educación. Lo peor es que no existe consonancia entre el mandato de la nueva Constitución y el desarrollo de los esfuerzos para cambiar el sistema educativo. Mientras el Art. 77 de la Constitución Política del Estado dice que “la educación constituye una función suprema y primera responsabilidad financiera del Estado…”, el Presupuesto General apenas asigna el 3% al Ministerio de Educación. La coyuntura actual ha abierto un canal que es el proceso electoral que permitirá a los candidatos a debatir el presente y futuro del sistema educativo para proponer un cambia cualitativo. Ya los maestros han presentado un pedido al gobierno actual demandando la abrogación de la Ley Educativa 070 Avelino Siñani-Elizardo Pérez, además de un pliego petitorio de mandando reivindicaciones sociales que fueron negadas por el régimen pasado.

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