Efectos del endeudamiento externo e interno

Los países en vías de desarrollo han vivido siempre apoyados en el crédito y la ayuda internacional, debido a una serie de factores tanto internos como externos. Muchas veces son factores exógenos provenientes de las tensiones entre las grandes potencias que propagan los efectos de sus políticas haciendo tambalear la economía global. Otras veces es la naturaleza la que pone a prueba la templanza de los pueblos. Pero en muchas ocasiones son las equivocaciones propias las que causan gran quebranto.

Bolivia, desgraciadamente sufre en este momento una combinación de todos estos efectos juntos, agravados por una epidemia cuyo origen hasta el momento es muy confuso. El primer efecto negativo que sufre nuestro país tiene que ver con la mala administración del Estado en los anteriores 14 años, desperdiciando uno de los episodios de mayores ingresos que tuvo el país en toda su historia económica, gracias a los altos precios de las materias primas, especialmente de gas natural. Lejos de ahorrar e invertir en proyectos productivos, se despilfarraron los recursos, y desgraciadamente, se endeudó a nuestro país irresponsablemente, y hoy se tiene que afrontar la deuda más alta de la historia superior a los 11 mil millones de dólares, además de tener la deuda interna más abultada que se recuerde, que pasa de los seis mil millones de dólares, haber dilapidado las Reservas Internacionales Netas (RIN), que de aproximadamente 16 mil millones de dólares, hoy quedan unos seis mil millones.

Frente a esta situación, el endeudamiento vuelve a ser la alternativa. A propósito de esta realidad, el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA), ha efectuado un análisis de situación. Recuerda que históricamente, el alivio de la deuda externa pública ha permitido que Bolivia y otros países puedan mejorar su situación fiscal. Las diferentes líneas de crédito ante la recesión mundial a causa de la pandemia, pueden profundizar la frágil situación fiscal de los países de ingresos medios, por lo que, propone CEDLA, «una acción decidida y comprometida frente al actual contexto, que debe pasar por un proceso de condonación de deuda externa».

Esta alternativa es una de las conclusiones de estudio de esta institución sobre la Deuda externa pública: Crisis del COVID-19 y financiamiento público. Plantea también la suspensión del servicio de deuda este año, de alrededor de 822 millones de dólares, medida que aliviaría la presión sobre el tesoro público, aunque su implementación exige de una «definición política y acuerdo social», que permita al gobierno central emprender las gestiones necesarias con todos los acreedores, señala también el estudio.

Según el gobierno, se ha impulsado ajustes presupuestarios en proyectos y programas, recortes de gastos corrientes y ahorro en la subvención a hidrocarburos. Estas medidas y recursos, sin embargo «no son suficientes» señala el CEDLA. Considera que la situación de la deuda externa pública será un factor determinante en la implementación de políticas para el sector social y productivo en el mediano y largo plazo, y por ende en la reducción de la pobreza multidimensional y del crecimiento económico.

El gobierno dio a conocer que solicitó a Fonplata, la CAF, el Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional, créditos por cerca de mil millones de dólares. Considerando las líneas de financiamiento que impulsan los organismos multilaterales «no debería extrañar que en el corto y mediano plazo se observe un proceso de mayor endeudamiento para atender los efectos de la pandemia, ciclo que debe darse en mejores condiciones de endeudamiento (concesionalidad), transparencia y fiscalización», advierte.

El análisis da cuenta de que los miembros del Club de Paris gestionan la suspensión de pago del servicio de deuda a un determinado grupo de países que cumplen ciertas condiciones. Lamentablemente, agrega, «ningún país de América del Sur se beneficia de esa medida, pero esa situación puede modificarse a razón de que los países de la región hagan esfuerzos colectivos para demandar un beneficio similar». Existe predisposición para facilitar líneas de crédito, esta eventualidad puede profundizar la frágil situación fiscal de los países de ingresos medios, por lo que es posible analizar la condonación. Recuerda que la deuda externa de Bolivia casi se duplicó de 3.248 millones de dólares en 2006 a 6.612 millones de dólares en 2016, y que para 2019 subió a 11.267 millones de dólares.