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miércoles, agosto 10, 2022
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El año de la vacunación

Entre los principales protagonistas del año 2021 que hicieron noticia, sin duda se destaca el sector de salud, que logró disminuir los contagios de coronavirus, lo que a su vez permitió el restablecimiento de gran parte de las actividades de la comunidad nacional. Los factores esenciales fueron la llegada de las vacunas y un control ciudadano que por lo menos en las ciudades respetó las medidas de bioseguridad. Los últimos informes del Ministerio de Salud reportan que 519.431 pacientes se recuperaron, aunque en los últimos días las infecciones se elevaron a un total de 576.602, después de haberse logrado un notable control. Lamentablemente, los despliegues políticos con paros, marchas y demostraciones de poder de convocatoria desencadenaron que se eleven los casos a un promedio de dos mil nuevos positivos en el país y el número de fallecidos aumentó a 19.546. Santa Cruz se ha mantenido con el mayor número de infectados, le siguen La Paz, Oruro, Tarija, Cochabamba, Chuquisaca y Potosí. Los que sufrieron menos contagios fueron Beni y Pando.

Uno de los principales problemas que se arrastró para un mayor éxito en las medidas de control y la vacunación, ha sido la desinformación y una desconfianza generada por los antecedentes, de corrupción con la adquisición de respiradores y equipos de salud en plena pandemia, así como con la especulación en las clínicas privadas y en la venta de productos farmacéuticos, o la politización de la pandemia desde el gobierno que en las elecciones para gobernadores y alcaldes se prometía vacunas para los que voten por el MAS.

Esta situación conspiró para un mejor despliegue de la vacunación que encontró resistencia inusitada en el área rural por factores determinantes como la ausencia de centros de salud, las dificultades para la comunicación, las costumbres regionales de apelar a la medicina tradicional, así como a la decisión de automedicarse, a lo que se sumaron la desinformación en la que incurrieron grupos religiosos dogmáticos y políticos que alentaron a la resistencia a las vacunas por «provenir del imperialismo» y por incluir la «inoculación de chips para identificación y seguimiento».

En algunas ciudades también hubo resistencia, especialmente en El Alto. Las autoridades atribuyeron a información deficiente, pero en realidad los alteños, así como los ciudadanos de casi todas las ciudades, recibieron la misma información por radio, televisión, prensa y las redes sociales. Lo que ocurrió en El Alto es que hubo otros factores que pesaron decisivamente, y fueron los que quedaron como resabios de la lucha política entre los que defendían el proceso democrático y los grupos del MAS que actuaron bajo consignas, minimizando los efectos de la pandemia y resistiendo a las medidas de contención emitidas por el gobierno de transición. Durante la campaña puerta a puerta que se desarrolló en esa ciudad muchos vecinos cerraron sus puertas a las brigadas de vacunación. Hoy es la ciudad que tiene el menor porcentaje de vacunados. En cuanto al departamento de La Paz, las autoridades revelaron que algunos lugres del Altiplano hubo rechazo a la vacunación, e inclusive el Servicio Departamental de Salud (Sedes) recibió notas rechazando las vacunas. Hubo reacciones similares en otros departamentos, y aunque no se especificaron las razones de esta resistencia, se estima que habrían respondido a las campañas de grupos religiosos que propalaron interpretaciones perniciosas sobre la vacunación.

De todas maneras, este año la campaña de vacunación se constituyó en el factor decisivo para lograr disminuir los contagios de coronavirus. El gobierno adquirió, entre compras y donaciones más de 18 millones de vacunas, entre ellas, la vacuna Pfizer, que llegó a través del mecanismo COVAX, del cual forman parte 172 países en todo el mundo y donde el país ha sido priorizado en la dotación de estos insumos. La vacuna de Sinopharm, producida por el laboratorio del Instituto de Productos Biológicos de Beijing – China. La vacuna AstraZeneca proviene del Instituto Serum de la India. El Gobierno nacional firmó en enero pasado un contrato para adquirir cinco millones de dosis, pero también es parte del mecanismo COVAX. Luego llegó por donación la Janssen (Johnson & Johnson) de una sola dosis. La vacuna Sputnik V, desarrollada por el Centro de Investigación Gamaleya y el Fondo Ruso de Inversiones, fue la primera en ser contratada por el gobierno, pero llegó tarde y finalmente nunca, ocasionando graves problemas a los que recibieron la primera dosis, al extremo que tuvieron que recibir otra vacuna sin los estudios de evaluación necesarios para conocer sus efectos con la mezcla. Finalmente se anunció la vacuna “Moderna”, que en el mundo fue aplicada con preferencia gente de la tercera edad, pero hasta ahora el gobierno no comenzó su utilización. Del conjunto recibido, en nuestro país se han aplicado 4.195.562 primera dosis y 983.425 unidosis J&J, en total 5.178.987. Es decir, el 72% de las personas mayores de 18 años recibieron la primera dosis. La segunda dosis fue aplicada a 3.308.180 y de las vacunas J&J se aplicaron 983.425 dosis. La tercera dosis para la tercera edad y personas con enfermedades de base está en curso, lo mismo que la vacunación a niños.

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