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viernes, julio 30, 2021
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El Chapare zona de riesgo para guerrilla

Dr. DAEN. Wenceslao Jauregui

El gobierno de transición, a través del ministro Arturo Murillo, dio a conocer que «el narcotráfico se está potenciando como efecto de una serie de factores y en este momento representa un serio riesgo para la democracia, la seguridad ciudadana, la economía, la salud y atenta contra la estabilidad». Afirmó que, «durante el gobierno del MAS, el sector dedicado a la fabricación y tráfico de drogas se benefició al grado de haber expandido sus actividades a todo el país».

El viceministro de Régimen Interior y Policía, Cnel. Javier Issa, advirtió sobre el nacimiento de una «narcoguerrilla» en el Chapare, asevero que «la problemática de esa región es complicada, puesto que parte de su población se beneficia de forma directa o indirecta del narcotráfico».

Cabe recordar que el ex ministro de Gobierno, Carlos Romero, aseguró que, en Bolivia, «había emisarios», «pero no tenemos una estructura de cárteles operando en Bolivia».

Lo que llama la atención, es la aseveración del Cnel. Issa.

Es mejor entender que el Chapare no es lugar estratégico para establecer «guerrillas», por un hecho comprobado con la presencia del expresidente Evo Morales, el ex vicepresidente García Linera y la exministra de salud Gabriela Montaño Viaña, que, al estilo del Che Guevara, pensaron que mercenarios contratados en Irán, Venezuela, Cuba, iban a «incendiar Bolivia», como era deseo de Álvaro García Linera, que salió más que corriendo, huyendo, al chapare, para renunciar y asilarse.

Según estrategas de inteligencia y contrainteligencia de las Fuerzas Armadas, Evo Morales y su comitiva, se fueron al Chapare en la creencia que se cumpliría la «estrategia de resistencia» diseñada por García Linera, pero no contaron que los mercenarios tienen seso y se abstuvieron ir a un lugar donde podían ser derrotados por las fuerzas militares bolivianas, a las primeras de cambio abandonaron al que estaba listo a declararse Jefe de la resistencia masista, por lo que tuvieron que pedir ayuda al gobierno mexicano, que se apuró en enviarles un avión de la Fuerza Aérea de México al aeropuerto de Chimoré.

¿Qué les fallo?, la experiencia de todo mercenario, no estaban seguros de adentrarse a una zona riesgosa que apenas tiene dos salidas, por el lado de Villa Tunari a la ciudad de Cochabamba y por el lado de Entre Ríos hacia Yapacani, zona de Santa Cruz, y que está totalmente favorecida para la incursión de la FAB que con solo lanzar bombas de gas lacrimógeno hacia el pozo central de dicha zona desbarataría toda acción terrorista. Creo que nadie desea que lancen otra clase de accionar bélico.

Ya el Che, en su libro diario señaló que «los del partido comunista eran unos… y lo habían engañado». Jorge Kolle Cueto junto al «chato» Peredo del PCB pretendían liderizar la guerrilla de Ñancahuazu en la creencia que los campesinos los iban a ayudar, pero les salió todo lo contrario, los campesinos dueños de su tierra, a partir de la revolución del 9 de abril de 1952, los repudiaron al extremo que uno de ellos denunció el lugar donde estaban pertrechados los mercenarios extranjeros a la cabeza del Che Guevara, Pombo y Tania.

«Los mercenarios antes de intervenir en acciones de fuerza, realizan inspecciones a los centros de posible vanguardia y los retiros de retaguardia», señalan militares colombianos que en sus memorias «Contra la Guerrilla de las FARC» dan a conocer la estrategia de una guerrilla o de una guerra prolongada. El Chapare, puede contar con miles de habitantes deseosos de seguir a sus dirigentes cocaleros, pero el momento de las acciones, preferirán vivir antes de sucumbir innecesariamente al calor de la arenga de algunos fuera de la Ley.

El Chapare no es Chiapas de México, no es la Provincia Ayacucho de Perú donde sendero luminoso hizo de las suyas, pero al final fueron derrotados por la decidida actitud del presidente Alberto Fujimori y tampoco es la selva colombiana donde operan las FARC pero ya en reducida cantidad.

¿Podrían abastecerse de alimentos y pertrechos bélicos, mediante camiones o por medio aéreo?

El Chapare es zona de sembradío de cocales, pocos de sus habitantes se dedican al desarrollo alternativo, la mayoría siembra coca, que en un porcentaje del 80% estaría destinado al narcotráfico, según estimaciones de organismos internacionales. En tierras altas no tienen asidero los dirigentes cocaleros. Allí tiene predicamento Alejo Veliz y sus seguidores que plantean mejoría y asistencia inmediata para la zona.

Por lo que no teniendo alimentos, carne, azúcar, papa, vegetales, la situación se les haría muy complicada toda vez que no es zona apta para hacer fortificación en los cerros, pues la aviación militar, sin mucho esfuerzo, lograría dar apertura a las fuerzas del ejército, de infantería y artillería que tomarían dicha localidad.

La Fuerza Conjunta de las FFAA y de la Policía y el regimiento «Cabrera» acantonado en la localidad de Entre Ríos, podrían infringir muchas bajas en los repliegues, hacia retaguardia, de los «guerrilleros».

¡Es que podrían estallar otras acciones en diferentes lugares!, es la preocupación, pero en el caso de la denuncia del Cnel. Issa, se trata de una zona en la que la hoja de coca crece sin gran mantenimiento, por las lluvias que favorecen dichas plantaciones.

¿Qué sentido tendría generar varios teatros de operaciones de insurgencia armada?, quedarían desbaratadas porque los campesinos, la clase media, tienen derechos adquiridos sobre la posesión de tierras. Evo Morales y su comitiva, saben por experiencia propia al haber huido del Chapare para asilarse en México mediante un avión que pudo aterrizar en Chimoré y que, de acuerdo a revelación de algunos miembros de la FAB, si los comités cívicos instalaban cerca a ese aeropuerto vigías, podían haber obstruido la salida del avión instalando turriles o amontonando ramas de árboles evitando el despegue de la nave.

La pandemia está demostrando que el Chapare requiere de asistencia humanitaria y de hospitales dotados de material quirúrgico y de terapia intensiva, no de armas, «los que incitan a la violencia, el momento de la prueba son los primeros en escapar», reza un adagio popular.

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