El Gobierno recuerda que los transgénicos no son nuevos en el país

APG

El Gobierno recordó este jueves que los transgénicos no son nuevos en el país, ya que hace más de una década fue autorizada la soya genéticamente modificada, por lo que calificó de «hipocresía» que ahora se critique una posible ampliación a más cultivos.

Además de que se importan alimentos que contienen productos transgénicos, advirtió la ministra de Desarrollo Rural, Eliane Capobianco, en rueda de prensa en La Paz.

La autoridad compareció ante los medios para responder a las críticas hacia un decreto presidencial que autoriza a un comité del país a estudiar la viabilidad de varios cultivos transgénicos, mostrando ante las cámaras alimentos de conocidas marcas que se consumen en el país sin que se cuestione que contienen organismos genéticamente modificados.

Capobianco señaló que en el país ya fue autorizada la soya transgénica por anteriores gobiernos, entre la que citó la HB4, al ser preguntada por las críticas ahora de expresidentes como Carlos Mesa y Evo Morales.

Mesa autorizó en 2005 una soya RR resistente al herbicida glifosato y Morales en 2019 la HB4 para biodiesel, pero no para uso alimentario.

El objetivo del nuevo decreto es mejorar la productividad en Bolivia para competir ante el mercado internacional, con biotecnología que ayude a la seguridad alimentaria nacional, sin que el decreto suponga que vayan a ser autorizados transgénicos de forma inmediata, ya que las pruebas pueden durar varios años, añadió.

El decreto sumó esta jornada un nuevo recurso de inconstitucionalidad presentado esta vez por la Defensoría del Pueblo, que como otro anterior de la senadora María Elizabeth Oporto, del Movimiento al Socialismo (MAS), se basa en que no se respeta normas como la propia Constitución y tratados internacionales firmados por el país, que protegen la salud y el medio ambiente ante organismos genéticamente modificados.

La semana pasada la presidenta Jeanine Áñez emitió una norma que autoriza «de manera excepcional» y con «procedimientos abreviados» que se investigue en maíz, caña de azúcar, algodón, trigo y soya genéticamente modificados, tanto para el consumo interno como para la exportación.

La norma es alabada por grupos como la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo, un importante colectivo agroindustrial especialmente en Santa Cruz, la principal región agrícola del país, pero rechazada por asociaciones ecologistas, sociales, de consumidores y colegios profesionales, entre otras.