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lunes, mayo 16, 2022
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El impacto de canalizaciones del Silala marca el juicio entre Chile y Bolivia

Las diferencias entre Chile y Bolivia por el impacto de las canalizaciones hechas hace un siglo en la parte boliviana del Silala, un curso de agua transfronterizo, ha marcado las audiencias en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), que debe decidir cómo se reparten ambos países el recurso hídrico.

El abogado de Chile Samuel Wordsworth interrogó hoy a los expertos en hidrografía presentados por Bolivia, que han cifrado entre un 11% y un 33% el aumento del caudal que cruza hacia la frontera chilena gracias a esas obras, realizadas por la empresa ferroviaria Antofagasta-Bolivia Railway Company en el Potosí boliviano.

El letrado criticó el trabajo de campo de Bolivia, pues en uno de las estaciones donde sus expertos hicieron mediciones manuales, en 2017, se obtuvo un resultado de 131 litros por segundo, prácticamente el mismo dato que se tiene de 1922, antes de las obras de la compañía de trenes.

El experto hidrográfico danés Roar Jensen contestó que en otras estaciones de medición detectaron un aumento del caudal de hasta 160 litros por segundo.

«Es un modelo muy complejo y está basado en las pruebas que hemos podido recopilar sobre el terreno. Hemos dedicado mucho tiempo haciendo perforaciones en Bolivia», explicó Jensen.

Determinar el impacto de las obras de la empresa ferroviaria en la parte boliviana del Silala se ha convertido en uno de los puntos centrales del juicio, pues La Paz ha reclamado «soberanía» sobre ese caudal adicional que presuntamente provocaron esas obras.

Chile por su parte defiende que el país vecino no puede exigir derechos exclusivos sobre ese flujo extra y asegura que los trabajos de la empresa ferroviaria aumentaron el agua que fluye hacia su frontera en menos de un 1%.

En la sesión del pasado jueves, Bolivia criticó que el trabajo de campo de los expertos presentados por Chile no se llevase a cabo en el Potosí boliviano, donde se originan las aguas.

«Por recomendación del Gobierno de Chile entendimos que había bastante tensión política en Bolivia y no era prudente visitar la zona», respondió un experto hidrológico convocado por Chile, el británico Howard Wheater, a una pregunta del abogado de Bolivia Rodman Bundy.

Cuando el letrado le volvió a cuestionar sobre por qué su equipo no solicitó permiso para hacer el estudio de campo en Bolivia, el experto indicó que Chile le dijo que «no era apropiado debido a las tensiones políticas y el resentimiento de la población local».

Wheater recordó que su trabajo era determinar si el Silala es un río internacional y que para tal fin no le era imprescindible cruzar la frontera a la parte boliviana.

Añadió que, al no tener acceso a la parte boliviana del recurso hídrico, elaboró un modelo matemático con el que llegó a la conclusión que «el efecto de esas pequeñas canalizaciones» fue aumentar el flujo «en medio litro por segundo».

El juicio en La Haya ha servido para acercar posturas, pues Bolivia ha reconocido durante las vistas que el Silala es un río internacional, tal y como dijo Chile en su demanda original.

Santiago por su parte ha asegurado que no se opondría a que Bolivia desmonte las obras de la empresa ferroviaria que han causado tanta fricción durante el juicio, aunque esto conlleve una disminución en la cantidad de agua que cruza la frontera.

Bolivia ha dicho que usaría el caudal extra que dejaría de correr hacia Chile «para restaurar unos bofedales» en su territorio, es decir, unos humedales que se habrían visto afectadas por las obras de canalización.

El juicio continuará la próxima semana hasta el 14 de abril, momento en el que los magistrados se retirarán para deliberar una decisión que será inapelable por las partes y que se espera para finales de 2022 o principios de 2023.

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