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viernes, junio 14, 2024
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El ingenio de las madres frente a la crisis

Cada 27 de mayo nuestro país festeja a las madres, en una muestra de reconocimiento a su sacrificada vida durante la cual cumple diversas funciones. Ya las mujeres no se quedan en el hogar. Ahora reparten su tiempo con la necesidad de trabajar. Cada vez hay más damas profesionales en diferentes campos sin dejar de cumplir el rol que la maternidad les ha deparado. En nuestro país se recuerda hoy el Día de la Madre destacando su significado para la sociedad, la familia y la Patria misma. Se ha escogido esta fecha en homenaje a las heroínas de la Coronilla, que en la guerra por la Independencia hicieron frente a una columna del ejército español, mientras los hombres estaban en campana junto a las fuerzas que luchaban por lograr la independencia de la Patria.

Pero las batallas que las mujeres y las madres enfrentan día a día, a veces superan los acontecimientos históricos, para convertirse en la cotidiana lucha por la supervivencia, el bienestar y la búsqueda de la felicidad, en la que el arma principal que se utiliza es el amor y el sacrificio. Son las mujeres las que en momentos difíciles se dan modos para que no falte el pan de cada día en el hogar haciendo peripecias y agudizando el ingenio. Las crisis económicas, tan recurrentes en nuestro país, son otra prueba para el ingenio de cada mamá, que no permite que su prole sufra. En Bolivia se han aprobado decenas de leyes y normas que buscan proteger la maternidad y a la mujer en general, pero son pocas las que se cumplen. Por ello, Bolivia aparece en el puesto 93 entre 176 países evaluados, en el ranking que cataloga dónde hay mejores condiciones para ser madre. Se trata de una calificación triste para el país, porque señala las condiciones de salud, bienestar económico, respeto, asistencia, reconocimiento y protección, entre otros, que el Estado y la sociedad brinda a la mujer. Cada vez avanza más la intensa actividad que busca convertir al símbolo maternal en otra feria comercial. Lo que en realidad debería primar es una conciencia para valorar el significado maternal y hacer realidad el reconocimiento a la madre en toda su significación de amor, lealtad, sacrificio, entrega, devoción por la familia, por la vida, la salud, la educación y los valores éticos y morales, ya que es en el hogar donde la madre da simiente para que la niñez se prepare para la dura realidad. Los gobiernos y la comunidad solamente cumplen fórmulas burocráticas, repitiendo medidas administrativas. Por ello este año se dio media jornada de tolerancia a las madres trabajadoras, sin reconocer que el 90 por ciento de las mamás trabajan por cuenta propia en la informalidad, fortaleciendo la masa de gente que trabaja en ese sector que, según los investigadores, ya pasa del 80 por ciento del empleo nacional. Pero, además, en sus hogares, cumplen no solo la función de madres, sino de enfermeras, maestras, psicólogas, cocineras, lavanderas y son responsables de todo en el hogar. Por ello no es suficiente el reconocimiento oficial, sino la comprensión íntima de que a la madre se la debe agasajar y respetar siempre, no solo el Día de la Madre.

A su sacrificado rol en la sociedad, la mujer sufre la precaria atención de los servicios de salud. Lamentablemente, la mortalidad materna en Bolivia, es una de las más altas de la región, aunque en la última década ha disminuido algo. Los datos de 2014 sobre mortalidad materna señalaban en 390 por cada 100.000 nacidos vivos. En las áreas rurales e indígenas la cifra es mucho más elevada, pero los indicadores oficiales señalan mejoras en la esperanza de vida en el país, por la reducción de la pobreza. De todas maneras, la realidad todavía muestra que el país está en deuda con las madres, ya que hay muchos vacíos, pese a que se aprobaron leyes y se asignaron presupuestos para proteger la maternidad. Los precarios centros hospitalarios no alcanzan para asistir a las mujeres y todavía hay madres, especialmente en el área rural, que tienen a sus bebés en su casa y con parteras. La emergencia sanitaria provocada por la pandemia reflejó con mayor nitidez las carencias. Durante la pandemia, las amas de casa ampliaron su función a enfermería y educación, además de trabajar desde el hogar para sostener a la familia. La emergencia ha tenido la virtud de mostrar la gran capacidad de la mujer de equilibrar su función maternal con el trabajo, en busca de aportar al sostenimiento familiar. ONU Mujeres reveló que el ya desigual trabajo que hacía la mujer en el hogar antes del coronavirus se multiplicó por tres durante la crisis sanitaria. Asimismo, la fuerza laboral femenina fue la más afectada por la secuela que derivó de la pandemia de covid-19. Las mujeres con empleo informal han sido las más afectadas.

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