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viernes, junio 14, 2024
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El narcotráfico y la resonancia internacional

El Ministerio Público y la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico (FELCN) fortalecen acciones para combatir el tráfico de drogas. Se trata de un objetivo basado en el marco de un Convenio Interinstitucional de Lucha contra este flagelo, que unifica a varias instituciones. Se realizaron reuniones con la finalidad de buscar mecanismos para mejorar la interoperabilidad de sistemas informáticos, y además, a través del Ecosistema Justicia Libre se realizó la presentación del módulo para la Policía Boliviana para el registro de casos. Se informó que ya se cuenta con 40 convenios con diferentes instituciones con el propósito de «interoperar». Anteriormente también se anunciaron acuerdos con países fronterizos para coordinar la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado en general.

Sin duda todo esfuerzo para combatir este mal debe ponderarse ya que es necesario que se agoten todos los esfuerzos para luchar contra las drogas. Es imprescindible fortalecer y depurar las instituciones que tienen a su cargo esta desigual lucha, porque para nadie es un secreto, que la corrupción ha logrado afectar a entidades claves. Este mal no solo afecta a nuestro país, sino a toda la región y el mundo. Lo malo es que Bolivia está en la mira de todos los organismos internacionales por el aumento de los casos de narcotráfico descubiertos tanto por los mecanismos especializados de los países vecinos, como en Europa y otras latitudes, casos que, lamentablemente, involucran a nuestro país como productor y medio para el tránsito de drogas con diversos destinos que incluyen ya hasta África. Los países vecinos en varias oportunidades anunciaron medidas radicales en sus fronteras para evitar el paso a los narcotraficantes.

Y los hechos muestran que la violencia y el narcotráfico están creciendo en nuestro país, situación que se evidencia por la frecuencia de casos descubiertos, así como los cada vez más voluminosos cargamentos de droga interceptados, tanto en territorio nacional como en varios países que decomisan envíos desde Bolivia. Evidentemente esto puede atribuirse a mayor eficiencia de las entidades encargadas de luchar contra esta ilícita actividad, pero de todas maneras, los expertos consideran que, generalmente, lo que se descubre es el 10% de la droga traficada. El daño que se ocasiona al país no solo es de imagen, inclusive utiliza la subvención del Estado a los carburantes, mientras en los surtidores hay escasez. Si se tiene en cuenta que en Bolivia se produce 140 toneladas de cocaína aproximadamente, esto implicaría el uso anual de alrededor de 35 millones de litros de gasolina subvencionada por el Estado, según un trabajo de investigación del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla).

La magnitud de las actividades del narcotráfico se puede deducir también, por ejemplo, por los operativos antidroga realizados entre el 26 y 30 de marzo pasado, cuando la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico destruyó 50 fábricas de cocaína en el trópico de Cochabamba, en apenas 4 días. Esa magnitud da señales concretas de las dimensiones de la producción de droga en esa zona. Es la razón por la que los países vecinos se encuentran alertas sobre lo que ocurre en nuestro país.

Un exfiscal del Ministerio Público de Chile, Carlos Gajardo, según informes de prensa, advirtió que la actividad del crimen organizado es grave en la frontera con Bolivia, además de que está creciendo en un contexto donde se forjan alianzas de contrabando y narcotráfico, existen organizaciones internacionales y un nivel de sofisticación en la criminalidad. Según Erbol, Gajardo señaló que la frontera entre ambos países es muy extensa y, a pesar de cierto control, hay más de 100 pasos completamente ilegales. Explicó que el problema para Bolivia es el ingreso de autos «chutos» y el contrabando, mientras que hacia Chile se envía droga y otros productos contrabandeados.

Sin duda los esfuerzos que se hacen en el país son importantes, pero insuficientes, ya que los medios para desarrollar una monumental tarea de erradicar las drogas, implica costos muy altos, tecnología, apoyo internacional y otros factores imprescindibles, como combatir paralelamente la corrupción. Esta situación es muy delicada por sus consecuencias tanto para la sociedad nacional como para la vecindad. Tarde o temprano, los organismos internacionales dejarán de ser tan tolerantes con nuestro país, porque el narcotráfico está alcanzando cada vez nuevas fronteras.

Según un nuevo informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), el tráfico de drogas hacia África tiene en el Sahel como punto de entrada y está obstaculizando la seguridad, el desarrollo económico y el Estado de derecho, al tiempo que pone en peligro la salud pública. La situación geográfica de esa región la convierte en un «punto de escala natural» para la creciente cantidad de cocaína producida en Sudamérica en ruta hacia Europa, que ha experimentado un aumento similar de la demanda de la droga, según el nuevo informe. La economía de la droga y la inestabilidad en el Sahel están vinculadas por un «círculo vicioso» en el que la debilidad del Estado de derecho facilita la expansión de la economía de la droga. Esto, a su vez, puede proporcionar recursos financieros para mantener o ampliar los conflictos, que luego siguen debilitando el Estado de derecho, dice el informe de UNODC, difundido por Noticias ONU.

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