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sábado, febrero 24, 2024
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El proceso democrático se debilita

El proceso democrático en nuestro país ha sido debilitado, si damos una calificación indulgente a la situación de los derechos humanos, al respeto a las garantías constitucionales y las libertades ciudadanas. En el último Índice de Democracia Global, Bolivia figura entre los países con regímenes híbridos. Los politólogos señalan que con esta categoría se clasifica a los gobiernos que mantienen un sistema político que mezcla características de democracia y autoritarismo. Desgraciadamente en nuestro país se está traicionando y sepultando todo el sacrificio de los bolivianos que dieron la vida por la democracia. Se ha olvidado a los que lucharon por que se respeten las prerrogativas ciudadanas, así como los que fueron perseguidos por defender los recursos naturales.

El portal Statista, elaboró un informe estadístico en el que afirma que el auge de la democracia ha sido uno de los mayores logros colectivos de la humanidad en el último siglo, ya que ha permitido a una gran parte de la población mundial vivir en relativa libertad y tener la capacidad de modificar la política y la sociedad de su país. Pero, ¿ha alcanzado ya esta expansión su punto álgido? Un análisis cotejado por Our World in Data pone de relieve lo frágil que puede llegar a ser.

La proporción del mundo que vive en una democracia electoral o liberal alcanzó su nivel más alto en el año 2000, cuando la cifra se situó en el 54%. Esta cifra cayó en picada en 2019, pasando del 50% el año anterior a solo el 32%. La calificación de la democracia en la India, uno de los países más densamente poblados, bajó a una «democracia parcialmente libre» y a una «autocracia electoral» por el Instituto V-Dem de la Universidad de Gotemburgo.

El Índice de Democracia Global, elaborado por la «Unidad de Inteligencia» de la revista británica The Economist, otorga desde 2006 una puntuación a la salud democrática del planeta (representada por 167 Estados). El informe establece cuatro categorías para calificar el nivel democrático de cada país -democracia plena, democracia deficiente, régimen híbrido y régimen autoritario- en base a su sistema electoral y pluralismo político, las libertades civiles, el funcionamiento de su Gobierno, la participación política y la cultura política.

En la última edición publicada, correspondiente al año 2022, sólo 24 países del mundo han sido calificados como «democracias plenas», lo que representa el 8% de la población mundial. En esta categoría se incluyen todos los países escandinavos, varias naciones de Europa Occidental, así como Canadá, Nueva Zelanda, Australia, Mauricio, Corea del Sur, Taiwán, Japón y los latinoamericanos Uruguay, Costa Rica y Chile. Este último ha subido seis puestos con respecto al listado de 2021, cuando fue catalogado como «democracia deficiente».

Con un puntaje promedio global de 5,29 sobre 10, casi el mismo que el año anterior (5,28), el índice muestra a nivel mundial un estancamiento que los expertos no esperaban, ya que se había proyectado que después de la pandemia más naciones encontrarían estabilidad democrática. Se calcula que el 37% de la población mundial vive bajo un régimen autoritario (59 de los 167 países y territorios analizados). Rusia ha registrado el mayor retroceso democrático de todos los países del mundo, cayendo 22 puestos con respecto a la clasificación anterior, hasta el 146. A nivel global, los tres países peor valorados son Afganistán, Myanmar y Corea del Norte. En el extremo opuesto, Noruega, Nueva Zelanda e Islandia se alzan como los países más democráticos del mundo.

En esta clasificación, Bolivia figura entre los regímenes híbridos que son calificados entre cuatro y seis puntos. Para esta clasificación se observan irregularidades en las elecciones, que no son libres ni justas. La corrupción tiende a ser generalizada y el Estado de Derecho y la sociedad civil suelen ser débiles. El poder judicial no es independiente y hay acoso y presión sobre los periodistas y la oposición. Por otra parte, la página geopolítica El Orden Mundial (EOM), considera que esta categoría híbrida se usa para definir regímenes que no se clasifican como democracias plenas, pero tampoco como dictaduras. No obstante, la definición es amplia y controvertida. La democracia liberal reúne varias condiciones básicas: elección de gobernantes mediante sufragio universal, pluralidad de partidos, separación de poderes y defensa de los derechos y libertades civiles. Cuando un país no cumple alguna de estas características, su sistema político pasa a ser mixto, con rasgos democráticos y no democráticos a la vez.

La puntuación global del índice se mantuvo «prácticamente sin cambios» en 2022, marcando un 5,29 sobre diez, frente al 5,28 registrado el año anterior. La división de investigación y análisis del grupo The Economist considera que este resultado es «desalentador» ya que se esperaba que el levantamiento de las restricciones asociadas a la pandemia se tradujera en una mejora de la situación a nivel mundial.

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