2 C
La Paz
sábado, junio 25, 2022
InicioOpiniónEditorialEl significado de ser madre

El significado de ser madre

Hoy en nuestro país se festeja el Día de la Madre con una serie de expresiones que se repiten, renuevan e imaginan con diferentes manifestaciones de acuerdo a los nuevos tiempos y a las posibilidades. Probablemente esta sea la fecha de mayor y sincero reconocimiento que refleja los sentimientos de toda persona hacia el ser que le trajo a este mundo, que ya es algo grandioso si se comprende el real significado de dar vida, de crear algo maravilloso en su seno como es un ser humano. La palabra misma, madre, es sublime y conlleva, el amor verdadero que llega al sacrificio por defender el aporte que hace con uno o varios hijos e hijas a la humanidad, legado que a su vez seguirá prolongando la vida de nuestra especie.

Los festejos tradicionales sin duda cumplen un protocolo de reconocimiento a las madres, especialmente en los hogares, las escuelas, el trabajo y la misma comunidad se ingenia formas para agasajar a las mamas, pero lamentablemente, muchas veces con una intensa actividad que busca convertir al símbolo maternal en otra feria comercial. Lo que en realidad debería primar es una conciencia para valorar el significado maternal y hacer realidad el reconocimiento de la madre en toda su significación de amor, lealtad, sacrificio, entrega, devoción por la familia, por la vida, la salud, la educación y los valores éticos y morales, ya que es en el hogar donde la madre da simiente para que la niñez se prepare para la dura realidad. Los gobiernos y la comunidad solamente cumplen formulas burocráticas, repitiendo medidas administrativas. Por ello se da asueto este día a las madres trabajadoras, sin reconocer que el 90 por ciento de las mamás trabajan por cuenta propia en la informalidad, y en su domicilio donde cumplen no solo la función de madres, sino de enfermeras, maestras, psicólogas, cocineras, lavanderas y son responsables de todo en el hogar. Por ello no es suficiente el reconocimiento oficial, sino la comprensión intima de que a la madre se la debe agasajar y respetar siempre, no solo el Día de la Madre.

En muchos países se celebra el Día de la Madre en conmemoración la Virgen María, en diferentes fechas de mayo. También en Bolivia, pero con una connotación especial porque se recuerda la valentía de las mujeres, que durante la guerra de la Independencia, protagonizaron un heroico hecho al defender su terruño de las tropas españolas que ocuparon Cochabamba, en un momento en que la ciudad carecía de soldados porque todos estaban combatiendo al mando de Esteban Arce. Las valerosas mujeres cochabambinas se apostaron en la Colina de San Sebastián (La Coronilla) el 27 de mayo de 1812 y enfrentaron a las fuerzas españolas de Goyeneche, sacrificando su vida. Cien años después, en 1927, mediante ley de la Republica se consagró en esa fecha el Día de la Madre Boliviana.

Desde ese momento hay un reconocimiento oficial, pero la realidad todavía muestra que el país está en deuda con las madres, ya que hay muchos vacíos, pese a que se aprobaron leyes y se asignaron presupuestos para proteger la maternidad. Los precarios centros hospitalarios no alcanzan para asistir a las mujeres y todavía hay madres, especialmente en el área rural, que tienen a sus bebes en su casa y con parteras. La emergencia sanitaria provocada por la pandemia reflejó con mayor nitidez las carencias. Durante el confinamiento las amas de casa ampliaron su función a enfermería y educación, además de trabajar desde el hogar para sostener a la familia. La emergencia ha tenido la virtud de mostrar la gran capacidad de la mujer de equilibrar su función maternal con el trabajo, en busca de aportar al sostenimiento familiar. ONU Mujeres reveló que el ya desigual trabajo que hacía la mujer en el hogar antes del coronavirus se multiplicó por tres durante la crisis sanitaria. Asimismo, la fuerza laboral femenina fue la más afectada por la secuela que derivo de la pandemia de covid-19.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) hizo conocer un informe en que afirma que el mundo registró un déficit de 112 millones de puestos de trabajo de tiempo completo en el primer trimestre de 2022 en relación con los últimos tres meses previos a la pandemia de covid-19 (octubre a diciembre de 2019), y que un gran porcentaje corresponde a mujeres. Entre los principales retrocesos del mundo laboral que se mantienen vigentes más de dos años después del inicio de la pandemia, el informe dice que el 75% de los trabajadores no ha recuperado los ingresos que tenía antes de la contingencia sanitaria, y la brecha de género en horas trabajadas se acentuó durante la pandemia, sobre todo en los países de ingresos bajos y medios. Las mujeres con empleo informal han sido las más afectadas. Las interrupciones en la producción y el comercio acentuadas por la guerra en Ucrania han producido un alza de los precios de los alimentos y las materias primas, perjudicando gravemente a las familias pobres y las pequeñas empresas, especialmente en la esfera de la economía informal. Para el director general de la OIT Guy Ryder, «el impacto sobre los trabajadores y sus familias, especialmente en el mundo en desarrollo, será devastador y podría traducirse en un problema social y político», por lo que es necesario impulsar una recuperación centrada en las personas, haciendo énfasis en las mujeres.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

MÁS LEÍDAS

- Publicidad -