En torno a los vínculos con Argentina

Las relaciones de Bolivia y Argentina siempre han tenido un marco de mutua colaboración y consideraciones más allá de la simple amistad. Pese a que graves dificultades y episodios complicados que vivieron ambos países, debido a crisis económicas y otras de diverso orden, la complementación natural y una especial atracción casi gravitacional ha hecho que compartan los momentos de éxito y las dificultades. Por ello es previsible que el actual desentendimiento pase solamente como un escollo más que puede ser superado por la complementación necesaria en los ámbitos económico, político, social y cultural. Los actuales gobiernos deben hacer esfuerzos por superar los problemas coyunturales.

Lamentablemente, pese a existir una necesidad de mutuo entendimiento, entre ambos países se prefirió anteponer los intereses políticos partidarios por ambas partes. Como afirmamos anteriormente, el factor principal del enrarecimiento tiene que ver con las posiciones radicales adoptadas primero por Bolivia con el anterior gobierno argentino encabezado por Macri, y ahora por el régimen «kirchnerista» contra el gobierno transitorio de nuestro país. En ambos casos, el factor de discordia ha sido Evo Morales que cuando era Presidente se metió en los asuntos internos de Argentina. Ahora, el gobierno de los Fernández se metió con los asuntos internos de Bolivia apoyando a Morales y desconociendo al actual gobierno boliviano. Seguramente el gobierno argentino revisará su posición al tranquilizarse las aguas y lograr una evaluación objetiva alejada de los apasionamientos.

El Gobierno de Estados Unidos advirtió el jueves pasado al Gobierno del presidente de Argentina, Alberto Fernández, que, de seguir protegiendo al expresidente boliviano, Evo Morales, pondrá en riesgo el apoyo financiero que otorga el Fondo Monetario Internacional (FMI) y las inversiones norteamericanas en el campo de los hidrocarburos. Según el portal www.bloomberg.com, un alto funcionario de la administración Trump dijo que proteger al expresidente boliviano Evo Morales y comprometerse con el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela cruzó una línea roja y podría costarle a Argentina el respaldo de nuevos fondos e inversiones del FMI en los campos de esquisto de Vaca Muerta. El funcionario, que habló bajo condición de anonimato para discutir conversaciones privadas, dijo que, aunque muchos de los asesores de Fernández son pragmáticos y entienden esos riesgos, la influencia de la vicepresidenta Cristina Fernández dentro de la administración lo está acercando a los líderes izquierdistas rechazados por USA.

Recordemos que anteriormente, cuando la Argentina recibió a Morales, ya el gobierno norteamericano expresó su posición. Mauricio Claver-Carone, asesor para América Latina del Consejo Nacional de Seguridad de Estados Unidos y hombre de confianza de Donald Trump, señalaba que querían sabe «si Alberto Fernández va a ser un abogado de la democracia en la región o apologista de las dictaduras y caudillos de la región», según Infobae, acotando que se refería a Nicolás Maduro, Rafael Correa y Evo Morales, Claver aclaró que la administración de Donald Trump tiene la intención de «tener una relación productiva» con el nuevo presidente argentino, pero advirtió que «juzgarán a Argentina por sus hechos». Además, hizo referencia a que la permanencia de Morales en la Argentina «fomentando la inestabilidad y la violencia en Bolivia» sería algo «muy negativo para la región y la democracia» y algo que su gobierno vería «como un grave problema». Tanto los principios democráticos, los recursos diplomáticos y los intereses comunes hacen pensar que existen muchos factores positivos que proteger entre Bolivia y Argentina.