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viernes, febrero 23, 2024
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Exponencial crecimiento de El Alto

Hoy, 6 de marzo, El Alto cumple 38 años, recordando que en 1985, de ser un barrio populoso y pujante de La Paz, pasó a ser la ciudad más joven de Bolivia. Desde entonces, su gente trabajó mucho, venciendo incontables obstáculos, para convertirse en una de las urbes más densamente pobladas del país, y en la ciudad que ha logrado un crecimiento casi exponencial. El municipio alteño, que se caracterizó por responder a los lineamientos ambiciosos de la población, logró importantes obras y avanzó a un ritmo más acelerado que el resto del país, aunque sin lograr equilibrar los requerimientos de su acelerada expansión. A fuerza de presiones, movilizaciones, paros y bloqueos, lograron que se atiendan sus demandas, aunque parcialmente.

Hoy los festejos se iniciarán con una ofrenda floral en la plaza de la Cruz, donde se efectuará la iza de banderas; se cumplirá una ceremonia interreligiosa, y el tradicional Tedeum en el templo Santuario de la Cruz. A las 11:00 se llevará a cabo la sesión de honor del Concejo Municipal. Pero los festejos ya comenzaron en realidad el viernes con una serie de actos, entre ellos el desfile cívico con la asistencia del Presidente Luis Arce, autoridades nacionales y departamentales y la concurrencia masiva de la población alteña. El gobierno municipal anunció la ejecución de aproximadamente mil 500 obras, en un ambicioso programa explicado por la alcaldesa de la ciudad de El Alto, Eva Copa, que inició los trabajos de construcción del paso a nivel en la extranca de Senkata, que costará 30 millones de bolivianos. La obra está ubicada en la intersección de las avenidas 6 de Marzo, Periférica y Versalles, que conecta a la carretera doble vía La Paz-Oruro. El proyecto será emplazado en una superficie de 22.675 metros cuadrados y contará con cuatro carriles, un par en cada sentido de circulación. También anunció la construcción de dos hospitales municipales de segundo nivel que se ubicarán en los distritos 7 y 8, que serán equipados y contarán con el personal necesario para su funcionamiento. Además, se comprometió la ejecución de mil 500 obras, entre colocación de losetas en calles, cordones de acera, canchas para deportes, luminarias en calles y avenidas y otros trabajos en unidades educativas. La alcaldesa reconoció que son muchas las necesidades de esa ciudad, cuyo crecimiento va a la par de los requerimientos. Antes del desfile, Eva Copa dijo que en el próximo censo de población, El Alto dará una sorpresa, en alusión a que se considera que probablemente ya sea la segunda ciudad con mayor población de Bolivia. Pero así como crece la población, también aumentan los problemas, y las necesidades. Probablemente El Alto sea la ciudad menos segura, la violencia crece con los problemas citadinos, registra el mayor número de feminicidios, los ciudadanos a su vez reaccionan frente a la inseguridad y son muchos los hechos en los que se ha hecho justicia por mano propia. El caos vehicular es uno de los problemas más complicados, debido a varios factores que se fueron dando por el crecimiento inusitado de la ciudad, con construcciones que no respetaron las normas municipales; incumplimiento de las normas de tráfico vehicular, desconocimiento absoluto de normas peatonales, invasión de comerciantes en calles, avenidas, y aceras, que convierten a los lugares de mayor concentración en extensos mercados.

En El Alto está también el mercado popular más grande la región, en el que se puede encontrar desde motorizados de alto tonelaje -nuevos y usados- tractores, pasando por repuestos para todo tipo de maquinaria, equipos o motorizados; ropa, material de construcción, alimentos, o juguetes, y no faltan los medicamentos sin control sanitario, venta de animales, libros, golosinas o curiosidades. Allí puede encontrarse desde curanderos, brujos, adivinos, fetos disecados de animales, coca, utensilios y provisiones para ceremonias costumbristas ancestrales, etc. Gran parte del comercio proviene del contrabando, así como también funciona un mercado negro de objetos robados. Este gran «mercado de pulgas», se diferencia de los que había en la edad media, porque además de ropa usada nacional y del exterior se encuentra desde computadoras, chips, teléfonos celulares, accesorios de comunicaciones, o instrumentos musicales para todos los gustos.

Pero en medio de este caos integral, hay algunos factores que caracterizan a la población alteña. Ganas de trabajar, mucha imaginación para inventar oficios, crear mecanismos para satisfacer necesidades elementales, y aprovechar las oportunidades de la oferta y la demanda. Asimismo, son evidentes las ansias de progreso, de cambio, y de la aspiración a mejorar. Esta tendencia se manifiesta en reclamos cada vez más enérgicos para que se atiendan las necesidades, así como en la activa participación en la política nacional, haciendo suyos hasta los problemas de los lugares más alejados. La población de El Alto, se ha comprometido en los asuntos más conflictivos de la complicada política nacional, y en varias oportunidades, los dirigentes se han servido de esta disposición altiva de los ciudadanos, para luego traicionarlos. Los alteños son luchadores y se identifican con su lema: «El Alto siempre de pie. Nunca de rodillas».

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