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sábado, mayo 21, 2022
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Guerra, carnaval y apología del delito

Las incongruencias en la vida pública nacional, pueden ocasionar graves enredos, porque llegan a extremos incomprensibles, como festejar el carnaval desafiando la pandemia, o divertirse mientras la guerra amenaza a todos. Se prefiere la diversión a la responsabilidad, que es la base para salir adelante. Estos son factores que impiden salir de la pobreza, y mantienen el atraso, la violencia, las transgresiones a las normas legales y de la cadena de hechos reprobables que día a día suceden. Estas situaciones se dan desde circunstancias domésticas y de conducta como sacar ventaja y «colarse» en una fila para un trámite, hasta especular con los precios, atentar contra el ordenamiento legal o asistir a una reunión sabiendo que tiene síntomas de covid-19.

Perder el tiempo en el trabajo, llegar tarde, excederse con el alcohol o incumplir con los deberes, en el hogar, en la escuela, en la Universidad, o evitar las responsabilidades en altas funciones de la administración pública. Los países exitosos honran el trabajo y el tiempo, se esfuerzan en la educación y la permanente superación, son solidarios y respetuosos de la ley. Hace poco circuló en las redes sociales un video que hace referencia a la diferencia entre los países ricos y a los países pobres. La conclusión es obvia y simple. Sostiene que los países ricos no son los que tienen recursos naturales, extensión territorial, tierras aptas para los cultivos, minerales u otro tipo de bienes potenciales. Dice que se hacen ricos los países donde la gente es trabajadora, honesta, respetuosa de las normas; donde el mayor esfuerzo se dedica a la educación, y búsqueda de la excelencia, donde se fomenta la iniciativa, se premia el esfuerzo, y da ejemplos de varios países pequeños en extensión territorial, sin recursos naturales, pero que son considerados los más modernos y desarrollados del planeta.

Naturalmente que existen otras muchas facetas y factores que contribuyen al progreso, pero la formación y preparación de la gente sin duda es la base para lograr el desarrollo integral. En cambio, los países que se dejan estar y priorizan el odio, la persecución política, la confrontación, o la impunidad, difícilmente logran salir adelante. Bolivia se caracteriza por ser uno de los países donde hay más feriados, además de fiestas regionales, religiosas, presteríos y otras expresiones que tienen que ver con nuestra idiosincrasia -de alto contenido cultural y costumbrista que merece ser cultivada- pero lamentablemente muchas veces estas expresiones se desvían o son mal aprovechadas o aplicadas en forma inoportuna. El carnaval es una de esas manifestaciones en las que el pueblo boliviano expresa no solamente sus costumbres, sino que aprovecha para el desahogo de las tensiones de la vida cotidiana. Pero como todos los extremos, muchas veces la diversión se torna en algo negativo generador de episodios de arrepentimiento cuando no en tragedia. Los centenares de accidentes, heridos, contusos, muertos y hogares destruidos en los carnavales de años anteriores certifican esta preocupación. Precisamente el alcalde de La Paz, Iván Arias, después de autorizar la distensión en la emergencia sanitaria, expresó preocupación por el desenfreno con el que se realizan algunas fiestas por el Carnaval. Una inspección a locales públicos constató el incumplimiento de las medidas de bioseguridad, determinadas por el Comité de Operaciones de Emergencia Municipal (COEM), como el aforo del 80%.

Pero una cosa es la diversión y otra la irresponsabilidad en los actos y en las expresiones, que muchas veces pueden convertirse en delitos. La apología del delito es el acto realizado de modo individual o colectivo, que incita a incurrir en una acción que atenta contra el orden jurídico. Muchos consideran que la apología del delito no es otra cosa que la instigación a delinquir, pero disfrazada. Se trata, también, del enaltecimiento de un hecho delictivo, una agresión verbal o una conducta que es considerada atentatoria al orden establecido, a la moral, o a las costumbres. Hay muchas maneras en que se manifiesta la apología del delito, y por ello es difícil sentenciarla. Además, debe ser expresada públicamente y comprobada. En el ámbito político con frecuencia se incurre en esta figura, especialmente en la instigación, y en la justificación de situaciones violentas, racismo, odio por género y otras formas. También se trata de una cuestión cultural, ya que muchas expresiones consideradas como «apología delictual» en occidente, son toleradas en otras culturas.

Con las redes sociales se ha incrementado esta figura de agresión ya que la gente mal utiliza la libertad de expresión, y muchas veces exalta la violencia, la irresponsabilidad y da aliento a hechos repudiables. La apología del delito puede asumir muchas formas como por ejemplo demandar que no se paguen impuestos o llamar al incumplimiento de la ley. En el caso de nuestro país, por ejemplo, alentar la guerra es un delito. La constitución Política del Estado proclama a Bolivia como «un Estado pacifista que promueve la cultura de la paz y el derecho a la paz…» En el Art. 10, además, señala que «Bolivia rechaza toda guerra de agresión como instrumento de solución a los diferendos y conflictos entre estados y se reserva el derecho a la legítima defensa en caso de agresión que comprometa la independencia y la integridad del Estado». Esta posición ha sido aprobada por el pueblo boliviano en un referendo que puso en vigencia la CPE actual. Ahora bien, ¿cómo se puede considerar que un diputado que juró respetar la Constitución Política del Estado vaya en contra de la Carta Magna apoyando la guerra? El diputado del Movimiento Al Socialismo (MAS) Rolando Cuéllar expresó su apoyo a la invasión rusa a Ucrania, una acción que calificó de «acertada». Un video con los comentarios del legislador circula en las redes sociales, y los comentarios de la gente son de un absoluto reproche. Pero más allá de las críticas, ¿será que el comité de ética de la Cámara de Diputados se interesará en el hecho de que un legislador boliviano vaya en contra de la CPE, alentando la guerra?

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