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martes, agosto 3, 2021
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Hay esperanza de crecimiento

El Banco Mundial mejoró su proyección sobre el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de Bolivia para la gestión 2021, con una estimación de crecimiento de un 4,7%, porcentaje mayor al que había previsto a principios de año. La estimación que realiza el BM supera las proyecciones del gobierno, que en el Programa Fiscal Financiero para la presente gestión prevé crecimiento del 4,4% del PIB. Las nuevas proyecciones de crecimiento económico tanto de Bolivia como de otros países de la región están contempladas en el informe semestral de este organismo internacional para América Latina y el Caribe denominado «Volver a Crecer», que fue difundido mediante su página web.

El informe puntualiza que «América Latina y el Caribe (ALC) sufrieron más daños a la salud y la economía a causa de la pandemia de covid-19 que cualquier otra región, pero a medida que comienza a repuntar se abre la oportunidad de llevar a cabo una transformación significativa en sectores clave. Perú es el país con la proyección de crecimiento del PIB más elevada en la región, la cual apunta a un 8,1%. Le siguen Argentina, con el 6,4%; Chile, con el 5,5%; Colombia, con el 5%; Bolivia, con el 4,7%; Paraguay, con el 3,5%; Uruguay, con el 3,4%; Ecuador, con el 3,4%; y Brasil, con el 3%.

El informe también prevé un periodo recesivo para la economía boliviana en los próximos años y puntualiza que para 2022 el PIB llegara solamente al 3,5%, mientras que en 2023, sería del 3%.

Las previsiones de crecimiento del BM se basan en una serie de condiciones y acciones para hacer frente a los efectos de la pandemia y la paralización económica y productiva, que deben sentar las bases para una mayor productividad mediante la reestructuración económica y la digitalización. También surgen otras oportunidades a partir de innovaciones en el sector eléctrico. Considera que «el daño es severo y estamos viendo mucho sufrimiento, en particular entre los más vulnerables», dijo Carlos Felipe Jaramillo, vicepresidente del Banco Mundial para la región de América Latina y el Caribe. «Pero siempre hay que mirar hacia adelante», según el funcionario internacional que propone «aprovechar esta oportunidad para realizar las transformaciones necesarias que aseguren un futuro mejor».

Recodemos que la paralización de la economía ha ocasionado estragos en los países de la región, obligando a cierre de miles de empresas que a su vez dejaron sin empleo a millones de ciudadanos. El Banco Mundial estima que la tasa de desempleo en general aumentó y la pobreza se disparó, si bien en algunos países el uso masivo de transferencias sociales hizo mucho para amortiguar el impacto social de la crisis. Explica que la crisis tendrá un impacto a largo plazo sobre las economías de la región. Es probable que los menores niveles de aprendizaje y de empleo reduzcan los ingresos futuros, mientras que el elevado nivel de endeudamiento público y privado puede causar tensión en el sector financiero y frenar la recuperación.

A pesar de estos desafíos, existen áreas positivas. El comercio internacional de bienes se mantuvo en un nivel relativamente bueno, a pesar de la fuerte caída en el comercio de servicios, particularmente turismo. La mayoría de los precios de las materias primas son más altos que antes de la crisis de covid-19, en parte gracias a la pronta recuperación de China. Esto es algo bueno para los exportadores de productos agropecuarios y mineros. Las remesas hacia la región subieron en comparación con el período previo a la pandemia. En el caso de Bolivia, desgraciadamente el gobierno hasta ahora nada ha hecho para que despegue la economía, y la politización ha ocupado todos los esfuerzos, mientras sectores claves de la vida productiva se enfrentan a las dudas sobre el futuro, la inseguridad jurídica y el riesgo de un descontrol económico-financiero, si se mantiene la inercia frete a la actual situación.

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