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domingo, julio 14, 2024
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Héctor Garibay, el boliviano imparable que quiere hacer historia en la maratón olímpica

Futbolista, mecánico y taxista fueron los oficios que tuvo el boliviano Héctor Garibay antes de alcanzar los podios en maratones de Latinoamérica y Europa y ahora el fondista, cuyo país es el único suramericano sin una medalla olímpica, tiene la mira puesta en los Juegos de París 2024.

Un entrenamiento sin tregua en Oruro, su tierra natal, marca la rutina de Garibay, quien en los últimos tres años ha conquistado la medalla dorada en los maratones de Buenos Aires y México, y la plateada en Asunción, Lima y la carrera París-Versalles, entre otras.

El atleta está concentrado en su próxima participación en los Juegos de París, y sueña con darle a su país la ansiada medalla olímpica que le hace falta.

«Todo es posible, estamos convencidos de que todo puede pasar. Por eso cada día venimos a entrenar con ese objetivo de seguir mejorando (…) Vamos a ir (a París) a pelearla con todo», dijo Garibay a EFE.

Garibay logró la clasificación a París en febrero del año pasado, tras finalizar en el puesto 13 de la Maratón de Sevilla con un tiempo de 2h07:44 que bajó en más de un minuto el récord nacional que él mismo fijó en 2022, en la misma competencia (2h09:08).

No fue un logro menor, ya que por los nervios y el cambio de horario no pudo descansar bien y casi se queda dormido, según contó, aunque el desenlace fue feliz.

Del taller a la pista

Nacido en 1988 en el centro minero de Totoral, su recorrido ha estado lleno de sacrificios y esfuerzo, desde tener que subir de niño al cerro para llevar el almuerzo a su padre, recordó.

«Desde los inicios vamos optando por obtener la resistencia cada día más y más» y hoy eso «da frutos» para adecuarse al entrenamiento, sostuvo.

En su adolescencia se mudó a la ciudad de Oruro donde terminó el colegio y luego estudió mecánica industrial, lo que le permitió ganarse el sustento haciendo «soldaduras» y «tinglados» o cobertizos de metal. También jugó al fútbol en divisiones inferiores y trabajó como taxista.

Curiosamente, Garibay llegó al mundo del atletismo a través del fútbol, pues fue una lesión sufrida en la cancha la que le llevó a querer rehabilitarse mediante carreras y ejercicios en la pista del estadio orureño Jesús Bermúdez, donde conoció a su actual entrenadora, la profesora Nemia Coca, y su esposo, Marcelo Peñaranda.

En un inicio, tuvo que combinar el atletismo con el trabajo en su taxi, ya que carecía de apoyo económico para presentarse a las competencias, sobre todo las internacionales.

Ruta hacia París

El atleta tuvo su primera participación internacional en el Campeonato Sudamericano de Atletismo en Lima en 2019 y desde ahí empezó a destacar en otras competencias.

Entre sus principales logros están el segundo lugar en el Campeonato Sudamericano de Maratón celebrado en 2021 en Asunción y el primer lugar en la Maratón de Buenos Aires el mismo año.

El 2023 fue su año, primero al clasificar a los Juegos Olímpicos en Sevilla y en agosto ganó la Maratón de la Ciudad de México con un nuevo tiempo récord de 2h08:23, mejorando por más de dos minutos la plusmarca de 2h10:38, impuesta en 2018 por el keniano Titu Ekiru.

Su logro más reciente fue el primer lugar en la Media Maratón de Río en mayo pasado, pero fue el triunfo en tierras aztecas el que le abrió las puertas a tener más apoyos sobre todo privados, lo que le permite dedicarse al «cien por ciento al atletismo», resaltó.

Y es que en el país la eterna queja es el escaso apoyo estatal y privado a otras disciplinas fuera del fútbol, por lo que atletas como Garibay deben buscar ayuda por su cuenta.

Por eso, aseguró que sus referentes son sus compañeros atletas, quienes «van luchando cada día sin apoyo» y los admira por continuar entrenando «a pesar de no tener muchas ayudas».

Garibay confesó que lo que le inspira para ganar es su familia, que ha sido «el mayor inversionista» en su carrera.

«Ellos han sido los que me motivan cada día, a pesar que algunas veces no tuve nada y ellos con la motivación y el apoyo siempre me han sacado adelante», expresó.

La recompensa principal fue llegar por mérito propio a París 2024, hacia donde mira ahora con ansias de «demostrar» que en Bolivia «se puede conseguir grandes cosas a pesar de las circunstancias».

«Estamos entrenando con ese objetivo (…) Mientras nuestro orgullo de ser boliviano esté intacto, vamos a demostrar de qué estamos hechos», agregó.

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