Iglesia y Gobierno se dan la mano tras las críticas hacia Áñez

APG

La Iglesia católica y el Gobierno limaron asperezas este miércoles tras las críticas que lanzó el presidente del Episcopado cuestionando las medidas de la mandataria de país, Jeanine Áñez, en torno a la pandemia del COVID-19 y su prolongación en el poder.

«Las consideraciones que fueron planteadas en la homilía del domingo no generan malestar en el Gobierno, sino profunda reflexión sobre lo que estamos haciendo y lo que debemos hacer», aseguró el ministro de la Presidencia, Yerko Núñez, durante una declaración a los medios en La Paz.

Miembros del Gobierno se reunieron junto a representantes del Episcopado boliviano para «un intercambio de criterios sobre la situación de la pandemia» y otros temas, dijo el ministro.

Núñez manifestó que desde el Gobierno se pidió a la Iglesia «generar un clima de diálogo y comprensión entre bolivianos», apartado de «sectores minoritarios que solo tienen un afán político de crear caos».

El domingo pasado, el presidente de la Conferencia Episcopal de Bolivia (CEB), Ricardo Centellas, reclamó por la falta de información sobre los reactivos para el coronavirus y las unidades de terapia intensiva que, a su juicio, el Gobierno había comprometido.

Centellas había pedido también «averiguar la verdad» detrás del decreto supremo que ordena iniciar pruebas para la producción de alimentos transgénicos y señaló al Gobierno de transición de no ser tal, sin que se sepa aun cuándo habrá elecciones, y «colocar su gente en instituciones públicas».

«Queremos nosotros agradecer al Gobierno de la presidente de nuestro país y a sus ministros por todo este trabajo que van haciendo», dijo a los medios el secretario general de la CEB, Aurelio Pesoa, tras la reunión.

El obispo subrayó que la Iglesia se ha caracterizado por «buscar el bienestar» de todos, a pesar de que se la ha señalado de asumir posiciones contrarias a los Gobiernos de derecha o socialistas que antecedieron al actual.

La jerarquía eclesial también se reunió este miércoles con la canciller Karen Longaric, cuando esta semana suscitó críticas la adhesión del país a un pronunciamiento internacional a favor de la protección de derechos sexuales de mujeres y niñas.

Aquella manifestación fue entendida como un acto de promoción de aborto a través de «engañosas interpretaciones», según un comunicado del Ministerio de Exteriores.

La relación entre la Iglesia católica y el Estado se ha tornado más cercana desde que Áñez asumió de forma interina la Presidencia del país en noviembre pasado, reincorporando la simbología religiosa como el crucifijo y la Biblia en actos institucionales, aunque Bolivia es un Estado laico.

Durante el Gobierno de Evo Morales la relación con la jerarquía católica fue distante a excepción de la última etapa, cuando se nombró cardenal al obispo jubilado Toribio Ticona, amigo personal del expresidente y que ahora ha mantenido un perfil público bajo.