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lunes, junio 20, 2022
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Importancia de la inversión privada

Bolivia va en contramarcha de la realidad internacional al desarrollar una economía preponderantemente estatal, con proyectos y programas desarrollados con criterio estatista. Pero los programas de ayuda externa cada vez son más abiertos a la inversión privada, aquella que no está llegando al país por la inestabilidad política, económica, social y fundamentalmente por la inseguridad jurídica. Precisamente el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Banco Mundial recomendaron a los Estados lograr reformas que hagan posible el crecimiento económico contando como motor al sector privado y propiciando la inversión empresarial. Frente a la recuperación desigual en la región latinoamericana y caribeña, la agencia para el desarrollo de la ONU aboga por un crecimiento económico cuyo motor esté en la iniciativa privada.

A casi dos años del inicio de la pandemia de la covid-19, América Latina y el Caribe dan algunas señales de recuperación. Sin embargo, este repunte es desigual y engañoso, y aún queda un largo camino por recorrer antes de que la región pueda recuperarse por completo de las crisis económica y social desatadas por la emergencia sanitaria global. El PNUD y el BM presentaron los resultados de la segunda fase de encuestas para monitorear el impacto de la pandemia en la región. El director del PNUD, Luis Felipe Calva, explicó que, para lograr una recuperación más equitativa, lo primero que necesita la región es crear el entorno propicio para que el sector privado sea el motor de un crecimiento incluyente y sostenible. «Y eso requiere un Estado fuerte, efectivo y capaz de crear las condiciones, es decir, una institucionalidad sólida y niveles de confianza en los gobiernos», dijo. En esa tarea, los organismos internacionales anunciaron sus disposición para acompañar a los países y ayudarlos a cerrar las brechas de financiamiento, de conocimiento, de operación y de implementación de las reformas que hagan falta, de acuerdo al criterio de Calva, quien destacó también la importancia de la legitimidad de los gobiernos puesto que se trata de «una región muy polarizada desde el punto de vista político», por lo que hay que encontrar espacios donde se definan los objetivos comunes.

Como puede apreciarse, parecería que el estudio del PNUD y del BM, hubiese tomado como ejemplo a Bolivia, donde se dan todas estas circunstancias. Evidentemente son muchas las cosas que los países deben hacer desde el enfoque de la productividad y la inclusión que surgen del estudio, entre ellas la universalización de la protección social, que ha causado tanta polémica en nuestro país. Para el PNUD y el BM, La «universalización» no debe implicar nuevos programas y tampoco tiene que pasar «solamente por las transferencias monetarias». La protección social debe ser universal, incluyente, fiscalmente sostenible e impulsora del crecimiento conforme recomienda estos organismos, y explican que la otra condición central para una recuperación más igualitaria, es encontrar los motores que permitan que la productividad, la sostenibilidad y la inclusión vayan juntas. En este renglón, afirmaron que la acción contra el cambio climático ofrece oportunidades que van desde optar por modos de vida más sustentables a nivel comunitario hasta las grandes inversiones que pueden tener grandes efectos multiplicadores sobre las economías.

Por su parte, el vicepresidente para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, Carlos Felipe Jaramillo consideró vitales las encuestas y recopilación de datos constantes porque aportan información rápida, puntual y útil para la toma de decisiones de los países en situaciones de crisis en las que los escenarios cambian de mes a mes. Jaramillo se refirió con especial preocupación a los prolongados cierres de las escuelas en la región, sobre todo de las primarias y secundarias, que han dado lugar a una «crisis silenciosa». «Las alternativas que se han usado están muy lejos de ser ideales», indicó y detalló que la efectividad de esas alternativas, revelan que no se ha encontrado un buen sistema para mantener el nivel de la educación.

«Esto nos dejará una cicatriz muy profunda en esta generación, por eso es importantísimo pensar cómo podemos ayudar a los países a nivelar lo que se ha perdido en aprendizaje en los casi dos años que lleva esta crisis silenciosa en la educación», planteó. Jaramillo encadenó esta idea con el problema de la brecha digital, que «ha ahondado las diferencias sociales y es responsable de algunos de los puntos de mayor desigualdad porque quienes gozan de un mayor poder adquisitivo han podido tener acceso a internet, trabajar desde su casa y demás, mientras que los que no tienen ese acceso -y que son cerca de la mitad de los latinoamericanos-, han visto limitadas sus posibilidades», acotó.

Para concluir, el vicepresidente del Banco Mundial enfatizó la urgencia de invertir en la ampliación del acceso a internet. «Es una inversión urgente, muy importante y, curiosamente, no muy costosa», sostuvo. Darle acceso a internet al 20% de la población de menos ingresos no implica gran inversión para la mayoría de los países, insistió Jaramillo. Ojalá las autoridades nacionales se den un tiempo para analizar el estudio del PNUD y del BM, de manera que comprendan que sin los capitales privados, ni tecnología de punta: sin inversiones extranjeras y locales y la iniciativa privada, será muy difícil salir del estancamiento en el que el país se encuentra, con baja producción de gas y materias primas, y con más importaciones que exportaciones.

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