10 C
La Paz
miércoles, junio 19, 2024
InicioOpiniónEditorialIncierto desenlace de la crisis política, social y económica

Incierto desenlace de la crisis política, social y económica

La amenaza de nuevos bloqueos de carreteras y movilización de varios sectores por la escasez de combustibles, falta de dólares para las importaciones y los requerimientos de la población, así como la crisis política que se generó por las pugnas de poder, abren la posibilidad de un incierto desenlace debido a la ausencia de soluciones o propuestas realistas que den alguna esperanza. Mientras tanto, el gobierno continúa ensimismado en la negación de los riesgos económicos que se ciernen sobre el país, destinando toda su preocupación a la lucha intestina, ahondando los enfrentamientos políticos que buscan descabezar los liderazgos que sostuvieron al actual sistema de gobierno durante los últimos 19 años, en los que los actuales gobernantes controlaron la vida nacional.

Los enormes perjuicios por la inacción del gobierno para atender los reclamos de sectores claves de la economía como son el sistema financiero, el transporte pesado que tiene a su cargo las exportaciones e importaciones de todos los requerimientos para el movimiento productivo, comercial y de servicios del país; los reclamos de los gremiales que son el sostén del 80% del empleo mediante la actividad informal, que requiere dólares y no los encuentra. Las incoherentes explicaciones del gobierno, de responsabilizar de la falta de divisas a los empresarios, al sistema financiero, y criticar a los industriales del «pan nuestro de cada día» por su intención de elevar precios. Un ministro respondió que se trata de una actividad política, porque «nadie compra pan con dólares». La respuesta fue contundente demostrando que el gobierno solamente logra atender una mínima parte de los requerimientos para el pan de batalla, mientras que los fideos y pastas en general, junto a otros derivados de la harina tienen que ser atendidos por los industriales, las panaderías, pastelerías y otras actividades gremiales, con costos superiores para la harina requerida y para que la población no sufra escasez ni se tenga que paralizar actividades. Asimismo, otros sectores se ven frenados por la falta de insumos que no pueden adquirirse del exterior por falta de dólares.

Además, se desincentiva la producción nacional, un ejemplo es el trigo. Sabemos que el 70% de los requerimientos nacionales provienen de la importación. Solamente se logra producir en el país un 30%. La Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), explicó que tenían la intención de sembrar 120 mil o 130 mil hectáreas de cultivos de trigo. Lastimosamente, esa expectativa ya no será posible debido a varios factores, entre ellos, climáticos, escasez de combustible para la maquinaria y por la falta de incentivos en torno al precio del trigo. Como consecuencia, en la presente campaña de invierno, los productores apuntan a sembrar solamente 90.000 hectáreas, según la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo. Anapo informó que a mediados de abril, el gerente general de la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa), Franklin Flores, reportó que el precio base para la tonelada de trigo para la presente gestión es de $us 347,45; está cifra está por debajo de los $us 415 de la gestión anterior. «Creemos que hay que apoyar la producción nacional y eso es a partir de un precio de incentivo que se dé al productor, porque de lo contrario vamos a tener que depender de la importación o del contrabando que ingresa, principalmente, de Argentina», apuntó gerente general de Anapo, Jaime Hernández. Esa realidad significa que el gobierno tendrá que importar la harina faltante a precios internacionales.

En cuanto a las amenazas de nuevos bloqueos, el Gobierno nacional afirmó que las puertas «están abiertas para un diálogo» con el Transporte Pesado nacional e internacional, que anunció que irá a un bloqueo de caminos el 3 y 4 de junio, y advirtió que este tipo de medidas, además, de afectar el aparato económico nacional, perjudicará el arribo de combustibles al país. Otros sectores también esperan que sean convocados a dialogar con alguien que tenga capacidad de dar soluciones, como el planteamiento de los gremiales. Pero esos no son todos los sectores afectados, el sistema financiero, los industriales agropecuarios, la construcción, la industria y el comercio necesitan que se solucionen los problemas de fondo que son la falta de divisas y la escasez de combustible.

Lamentablemente es una realidad que el gobierno sólo responde a la presión. Mientras los organismos internacionales alientan la producción agropecuaria sostenible dirigida a satisfacer las crecientes necesidades alimenticias de la humanidad, en Bolivia se bloquean las iniciativas, se perjudica a la producción y se dificultan las exportaciones. El potencial de Bolivia es muy grande, y algunos departamentos ya demostraron que es posible producir y exportar. Es verdad que aún falta acomodar la producción al respeto ecológico, pero el camino está abierto gracias a los incentivos que ofrecen varios organismos internacionales. Ojalá las autoridades comprendan esos principios, antes de que sea demasiado tarde.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

MÁS LEÍDAS

- Publicidad -