Insólita injerencia del gobierno de México

Dr. DAEN. Wenceslao Jáuregui

Comprender la idiosincrasia de los mexicanos es importante. Es un pueblo sacrificado, trabajador, que emergió de la Revolución, que tuvo presidentes como: Benito Juárez que demuestra el carácter patriótico de los descendientes Aztecas, laborioso, respetuoso del ordenamiento democrático y de la soberanía de los pueblos del mundo.

Pero también es enterarse que Manuel López Obrador, integra un gobierno de mentirillas, con prejuicios, siniestro, demagogo, aislado del contexto de la realidad continental, mundial.

Un Presidente que en su lectura arcaica, retrograda, consideró mejor vender un avión presidencial, un helicóptero, de su antecesor, diciendo identificarse con los pobres, hasta trasladarse en «camión» antes que en taxi u otras bagatelas como mejor en bicicleta.

Mientras el pueblo mexicano padece una economía de proceso inflacionario, desocupación, carencia de asistencia oportuna en salud, educación, vivienda, protección al medio ambiente, dotación de empleo permanente a jóvenes egresados de las universidades, de haber puesto en libertad a narcotraficantes sancionando a quienes los detuvieron, se dio el lujo de ofrecer asilo a un ex presidente antes que este lo pidiera a legación diplomática alguna acreditada en Bolivia.

Lo espeluznante, sin constatar salvo conducto oficial, legal, envió un avión para que ingresando por espacio aéreo de Perú vaya rumbo al aeropuerto de Chimoré, región donde se cosecha abundante coca y se elabora cocaína pura, no fue revisado por personeros de la Cancillería, FELCC y decoló hacia Paraguay «donde se indica recogió maletas».

Tanto López Obrador como Marcelo Ebrard tienen el deber de informar al mundo los motivos por los cuales se envió un avión para recoger a un ex presidente que se escapó del palacio de gobierno, abandonó sus funciones junto con Álvaro García y Gabriela Montaño, que estaban para ir a la argentina, país que les negó ingreso, retornaron a Chimoré, ex presidente y ex vicepresidente que habían renunciado y presentado carta dirigida a la Asamblea Legislativa todo de mutuo propio, sin presión de ninguna persona, civil o militar.

Decir que «peligraba su vida», sin demostrar en forma fehaciente prueba de ello evidencia que Marcelo Ebrard es una persona que actúa al calor de la moneda (cara o cruz) , de la impronta, de ignorancia de tratados y convenios internacionales de asilo, del significado «golpe de estado», ingresando junto con Manuel López Obrador, en ridículo por sus versiones, frente al informe emitido por la OEA leído en Asamblea de dicha organización, por el secretario ejecutivo Luis Almagro, quien asevero que el único que dio «auto golpe de estado» fue Evo Morales (Álvaro García Linera) «al cometer fraude electoral, al robarse una elección democrática».

El contexto internacional en el caso, aplica la Ley de Herodes «o te chingas o te jodes» al canciller Marcelo Ebrard y a Manuel López Obrador, porque sin escrúpulo, con cinismo, servil obsecuencia a la mentira, cometieron la «chingada» más «jodida» de la historia del México grande y querido. Olvidaron que «el respeto al derecho ajeno es la paz».

Ebrard a tiempo de anunciar el arribo a México -del repudiado renunciante ex presidente azul -se emocionó, angustió, por saber que más se había embarcado al avión y si estaba bien Morales, su manager Álvaro García Linera y Gabriela Montaño Viaña.

Lo audaz, atrevido, ignaro, atentatorio a la obligación de cumplimiento de convenios, tratados internacionales, sobre asilo político, es que Ebrard, elogió, le dio un palmetazo en la mejilla y hasta se atrevió a decir que el exiliado «no habida tenido tiempo de llevar dinero en su billetera», que «peligraba su vida».

Ni los puercos tienen la testa tan bajo, Ebrard, al igual que uno de sus antecesores del mismo nombre, se mostró servil, halagador y enamorado del ex presidente que se mostraba como el primer indígena presidente del continente.

Ebrad -siendo su deber- olvidó que en su país fue elegido legal, constitucionalmente, el gran Dr. Benito Juárez, personaje indígena, brillante, excelente y digno exponente del pueblo mexicano, escritor, periodista, abogado, poliglota, estadista.

Ebrard no se enteró que en Bolivia el primer indígena que se presentó a elecciones fue el Dr. Franz Tamayo, ganó la elección y la oligarquía criolla se la arrebató. No se percató que después de la revolución del 9 de abril de 1952, en Bolivia los indígenas, campesinos, tenían cabida como ministros, senadores, diputados, embajadores.

¿De dónde nace el absurdo de Evo Morales Ayma ser el primer indígena que obtuvo victoria electoral?

Condenable la actitud del gobierno de Manuel López Obrador, al permitir que un «asilado» utilice al territorio mexicano para incitar al odio y discriminación racial, no solo en Bolivia sino en todo el continente.

Ebrard y López Obrador, deben ser obligados, por el valeroso pueblo mexicano, a negar asilo conminándoles abandonar dicha república al ex presidente y sus colaboradores por haber violentado normas, convenios y tratados internacionales sobre asilo político.

De lo contrario el gobierno boliviano debe romper relaciones con el gobierno mexicano.

Grande y victorioso pueblo de México, mis respetos a ustedes.