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sábado, septiembre 25, 2021
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Irak registra nuevas muertes y reyerta política tras días de menos violencia

La violencia se ha reanudado en las calles de Bagdad y de la ciudad santa chií de Kerbala, en el sur de Irak, después de unos días en los que no se registraron víctimas mortales en el marco de las protestas que dieron comienzo en octubre en contra de la corrupción y otros problemas endémicos.

En paralelo a una jornada de protestas que ha dejado al menos siete muertos, la crisis política continúa ahondando y la principal fuerza del Parlamento ha anunciado que ya tiene preparados los puntos para una sesión contra el primer ministro, Adel Abdelmahdi, que no se ha presentado todavía en el Legislativo.

A los tres muertos registrados anoche en Kerbala, cuando manifestantes intentaron irrumpir en el consulado de Irán y los efectivos de seguridad emplearon «munición real» para dispersarlos, se suman otros siete fallecidos en Bagdad, también por la represión policial.

En la capital, la Policía dispersó a los manifestantes con gases lacrimógenos y mangueras, lo que provocó una mortal estampida, confirmó a Efe una fuente del Ministerio de Interior que pidió el anonimato.

Por la tarde, los participantes en las protestas lograron acceder al puente de Al Ahrar, que da acceso a una zona donde hay edificios que albergan las oficinas de la televisión estatal Al Iraqiya y el Ministerio de Justicia, pero las fuerzas de seguridad lograron hacerles retroceder hasta la cercana plaza de Hafiz al Qadi.

También hubo concentraciones en la zona de Al Alaui, cerca del Ministerio de Exteriores, donde de nuevo fueron dispersadas antes de que la gente pudiese llegar a la sede del departamento, según dijo a Efe una fuente del Ministerio de Interior.

De acuerdo con su relato, la situación está «controlada» en ambos puntos.

Esta nueva oleada de manifestaciones iniciada hace diez días es la continuación de las del 1 de octubre para pedir más servicios básicos y menos desempleo y corrupción, además de un cambio de gobierno, en las que murieron 157 personas, entre ellas ocho miembros de las fuerzas de seguridad.

Desde su reanudación, se han registrado más de un centenar de muertos y 5.5000 heridos, según datos de la entidad pública e independiente Comisión de Derechos Humanos de Irak.

En el plano político, el comité parlamentario creado para hacer frente al primer ministro y formado por el bloque Sairún, apadrinado por el destacado clérigo chií Muqtada al Sadr, ya tiene preparada su lista de puntos a tratar cuando la sesión se produzca.

«El comité terminó de preparar los temas y los puntos generales y principales de la sesión, que son la supresión de las protestas, la muerte de manifestantes y el ocultamiento de las verdades del pueblo iraquí», indicó en rueda de prensa uno de los miembros del órgano, Mayid al Waeli.

Se tratarán también otros asuntos relacionados con la «actuación del Gobierno y la lucha contra la corrupción».

Para ello, el comité se basará en «docenas» de documentos oficiales e informes internacionales e iraquíes, además de «cientos» de fotografías y vídeos.

«El parlamentario Sabah al Saadi, miembro del bloque Sairún, es quien interrogará al primer ministro», anunció Waeli, quien pidió al Parlamento que realice la sesión «urgentemente» de acuerdo con la Constitución y las normas internas del Legislativo.

Estaba previsto que el jefe del Gobierno acudiera al Parlamento el pasado jueves, pero su comparecencia aún no se ha producido y el presidente de la Cámara, Mohamed al Halbusi, anunció este sábado que los diputados estarán reunidos en sesión permanente para abordar la situación y responder a las demandas del pueblo.

El mismo día que el dirigente debía haberse presentado en el Parlamento, el presidente iraquí, Barham Saleh, se mostró a favor de convocar elecciones anticipadas y aseguró que Abdelmahdi estaba dispuesto a dimitir.

Tras unos días sin que se registrasen víctimas mortales, las muertes de ayer han levantado críticas como las de la enviada especial de la ONU para Irak, Jeanine Hennis-Plasschaert, que se mostró «en shock» por el «continuo derramamiento de sangre» en el país.

«La gran frustración de la gente no debe ser subestimada o leída incorrectamente, la violencia sólo engendra violencia, los manifestantes pacíficos deben ser protegidos», indicó la enviada de Naciones Unidas en su cuenta de Twitter.

«Es hora para un diálogo nacional», concluyó.

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