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miércoles, octubre 27, 2021
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Jóvenes hábiles y muebles de calidad, el orgullo de la provincia Camacho

La habilidad de los carpinteros de Carabuco, un pueblo de la provincia Camacho, ha trascendido el Altiplano y sus muebles son apetecidos en ciudades como La Paz, con el componente de que estos jóvenes artesanos se formaron en escuelas solidarias creadas por los salesianos como un aporte al desarrollo local.

La iniciativa nació del sacerdote salesiano Hugo De Censi y se enmarca en las enseñanzas de San Juan Bosco, quien formó centros técnicos en Italia para enseñar un oficio a los jóvenes de bajos recursos, explicó a Efe el italiano Esteban Zordan, misionero y voluntario de la asociación Familia de Artesanos Don Bosco.

«Viviendo años en la provincia, nos hemos dado cuenta de que el problema de las provincias bolivianas, sobre todo en las zonas más pobres, es que para los jóvenes no hay posibilidad de soñar, no hay la posibilidad de decir ‘tengo un trabajo digno, me gano mi sueldo justo y con esto puedo construirme mi casa, puedo comprarme un cochecito, puedo darle un futuro a mis hijos'», explicó.

Ante esto, se pensó en la posibilidad de ayudar a estos jóvenes a que puedan tener un oficio y los que quieran, quedarse a trabajar en su tierra, ayudando así a que prospere, indicó.

La organización encargada de las escuelas Don Bosco llegó a Bolivia en los años 1970 para hacer trabajo social y en 1994 se empezó a trabajar con los jóvenes de provincias en las regiones de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz.

Así se crearon los colegios-internado para que los jóvenes «más necesitados» cursen gratuitamente los seis años de secundaria con formación humanística y otra técnica en la que aprenden carpintería, escultura y mosaicos, además de tejido y bordado para las muchachas, señaló Zordan.

Al acabar el colegio, los jóvenes reciben una caja de herramientas y quienes quieren quedarse en el pueblo, se suman a la asociación Familia de Artesanos Don Bosco, mediante la cual pueden comercializar sus productos.

Orgullo de Carabuco

Dos de las escuelas están en la provincia Camacho, una en el municipio de Escoma y otra en Carabuco, la tierra de los artesanos Víctor Luna y Gustavo Yujra, quienes se encuentran estos días en La Paz junto a Zordan para la exposición y venta de los muebles.

«Si no hubiera tenido la oportunidad de estar en esta institución, no sé dónde hubiera estado. Tal vez me hubiera ido, como algunos migran a otros países, a Brasil, a Argentina, sólo Dios sabe dónde habría estado en estos momentos, pero agradezco a los encargados», destacó a Efe Luna, de 27 años.

El colegio y la asociación les han ayudado «mucho» a formarse como artesanos y como personas, comentó Luna, que vive en Carabuco con su esposa y dos hijos.

El trabajar con la madera hace que uno se sienta que es «alguien», un artista, confesó el artesano, quien aseguró estar feliz al saber que su trabajo es apreciado.

Yujra, de 29 años, contó que la vida en el internado le ha cambiado pues junto a sus compañeros crecieron «como hermanos» y hasta ahora se mantienen así.

«Para la provincia Camacho, para Carabuco, tener esta institución es un orgullo. La gente mayormente allá nos dice ‘son de la Familia de Artesanos Don Bosco’, somos conocidos y se sienten orgullosos ahí», sostuvo.

Yujra recordó que antes muchos chicos migraban a las ciudades al terminar el colegio, pero ahora los que estudian en la escuela Don Bosco optan por quedarse para aportar al desarrollo de Carabuco.

Reconocimiento local

Los muebles que elaboran son de estilo italiano con características como tallados, bajos y altos relieves, y la técnica del «arado», con pequeños calados en la madera.

Los artesanos trabajan en madera maciza de cedro con técnicas de ensamblado que no requieren clavos ni «venesta» o contrachapado, explicó Zordan.

En la exposición se lucen unas mesas de comedor, dormitorios completos, sillas y sillones, escritorios, mecedoras y piezas de arte sacro, como un relieve de La Última Cena y efigies de Cristo crucificado y la virgen María, además de frazadas, mantas y otras piezas tejidas por las artesanas.

Los muebles se exponen en la Catedral Castrense del barrio de Irpavi, en el sur de La Paz, cuyos visitantes quedan sorprendidos gratamente.

Es el caso de Jorge Sarmiento, quien aseguró estar «impresionado» y con ganas de llevarse más de una pieza que no tiene «nada que envidiar» a los muebles importados.

«Es un trabajo digno de admirar, hecho por manos bolivianas, por gente que no me imaginaba que el lugar donde lo desarrollan podrían hacer tan hermoso trabajo», destacó.

La exposición permanecerá hasta el próximo 9 de mayo y también hay una página web para apreciar su trabajo y hacer pedidos.

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