Juntas vecinales piden que organofosforados se venda en farmacias previa receta médica

Para evitar hechos trágicos en que menores edad resultan damnificados por sus progenitores, llegando a extremos insospechados, incurriendo en delitos penales.

APG

El Dr. E. Carod Benedico, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, en su libro resumen sobre insecticidas organofosforados, titulado «De la Guerra química al riesgo laboral y doméstico», explica: Los insecticidas organofosforados (IOP) se encuentran ampliamente extendidos en la actualidad ya que son utilizados tanto en el medio laboral (agrícola y no agrícola) como en el doméstico, en diversas industrias, medicina e incluso como armamento químico.

Según la OMS, el manejo incorrecto de los IOP es responsable de gran número de intoxicaciones agudas caracterizadas por el desarrollo de un síndrome colinérgico y de múltiples complicaciones crónicas, siendo la neuropatía retardada una de las más representativas. En la actualidad se está dando más importancia a estas últimas, cuya frecuencia va progresivamente en aumento, ya que pueden pasar desapercibidas por desconocimiento médico o del propio usuario, que no es capaz de relacionar su sintomatología con la exposición a IOP.

Las consecuencias sanitarias de la exposición a IOP constituyen en la actualidad, un problema de salud pública de primera magnitud. El rol del profesional de Atención Primaria es primordial en el adecuado manejo de estos compuestos debido a su accesibilidad y a la realización de medidas preventivas eficaces, que son las principales armas para combatir la patología derivada de los mismos.

En este trabajo se revisan la epidemiología, etiología, clínica, diagnóstico, tratamiento y en especial, el conjunto de medidas preventivas necesarias para lograr disminuir la incidencia y prevalencia de patología relacionada con la exposición a IOP.

Se denominan insecticidas organofosforados (IOP) aquellas sustancias orgánicas derivadas de la molécula del ácido fosfórico. Forman parte de los insecticidas «de contacto» al absorberse por intermedio de los lípidos del caparazón de los insectos.

Los conocimientos acerca de la química del fósforo se remontan a comienzos del siglo XIX, pero las investigaciones que describieron por primera vez los efectos nocivos de los IOP sobre los seres vivos datan de 1932 siendo el alemán Schrader uno de los científicos que más información ha aportado al respecto

Ampliamente extendidos en la actualidad, su uso más relevante, aunque no exclusivo, es en la agricultura como insecticidas. Los compuestos con acción anticolinesterásica se han utilizado clásicamente en medicina para el tratamiento del íleo paralítico y atonía vesical, enfermedades neurológicas degenerativas, miastenia gravis, parálisis motriz postanestésica, glaucoma, y más recientemente, para tratar la retinitis por citomegalovirus y algunos tumores. A pesar de estar prohibidos como armamento químico a nivel mundial (gases nerviosos: sarín, tabún) todavía son utilizados en algunos países como armas de guerra química o terrorista; es el «armamento de los países pobres» de potencial mortífero muy elevado y bajo precio. Pueden emplearse como aditivos en diferentes industrias: petróleo, disolventes, colorantes, barnices, cuero artificial, etc. En el ámbito doméstico constituyen la formulación de insecticidas habituales. Por último, debido al manejo incorrecto por parte de determinadas empresas fumigadoras, los IOP están siendo utilizados en la desinsectación y desinsectación de áreas y edificios públicos sin realizar las medidas preventivas necesarias, hecho que conduce a numerosas bajas laborales e incluso casos de invalidez parcial y total de empleados y personal relacionado con dichos centros (hospitales, piscinas, etc.). La mayoría de las ocasiones, los pacientes desconocen que han estado en contacto con una zona fumigada y no pueden atribuir su cuadro clínico a una posible intoxicación. Por este motivo serán correctamente diagnosticados ni tratados.

Epidemiologia

Las intoxicaciones agudas y complicaciones crónicas producidas por los IOP constituyen en la actualidad un importante problema de Salud Pública.

Según la OMS se producen anualmente más de tres millones de intoxicaciones por plaguicidas y la mayoría son causadas por IOP11. Últimamente se presta mayor interés a la posibilidad de complicaciones crónicas:

  • Neuromusculares: polineuropatía distal, parestesias y debilidad muscular.
  • Cardiotoxicidad: existen evidencias experimentales de una elevada prevalencia de cambios electrocardiográficos con patrón isquémico.
  • Desórdenes menstruales, aumento del riesgo de aborto y secuelas fetales en mujeres embarazadas. Probable afectación de la fertilidad y la libido en el hombre.
  • Neuropsicológicas: trastornos de conducta, memoria o estado de ánimo. Alteraciones electroencefalográficas.
  • Digestivas: dispepsias, gastritis, hepatitis no víricas, pancreatitis.
  • Respiratorias: irritación de vía aérea superior, hiperreactividad bronquial.

Los organofosforados también se refieren a raticidas y otros tóxicos peligrosos.

Los vecinos de El Alto consideran que «las autoridades de Salud, deben determinar que solamente las farmacias, mediante receta médica, sean las que vendan esa clase de organofosforados para evitar se multiplique hechos trágicos que enluta a los familiares de las víctimas.

Los alcaldes -señalaron- de todas las ciudades deben instruir a las intendencias que a través de su personal se decomise dichos organofosforados, incluido raticidas y mediante disposición municipal prohíban su expendio en calles, plazas, y en su caso la aprehensión de los que los expenden sin autorización medica por atentado contra la salud pública.

De este modo se evitará hechos lamentables como el que ocurrió a tres menores de edad y a una madre que posiblemente estaba padeciendo alguna enfermedad mental».

«Quien desee exterminar roedores, debe llamar a los municipios para que estos fumiguen los ambientes, pero de ninguna manera obrar sin asistencia médica», expresaron.