La CEDEAO impone un embargo económico parcial a Mali por el golpe de Estado

EFE

La Comunidad de Estados de África del Oeste (CEDEAO) acordó hoy imponer un embargo económico parcial a Mali por el golpe de Estado perpetrado por militares este martes, que no afectará a alimentos de primera necesidad, combustible y medicinas.

Los jefes de Estado del bloque regional, integrado por quince países (incluido Mali), respaldaron esa medida en una cumbre extraordinaria virtual celebrada en Abuya, sede de esta organización, informó la Presidencia de Nigeria en un comunicado.

La cumbre abogó la «interrupción de las relaciones económicas con Malí, con excepciones concedidas a los alimentos básicos, combustible y medicamentos, por el bien de la población», señaló la Presidencia nigeriana.

Los líderes de la CEDEAO exigieron también «el restablecimiento del orden constitucional», así como la «liberación» del presidente Ibrahim Boubacar Keita (conocido como IBK en su país), a quien los golpistas han obligado a dimitir, y de todos los detenidos.

Asimismo, se acordó que el enviado especial designado para mediar en la crisis, el expresidente nigeriano Goodluck Jonathan, junto a Jean-Claude Kassi Brou, presidente de la Comisión de la CEDEAO, visiten de urgencia Mali para intentar hallar vías de solución.

«Los acontecimientos de Malí son un gran revés para la diplomacia regional que tiene graves consecuencias para la paz y la seguridad de África occidental», aseveró el presidente de Nigeria, Muhammadu Buhari, en el comunicado.

La CEDEAO ya rechazó este miércoles «categóricamente» dar cualquier legitimidad al golpe de Estado y reclamó la liberación inmediata de IBK.

Todas las fronteras con Mali de los países de la Comunidad se mantienen cerradas y se ha suspendido a esa nación de todos los organismos de decisión de la CEDEAO hasta que se restablezca el orden constitucional.

La Unión Africana (UA) también suspendió ayer a Mali como miembro «hasta que se recupere el orden constitucional», y exigió igualmente la liberación del presidente, los miembros de su gobierno y los altos funcionarios aún detenidos sin proceso alguno.

Aunque África y la comunidad internacional les da la espalda, los golpistas del Comité Nacional para la Salvación del Pueblo (CNSP), que dirige de facto Mali tras derrocar a IBK y a todo su gobierno, han recibido el apoyo del principal movimiento opositor del país.

El movimiento M5-RFP, que durante tres meses llenó las calles de manifestantes exigiendo la renuncia de IBK emitió este miércoles por la noche un comunicado en el que «se felicita» de su dimisión forzada y pide «una hoja de ruta hacia la transición cuyo contenido será consensuado con el CNSP y todas las fuerzas vivas del país».

El ambiente en Bamako era esta mañana de normalidad: los transportes públicos circulaban como cada día laborable, los bancos estaban abiertos, los comercios comenzaban a levantar sus persianas y las gentes se dirigían al mercado, sin que se detectara una presencia militar particular en las calles.

Precisamente, la normalidad es lo primero que el CNSP, cuya asonada ha recibido, de momento, el apoyo de la ciudadanía, quiere restaurar para borrar la imagen de excepcionalidad.

El del martes es el cuarto golpe de Estado en la historia de Mali, que se independizó de Francia en 1960, pues los militares han tomado el poder en 1968, 1991 y 2012, siendo este último golpe el que abrió las puertas del país a los grupos yihadistas, una de las mayores amenazas actuales.