¿La hora de Arce?

Dr. DAEN. Ronald Torres Armas

La victoria de Arce es hoy imprevisible en su alcance y consecuencias. Los bolivianos esperan un Gobierno para todos, que no divida y practique lo que recrimina.

Morales, que se creía imprescindible, ve nacer una nueva figura con legitimidad propia y mayor moderación. La victoria de Arce demuestra que era plenamente sustituible el expresidente. En este sentido, es una derrota de Evo Morales. Es también una derrota a su sentido patrimonialista del cargo. El voto eligió al MAS, es una victoria del MAS como partido, por lo que se hubieran ahorrado su derrocamiento si procedían a la sucesión de su liderazgo.

Arce capitalizó el caudal político de Morales. El electorado masista y sectores medios, sintieron que las conquistas sociales y económicas de los últimos años estaban amenazadas si volvía la «derecha». La gestión corrupta de Añez fue considerada una agresión a las esperanzas del pueblo, lo que se tradujo en una recuperación del voto perdido del MAS.

Camacho, autodenominado «libertador cruceño», privilegió sus intereses personales y regionales, polarizando peligrosamente, al oriente y occidente de Bolivia.

El aval electoral logrado por Arce supone un riesgo de contrapoder. Arce debe a Morales su nominación como candidato, pero ahora ser presidente se lo debe a los votantes: eso es algo que durante el ejercicio del poder se aclarará pronto.

La pregunta es: ¿Arce será dependiente de Morales o un presidente con agenda propia? Arce, de perfil técnico, no tiene poder autónomo en el MAS, por esto la transición entre Morales y Arce. El expresidente intentará mantener capacidad de decisión sobre su sucesor, por lo que se presagia deterioro de su relación.

El reto es enorme. La pandemia y la recesión económica ha dejado exhausto al país. Arce y el MAS tienen una segunda oportunidad de gestionar los próximos difíciles años haciendo realidad un gobierno democrático. La renovación puede tener un efecto positivo si procede con sincera voluntad a la reconciliación social y democrática y para esto, Arce debe: reconducir la economía creando empleos; debe superar el enconamiento entre la derecha criollo-mestiza de Santa Cruz y el indigenismo dogmático; debe mantener independencia de decisión con el progresismo; crear los consensos necesarios; debe reanudar relaciones con EEUU y abrirse a las inversiones; debe encarar con valentía e innovación relaciones diplomáticas con Chile no solo comerciales; debe abanderar una verdadera autonomía respetando las competencias de las entidades territoriales autónomas sin ejercitar el recentralismo y un justo pacto fiscal. Es otra oportunidad para consolidar la democracia y mejorar la convivencia.