La madre, frente a la pandemia

Un Día de la Madre en la intimidad se festeja hoy, lejos de las demostraciones en los colegios, las oficinas y diferentes instituciones, que solían, tradicionalmente en esta fecha, realizar actos de diversa naturaleza para rendir homenaje a las mamás, en un reconocimiento del significado de la madre para la sociedad, la familia y la Patria misma. No es casualidad que se haya fijado el 27 de Mayo, para este homenaje, pues se recuerda el espíritu batallador de las Heroínas de la Coronilla, en la guerra por la Independencia.

La conmemoración busca valorar el heroísmo y decisión de las mujeres que un 27 de Mayo de 1812 se enfrentaron a las tropas españolas en Cochabamba.

Pero las batallas que las mujeres y las madres enfrentan día a día, a veces superan los acontecimientos históricos, para convertirse en la cotidiana lucha por la supervivencia, más aún en este momento en que el coronavirus amenaza a las familias. Quien está pendiente del bienestar y la protección a la prole es precisamente ese abnegado ser. En la actual situación de emergencia sanitaria, destacan los cuidados maternales, su tierna abnegación y amor que logran mejores resultados que la disciplina vertical que se ve obligado a imponer muchas veces el padre.

En Bolivia se han aprobado decenas de leyes y normas que buscan proteger a la maternidad y la mujer en general, pero son pocas las que se cumplen. Por ello, Bolivia aparece en los puestos más rezagados entre 176 países evaluados, en el ranking que cataloga dónde hay mejores condiciones para ser madre. Argentina lidera el ranking en Suramérica seguida de Chile, Uruguay y Ecuador. Los últimos lugares son ocupados por Bolivia y Paraguay.

Otro estudio, elaborado en enero de este año por Wharton School de la Universidad de Pensilvania y la publicación US News & World Report, también da a Bolivia una pobre calificación. Esta investigación toma en cuenta ocho atributos para hacer su evaluación, entre ellos, la preocupación por los derechos humanos; que las condiciones de vida sean amigables para la familia, igualdad de género, felicidad, ingresos suficientes, seguridad y un sistema educativo y de salud pública bien desarrollados.

Los países nórdicos siempre han destacado por sus políticas de conciliación familiar, su sistema educativo y su alta calidad de vida, y este año no es la excepción. Tras ocupar varios años el segundo puesto, Dinamarca lidera este año el ranking. Este país, reconocido por varios años como uno de los países más felices del mundo, cuenta con 52 semanas de permiso parental para ambos padres, además de sistemas de sanidad y de educación gratuitos para sus habitantes. En cuanto a calidad de vida, obtiene una puntuación de 9.5 convirtiéndose este año en el mejor país para la crianza de los hijos. El segundo país es Suecia. Al final de la lista se sitúan Sudáfrica, Marruecos, Bielorrusia, Kenia, y Bolivia, y cierran la lista Líbano y Kazakhstan.

En lo que corresponde a Bolivia, varias encuestas internas señalan que las madres en la actualidad, debido a factores económicos y una nueva realidad social, pasan más tiempo trabajando fuera de casa. Por ello, la participación de la mujer en general y especialmente de la madre en la economía familiar es cada vez mayor, pero además sigue siendo la columna vertebral de la unidad familiar, la educación de los hijos y la motivación. Otros estudios coinciden en que la mujer, especialmente la madre, se ha convertido en parte fundamental del sostén de la economía familiar, especialmente en los sectores más deprimidos de la sociedad, donde más del 60% se encuentra en el sector informal, sin beneficios sociales, seguro social ni garantías y sin que se respeten las normas laborales.

Un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) señala que el índice de mortalidad materna en Bolivia llega al 64 por ciento en el área rural, pues este sector de la sociedad aún es vulnerable, ya que tiene cuatro veces más probabilidades de fallecer por complicaciones del embarazo, parto o postparto. En las áreas rurales el 78% de los partos se atienden en los hogares. Al sacrificio cotidiano de las madres se suma en este momento el asecho del coronavirus, que obliga a redoblar el cuidado de la salud de la familia y, al mismo tiempo, atender las necesidades económicas para conseguir el sustento diario. En momentos de crisis como el actual es cuando la fortaleza y sacrificio de las madres se muestra en toda su dimensión en atención, mejor a su familia.