La Paz y su montaña, emblemática, horadada

MSc. DAEN. Lic. John Ríos Aranda

Conmemorar y rendir homenaje a la Revolución del 16 de Julio de 1809, es imperioso para los habitantes de la ciudad de La Paz, se lo hizo y hace a través de las diferentes etapas de vida independiente de Bolivia, que -hasta antes de la asunción al poder de un grupo de clase media y de campesinos, año 2005- podían regocijarse de señalar que «La Ciudad Maravilla», La Paz, se mantenía poderosa y orgullosa con la emblemática montaña del Illimani.

Manifestar y hacer reminiscencia de las heroicas acciones de los Protomártires de la Independencia y la célebre frase de Don Pedro Domingo Murillo «¡La tea que dejo encendida nadie la podrá apagar!», constituye un deber, es la síntesis de la existencia de un pueblo valeroso que a pesar de las sórdidas luchas internas de grupos que se hicieron del poder y desvirtuaron el contenido de la filosofía y doctrina de ¡La Paz, Cuna de Libertad y Tumba de Tiranos!, prosigue adelante.

La angustia y desazón de los paceños y no paceños se acrecentó al saber, en 2016, que la milenaria montaña del Illimani había sido horadada por afanes mercantilistas, se informó que la empresa china Yunnan Chihong Zinc & Germanium Co.Ltd socio de la Compañía Amazona Bolivia -Comabol S.A, efectuaba actividades mineras en dicho nevado y que maquinaria pesada había perforado las entrañas de la montaña. En cabildo abierto 78 comunidades, entre ellas de Kaphi, Caymbaya, Palca, Chapoko, Pinaya, se declararon en emergencia ante la presencia de actividad minera de empresarios chinos que explotaban y comercializaban «oro y otros metales».

Lo preocupante es en que el Alcalde Municipal de la sede de gobierno Luis Revilla no haya hecho acción o representación ante el Órgano Ejecutivo que presidia el exgobernante Morales Ayma, por la ofensa y daños que se hizo al perforar y extraer metales del Illimani, por empresas foráneas.

La Paz esta postergada, el raid sobre lo metropolitano esta ignorado por los actuales concejales y el ejecutivo municipal. El Director del Centro Boliviano de Estudios Multidisciplinarios, La Paz, sociólogo, José Blanes, señala:

«Las áreas metropolitanas disminuyen en importancia relativa con relación a la población urbana allegada a ellos. El caso más notorio es el de La Paz, ya que la ciudad de El Alto es en este momento casi tan grande como la primera». El crecimiento de la ciudad de El Alto se ha constituido en la base para el crecimiento de los centros aledaños. En el momento actual se trata de un proceso de densificación centrípeta hacia las ciudades de El Alto y La Paz, donde se concentra la mayor parte de las funciones urbanas, y por consiguiente, las expectativas de la población y la expansión urbana hacia las áreas urbanas cercanas a La Paz.

En cuanto a la gestión metropolitana, no han existido propuestas viables más allá de las dinámicas individuales de cada gobierno municipal, aunque los esfuerzos de concebir una zona metropolitana de forma integral han mostrado algunos avances en Santa Cruz con relación a las experiencias de La Paz y de Cochabamba. El hecho de que La Paz se proyecte más hacia el resto del país que hacia sus regiones es un dato importantísimo para entender su debilidad como región. El de que la ciudad se explique más por sí misma y en función de sí misma ante las provincias le da una imagen de ciudad rentista, que depende en buena medida de los servicios que presta. En la proyección para los años 2020 y 2035 la transición de la pobreza rural hacia las ciudades va a causar serios problemas que hasta el momento no se han enfrentado. Se profundizará la concentración de recursos de capital en las ciudades. En las ciudades se diferenciarán cada vez más la gestión pública de gestión privada de las mismas. Las ciudades serán expresiones cada vez más importantes de la diferenciación regional. Lo municipal cada vez más se verá desafiado por lo urbano y lo regional».

Se arguye que se requiere más dinero para satisfacer las necesidades de la población, sobre todo de la que migró de otras latitudes y del campo a la ciudad. Se elevaron impuestos municipales de inmuebles, vehículos, a las transferencias, licencia de funcionamiento, patentes, se efectuaron nuevas evaluaciones catastrales, por ende, se incrementó la captación de recursos para la comuna, pero no se hizo previsiones para nuevas infraestructuras de servicio comunitario ni nuevas canalizaciones que soporten los grandes volúmenes de agua desechada de los altos y modernos edificios. Si antes en una superficie de mil metros habitaban unas tres familias, 15 personas, al presente, en un mismo espacio de superficie habitan más de doscientas personas en edificios de propiedad horizontal y de vivienda social.

Ver el rio Choqueyapu, que podría colapsar, los ríos que bajan de Achumani alto o las más de quinientas vertientes de las laderas del este, oeste, norte y sud, de la ciudad, que tiene una población que se estima en dos millones de habitantes, ocasiona temor, ¿qué podría pasar en una próxima época de lluvias donde el flujo de precipitaciones pluviales sea de dos o tres días continuos, con granizada de por medio? Y qué de la basura, si cada día se incrementa y los vertederos comienzan a colapsar.

Con tantos impuestos, por qué no se construyeron nuevos hospitales de 1er, 2do y 3er nivel para atender urgencias médicas de los habitantes, es de responsabilidad del gobierno autónomo municipal. Los nacidos en este solar nativo y los no paceños que se asentaron y la hacen maravillosa, estamos acongojados y en la obligación que asiste a los jóvenes a administrar la cosa pública, edilicia, en favor del bien común, con transparencia y sapiencia.