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jueves, junio 13, 2024
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La política divide a los trabajadores

El presidente del Estado, Luis Arce, celebró junto a la Central Obrera Boliviana (COB), el Día del Trabajador, luego de haber acordado un incremento salarial, mientras empleados, maestros y otros sectores consideran que se han traicionado los intereses de la clase trabajadora. En la marcha por el 1º de mayo se observó la ausencia del MAS, y en su lugar apareció el Partido Socialista (PS-1) y algunas organizaciones sociales, como la Federación de Estudiantes de Secundaria, y la Confederación Médica Boliviana. La semana pasada, el presidente Arce, junto al secretario ejecutivo de la COB, Juan Carlos Huarachi, anunció un incremento salarial del 3% al haber básico y de 5% al salario mínimo nacional, retroactivo a enero de este año. En la jornada por el Día Internacional del Trabajo, se desarrolló una marcha que partió desde la zona del Cementerio y terminó en la plaza Mayor de San Francisco.

Recordemos que el año pasado, el acto central por el 1 de Mayo se desarrolló en Oruro, donde el MAS y varias organizaciones obreras, mineras, campesinas, así como la Confederación de Mujeres Bartolina Sisa, los interculturales, el Consejo de Ayllus y Markas del Qullasuyu, organizaciones sociales afines al MAS, estuvieron respaldando a Arce. Esta vez, la división que afecta al partido de gobierno se ha manifestado con su ausencia, luego de una serie de altercados, y ataques mutuos entre los oficialistas y el ala radical del MAS, que acusó a Arce de haberse desmarcado del partido que lo llevó al poder. En los hechos, tanto Arce como Evo Morales ya están en campaña política con miras a las elecciones de 2025, y hay sectores laborales que apoyan a los posibles candidatos, hecho que ha dividido a la clase trabajadora en por lo menos tres frentes, los que apoyan a Arce, los que están con Morales, y los que buscan la independencia política de los trabajadores.

En la línea que se aparta del oficialismo figuran, varios sectores laborales y organizaciones sociales que se movilizaron en demanda de una serie de derechos y en la defensa del ahorro de los trabajadores para su jubilación, que el gobierno busca manejar mediante una gestora pública. En varias oportunidades demandaron la convocatoria a un congreso que elija a los nuevos dirigentes de la COB, luego de críticas por la forma como ese organismo laborar perdió su independencia política. Confirmando ese extremo, en su discurso del 1º de mayo, el ejecutivo de la Central Obrera Juan Carlos Huarachi, defendió al «nuevo proceso de cambio». Ratificó el apoyo de la COB al Gobierno y manifestó que, si los trabajadores garantizan la estabilidad política, los gobernantes tienen la obligación de garantizar la estabilidad económica. «Si garantizamos esa unidad, con seguridad que no solamente vamos a hablar de acá al 2025, sino que de manera inmediata vamos a hablar 2025-2030, así nomás es mis compañeros», dijo.

El cuestionado dirigente también pidió reflexión a los legisladores, a quienes advirtió que con sus peleas internas ponen en riesgo el proceso de cambio. Actualmente, la bancada del MAS está dividida entre los que apoyan al presidente Arce, y la facción que apoya a Evo Morales. Huarachi también rechazó los pronunciamientos de los sectores que reclaman independencia sindical y critica el movimiento de los maestros, que están en conflicto con el gobierno desde hace más de dos meses. Los maestros urbanos acentuaron sus medidas de presión al gobierno para que atienda sus demandas, y sus dirigentes afirmaron que este 1 de mayo no hay nada para festejar. En esa línea, comenzaron una nueva semana de movilizaciones con una contramarcha por el Día del Trabajador. Además de esa medida, diez profesores se crucificaron y los movilizados anuncian que algunos dirigentes se tapiarán. Simultáneamente, hizo su aparición pública la Liga Obrera Revolucionaria que cuestionó a la COB su falta de independencia del poder político. Afirman que la burocracia de la COB no representa los intereses de la clase trabajadora. Desde 2006, la Central Obrera Boliviana asumió una posición afín al gobierno del MAS, y en respuesta, el gobierno dotó de sedes sociales, equipamiento y vehículos y otras dádivas a los dirigentes afines al oficialismo.

Un hecho que es necesario comprender en su real magnitud, es que la mayoría de los trabajadores de Bolivia, no están representados por la COB, ya que más del 80 por ciento de los puestos de trabajo en el país provienen del sector informal, que carece de medidas de protección social. Ese sector no tiene posibilidad de aportar a las AFP para su jubilación, carecen de seguro médico y protección por accidentes de trabajo. No reciben el salario mínimo oficial ni los beneficios de bonificaciones por horas extras o trabajo nocturno. Tampoco reciben implementos de trabajo relacionados a la seguridad laboral. Frente a esta situación, tanto la Organización Internacional del Trabajo como las oficinas de la ONU de defensa de los Derechos Humanos, se han pronunciado sobre la precaria situación de más del 80% de los trabajadores bolivianos que operan en el sector informal.

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