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miércoles, abril 14, 2021
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La salida política sería el centro ideológico

Dr. DAEN Ronald Torres Armas

Bolivia se encamina hacia un nuevo escenario político en el que se impondría el centro ideológico político, y bienvenido sea, porque a la democracia le va mejor con el centro que con los extremos. El malestar social, cansado por los abusos del populismo y las experiencias involutivas del liberalismo, han ocasionado un desplazamiento del espectro sociológico hacia posiciones moderadas. La clase media con expectativas de movilidad ascendente se ha hecho más conservador, la mayoría se sitúa ideológicamente en posiciones alrededor del centro, ligeramente inclinada a la izquierda, alejada de extremismos, como lo demuestran las encuestas con persistencia.

Por lo tanto, si los bolivianos simpatizan poco con los extremismos en política, la estrategia inteligente es ubicarse en el centro, lo que significa que en las próximas elecciones primara el «centrismo» como la clave para persuadir los votos de la centro-izquierda y de la centro-derecha. Aquel que coincida en huir de los excesos y plantee la necesidad de auspiciar un gran cambio económico, social y político, responsable y pragmático, que apacigüe la brecha social que amenaza la seguridad del Estado, orientado a construir un país más democrático, se llevará la victoria. Por su moderación y sensatez, al rechazar los radicalismos, los que se dicen ser de centro-izquierda están encaminados a ocupar un puesto central en la vida política futura del país.

Obviamente, las precauciones son de rigor por el alto porcentaje de indecisos y la baja voluntad de participación que se advierte. La imposibilidad de un Pacto entre los partidos opositores al MAS y la situación de empate técnico entre CC y el MAS reflejada en el último sondeo publicado, beneficia las expectativas de Añez como tercera fuerza, llamada a ejercer de árbitro ineludible en el futuro Parlamento, a menos que los dos partidos empatados opten por un muy improbable apoyo mutuo. Sin embargo, Añez está lastrada por una valoración negativa de la gestión de su Gobierno y dependerá de su reacción o no, a los síntomas de caída que le afectan, pero todo indica que la formación del nuevo Gobierno dependerá de la capacidad de llegar a acuerdos postelectorales, por esto no es sensato atacar a quien puede ser socio.

Nada es tan importante como confiar a las urnas la resolución de los problemas políticos, y en ese sentido los votantes tienen la esperanza de que los resultados alumbren una solución en la que no baste la voluntad de un único partido. Lo cual nos remite a los argumentos sobre la voluntad de negociación y pacto que debe presidir la próxima legislatura, un cambio de cultura política que hace falta.

Los ciudadanos esperan propuestas concretas a las que premiar o castigar con su voto y los candidatos saben que en política sólo hay un pecado: perder.

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