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domingo, julio 14, 2024
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La salud, antes que las fogatas

El Ministerio de Medio Ambiente prohibió el encendido de fogatas por la festividad de San Juan, y emitió una resolución que prohíbe además todo tipo de quemas, así como el uso de pirotecnia en el territorio nacional. Se trata de una determinación destinada a cuidar el medioambiente y la salud de la población, frente a la tradición que todavía se mantiene, pese a que en los últimos años ha bajado considerablemente esta práctica tan negativa y carente de sentido frente a una realidad compartida por casi toda la humanidad, de que es necesario preservar el aire que respiramos, cada vez más contaminado por diversas acciones, especialmente de la industria, la minería, el transporte y otras actividades. La Resolución Ministerial 242/2024 emitida el 19 de junio de 2024 «prohíbe en todo el país el encendido de fogatas, así como las quemas de plásticos, polipropileno, poliestireno y otros elementos combustibles, debido a sus impactos adversos en la calidad atmosférica y la salud pública», según el reporte de esa cartera de Estado. Además, se establece la prohibición del uso de juegos pirotécnicos por el riesgo que representan para la población y su contribución negativa a la calidad del aire. La normativa dispone que los gobiernos departamentales y municipales están obligados a promover actividades de sensibilización y difusión ambiental antes, durante y después de la festividad de San Juan.

Desde el Gobierno exhortaron a la ciudadanía a denunciar cualquier infracción a estas disposiciones ante las autoridades pertinentes, garantizando así la aplicación de las medidas sancionatorias correspondientes. La festividad de San Juan, felizmente, ha mutado con nuevas prácticas convencionales que tienen que ver más con el mercantilismo, y aunque se mantiene el consumo de bebidas alcohólicas para combatir el frío, especialmente con ponches calientes, prácticamente desaparecieron los juegos con agua y huevos rellenos de perfumes. Las fogatas todavía se mantienen en un sector de la población, pero sin duda su práctica ha disminuido notablemente. El consumo de salchichas se ha generalizado, lo que ha obligado a las autoridades a adoptar medidas de seguridad.

El Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag) autorizó la venta de embutidos a 153 empresas y se intensificaron los controles en los mercados del país, según el reporte de esa institución. Esperemos que los controles sean efectivos esta noche y que los municipios hayan adoptado previsiones. Pese a su disminución, las quemas y fogatas son parte de una de las más dañinas tradiciones del país, pese a las prohibiciones expresas del gobierno central, gobernaciones y de gran parte de los municipios. Se trata de una costumbre que pervive debido a la fragilidad de las normas internas, y la deliberada transgresión a los acuerdos internacionales dirigidos a proteger el medio ambiente. En nuestro medio todavía el 23 de junio mucha gente celebra con reuniones y fiestas, y algunos con el encendido de fogatas.

Algunos municipios han recordado la vigencia de ordenanzas que expresamente prohíben el encendido de fogatas y la venta y encendido de artefactos pirotécnicos. Se han establecido multas para los transgresores y la activación de brigadas de control, así como se habilitaron líneas telefónicas y espacios en redes sociales para denunciar las quemas. Es necesario que se comprenda que el humo puede generar eventuales complicaciones para la salud, especialmente para las personas que padecen enfermedades. Pero es necesario también que toda la ciudadanía tome conciencia de la necesidad de proteger la naturaleza y el medio ambiente respetando el acuerdo de París del que Bolivia es un Estado signatario. En nuestro país, pese a que la nueva Constitución Política del Estado asigna importancia vital a la defensa de la naturaleza y protección ambiental, nada se hace por preservar los ecosistemas ni evitar la contaminación o la quema de bosques. El mandato constitucional ha quedado carente de la fuerza que haga respetar sus previsiones. Falta también la voluntad política para pasar de las palabras y arengas sobre la protección ambiental a la acción decidida que haga la preservación ecológica.

Todos los incendios forestales, focos de calor y chaqueos producidos cada año en el país, han destruido cientos de miles de hectáreas de bosques y praderas. Los niveles de contaminación registrados durante las quemas generan una contaminación de alto riesgo, por encima de lo que permite la Organización Mundial de Salud (OMS), que considera que 50 microgramos por metro cúbico ya representan un riesgo. La densa humareda, como consecuencia de los chaqueos afecta la salud, generando bronquitis, rinitis, faringitis, alergias y asmas, y ha incrementado los casos de Infecciones Respiratorias Agudas, conjuntivitis, sobre todo en los niños y personas de la tercera edad. En una situación como la actual, sería irresponsable que se efectúen quemas. La salud está antes que el corto placer de encender una fogata.

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