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jueves, diciembre 2, 2021
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La verdad política y la justicia

Los filósofos consideran que un enunciado es verdadero si su significado coincide con la realidad, es decir, que se adecúa a los hechos. Una afirmación es correcta cuando respeta los hechos y no se nutre emociones. La verdad encierra coherencia. Es la correspondencia perfecta del pensamiento o de la expresión, con lo que representa. Lo que ha sido probado o comprobado. Lo que no se puede negar racionalmente. Se basa en la evidencia, que es la cualidad de certeza. En política muchas veces la verdad es devaluada y tratada en absoluta carencia de objetividad y sin valorar las consecuencias.

En la coyuntura política que vive nuestro país se ha dislocado la verdad en la práctica política y lamentablemente ha contaminado al sistema judicial. La controversia sobre el supuesto «golpe de estado» que se ventila en los estrados judiciales, es una muestra de la forma irresponsable como se maneja la verdad, la justicia y la autoridad. Los medios de comunicación han publicado amplias versiones sobre los argumentos del oficialismo para procesar a funcionarios del gobierno de transición y a políticos de la oposición sobre ese presunto golpe. Pese a que no existen elementos de juicio para llevar adelante la acusación ni hay prueba alguna, el proceso sigue adelante. La justicia ya no es ciega por su neutralidad sino tuerta por sus defectos, y olvida el principio de que nadie es culpable hasta que se pruebe lo contrario y ordena detenciones preventivas a decenas de personas por presunta implicancia en un supuesto golpe de estado.

Las mentiras no pueden sostenerse, y es lo que está sucediendo en este momento cuando de la boca de los autores de los hechos –oficialistas y opositores- surgen evidencias que desmoronan la versión del supuesto golpe de estado. Los medios de comunicación han recogido versiones de ambas partes y el resultado es realmente concluyente. ¿Cómo pudo haber golpe de estado si el propio expresidente Evo Morales renunció públicamente y envió una carta a la Asamblea Legislativa ratificando su renuncia? ¿Cómo sostener la tesis del golpe si Morales reconoció a las nuevas autoridades de la sucesión constitucional? Existe un video en el que Morales narra que pidió «cuidar» a la expresidenta Jeanine Añez con tal de que garantice las elecciones de 2020; ¿Se le puede pedir eso a un gobierno de facto producto de un golpe de estado?

El excomandante de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) general Gonzalo Terceros, reveló que el entonces comandante de las FFAA Williams Kaliman, ya sabía con mucha anticipación de la decisión de Morales de renunciar y dispuso redactar un comunicado que decía: «Sugerimos al Presidente del Estado que renuncie a su mandato presidencial, permitiendo la pacificación y el mantenimiento de la estabilidad por el bien de nuestra Bolivia».

A ello se suman una serie de hechos que demuestran la intención de generar violencia, como que así sucedió y hordas que recibieron directivas específicas se dedicaron a la destruición. «Ante el reconocimiento de culpa, relevo de prueba», dice un aforismo judicial, y existen grabaciones del exvicepresidente García Linera, confirmadas posteriormente por Morales de que 15.000 movilizados iban a quemar La Paz. Publicaciones de prensa revelan declaraciones del Gral. Terceros quien habría revelado que cuando le pidió a Morales que ordene que esas 15.000 personas «no hagan eso», el expresidente supuestamente le respondió que ya no tenía el «control» y que el «encargado» era César Cocarico, entonces ministro de Desarrollo Rural, con quien le habría sugerido llegar a un acuerdo.

El pueblo de La Paz sabe perfectamente y recuerda todo lo que ocurrió a fines de 2019 cuando hordas de exaltados anunciaban la guerra civil y se dedicaron a perpetrar una serie de excesos. Esto demuestra que la quema de los buses municipales fue parte de esas instrucciones de hacer arder a la sede de gobierno. Los hechos son los que se imponen y las versiones armadas con tan poco apego a la verdad quedan como otra evidencia de la forma cómo actúan los políticos en nuestro país, motivados por el odio y el fanatismo ciego que no mide consecuencias, y hasta inventan sucesos que nunca existieron para atacar a quienes no comparten la visión política de quienes hoy gobiernan el país.

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